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Lunes 15 de abril – Bajo sus alas

Lunes 15 de abril – Bajo sus alas

“Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.” Salmo 91:4
La gran mayoría de las veces que acudimos a Dios es para clamar por su pronto auxilio, pues tenemos problemas económicos, de salud o familiares, con los cuales no podemos cargar pues nuestras fuerzas se han agotado.  Es en esos momentos en que acudimos a Dios y lo buscamos; y Dios responde!!!
Nuestro Padre no nos desampara porque somos sus hijos.  Pero si en lugar de buscarlo SOLO en momentos de crisis, lo hiciéramos EN TODO MOMENTO y nos cobijáramos bajo sus alas, esa protección de Dios sería permanente y no sentiríamos la falta de su cobertura en medio de la prueba. Tendríamos la certeza de que a pesar de estar afligidos Dios nos protege.
Habitar bajo sus alas nos mantiene cubiertos y protegidos (Sal.  36:7; Sal. 61:4). SIEMPRE contamos con su cobertura, pero somos nosotros los que tenemos que dar el paso hacia Dios, entregando nuestras vidas y decisiones a Él; aceptando que sea Dios quien nos guié de forma ciega.  Es así como podemos sentir y palpar su cobertura y protección.
Cuando somos niños pequeños confiamos ciegamente en nuestros padres y en que ellos nos cuidan y protegen, sin analizar si lo hacen bien o mal, así mismo es con Dios, es Él quien nos protege y cuida, y nosotros debemos dejarlo actuar, pero para ello debemos buscar su presencia constantemente y al hacerlo la protección de Dios se posara sobre nuestras vidas. Al estar bajo las alas de Dios cualquier conflicto o problema tendrá otro matiz y lo veremos con otra óptica. No significa que no tendremos problemas, pero si que podremos buscar en Él cobijo.
La protección de Dios no es un arma que tenemos guardada y que sacamos cuando la necesitamos o un comodín que utilizamos antojadizamente, esa protección divina es un escudo que nos cubre permanentemente, pero que debemos buscar; siendo esa cobertura nuestro anhelo.
Dios nos quiere bajo sus alas, no nos quiere lejos de Él, por el contrario nos quiere pegados a Él.
Cuando oremos a nuestro Padre, pidamos que nos permita mantenernos bajo su protección, que no haya nada ni nadie que nos aleje de Él -ni nosotros mismos-, pues Dios esta aquí para protegerte no lo dudes ni un instante.
Autora: Aleika De León de González