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Libros Vivos

Libros Vivos

“Quienes nos rodean necesitan ver que la verdad y las promesas de Papá no son generacionales sino eternas”

“El libro más vendido del mundo”, así conocen muchos la palabra de Dios. Lo cierto es que, aunque conozcan su existencia, no necesariamente han tenido una experiencia con ella. Es ahí donde intervienen los “libros vivos”, aquellos que llevan a la práctica las convicciones que han adquiere a través del Espíritu por medio de la palabra.

En mis cuatro años trabajando, he descubierto que soy la típica “Millenial”. Quiero crecer rápido, quiero flexibilidad, libertad, autonomía, etc. Sin embargo, aún en esto que parece algo tan cotidiano y perfectamente normal para mi generación, he tenido que profundizar en mis intenciones. ¿Realmente Papá quiere que mi crecimiento sea tan acelerado y flexible como yo espero que sea?  ¿Cuál es la raíz de ese deseo? ¿Realmente estoy lista para la posición que aspiro? En el camino empecé a ser confrontada con el “libro más vendido” y ocasionó en mi un cambio de perspectiva, pasé de una mentalidad de “Millenial” a una mentalidad de “libro vivo”.

Vivir conforme a las características de mi generación es vivir bajo el contexto humano que me rodea; sin embargo, es muy diferente vivir la realidad de un “libro vivo”. Un libro vivo se preocupa por representar al Padre dignamente y con excelencia, más que en alcanzar aquello que la sociedad espera de ellos. Esta realidad no se enmarca sólo en mi generación; de hecho, no depende del color, la raza o el sexo; simplemente, todos aquellos que nos hemos encontrado frente a la verdad de Papá, debemos experimentar un cambio en nuestra forma de vivir, pero más que todo en nuestra forma de desear. Nuestro verdadero deseo no consiste en cumplir nuestros sueños sino los sueños de Dios porque nuestra motivación primaria es agradarle a Papá, no a la sociedad. La sociedad puede medirnos por la rapidez con la que alcanzamos “el éxito” o acumulamos riquezas, pero Papá se deleita en vernos renunciar a eso, por ser hijos dignos para él.

Nuestro entorno no necesita más vidas exitosas según el éxito que dictamina esta sociedad, más bien necesitan vidas humilladas a través de las cuales puedan ver la palabra de Dios siendo práctica en sus vidas. Examinemos nuestros deseos y motivaciones, pidamos a Papá humildad en nuestro espíritu para hacer “viva” su palabra en nuestros hogares, trabajos y círculos amistosos.