Catedral de Vida > Devocional > Martes 26 de Febrero- Comunión de Hijos
Devocional

Martes 26 de Febrero- Comunión de Hijos

Martes 26 de Febrero- Comunión de Hijos

“en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad…”
Efesios 1:5
Cuando de hijos se refiere, podemos detallar que existen hijos biológicos e hijos adoptados, los primeros que por naturaleza son engendrados y los segundos, como resultado de una decisión de los adoptantes de su libre voluntad. En efecto, legalmente se produce un cambio para ese hijo adoptado, pues ya es legítimo y goza de los derechos como si fuese un hijo biológico. Ahora bien, el hijo biológico nace con los rasgos genéticos y características que le fueron transmitidas de forma natural, no obstante, el adoptado paulatinamente va adquiriendo las costumbres, forma de vida y cultura de la familia que lo adoptó.
Al momento en que decidimos creer en Jesús, sin importar las circunstancias ni las situaciones que atravesábamos, las verdades de Jesús se convierten en realidad para nosotros y se empieza a formar en nosotros el carácter e imagen de Cristo. En efecto, fuimos adoptados por Dios, sin embargo, gradualmente en nosotros se va desarrollando la transformación del viejo hombre al nuevo hombre. Un proceso que día a día conlleva a morir a nuestra naturaleza pecaminosa,  para vivir en la vida que el Espíritu de Dios ahora nos comienza a introducir.
 
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” Gálatas 2:20
Es decir mi amado hermano, que usted y yo, diariamente morimos a la vieja naturaleza, y diariamente se desarrolla el carácter de Cristo y Su Imagen en nosotros.  De manera que cuando no tomamos tiempo para estar en comunión con nuestro Dios perdemos la oportunidad de seguir adquiriendo sus características y cultura, por ende, cada mañana al despertar podemos conocer su voluntad para ese día en particular y que cosas Él desea modificar y corregir en nosotros.
Puedo confesarles, amados, que para mi fue difícil comprender esto, llegue a pensar que estaba en una condición agradable para Dios, sin embargo, el Espíritu Santo me permitió atravesar situaciones que me revelaron áreas de mi vida que necesitaban ser  rendidas  delante de Él. Sin esa entrega voluntaria  no podria ser más como Él, no podré manifestarle cómo hijo. Cómo dice un dicho: el hijo es reflejo del padre y esto es lo que Dios espera de nosotros cómo hijos adoptivos, ser reflejos de Él aquí en la tierra.
Oremos para que el Espíritu Santo nos muestre las áreas que deben ser rendidas a Jesús y permitamos que obre conforme a su propósito, al final su deseo es que seamos semejantes a El, de manera gradual ir creciendo mediante los  procesos en los que nos introduce para enseñarnos, corregirnos, moldearnos y hacernos a su imagen.
Dios te bendiga
Autor: Jonatan Lezcano