Jueves 7 Marzo – Sígueme: una invitación a crecer en Él

“El Señor dijo también: «Simón, Simón, Satanás ha pedido sacudirlos a ustedes como si fueran trigo; pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, cuando hayas vuelto, deberás confirmar a tus hermanos.» Pedro le dijo: «Señor, no solo estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel, sino también a la muerte.» Y Jesús le dijo: «Pedro, te aseguro que el gallo no cantará hoy antes de que tú hayas negado tres veces que me conoces.»”
‭‭San Lucas‬ ‭22:31-34‬ ‭RVC‬‬
Algo que me llama mucho la atención de ese pasaje es que ese pasaje se parece muchísimo al pasaje inicial de Job, en donde el diablo pide sacudir a Job. Es un pasaje en donde, Jesús no le dice que no va a fallar sino al contrario, le indica que va a caer, pero que a pesar de eso su fe no fallará. Creo y es un pensamiento personal, que Dios no deja que el diablo nos pruebe a menos que estemos preparados y eso no quiere decir que no voy a caer, la prueba es para exponer lo que hay dentro de nuestro corazón, es para sacar a luz aquello que nos impide hacer por completo su voluntad. Es una prueba que va a certificar que tanto hemos crecido. Aunque suene duro es literalmente como cuando estamos en el colegio y se nos pone una prueba, la misma sirve para saber que tanto estoy capacitado para el siguiente nivel, no viene para destrucción, al contrario, viene ayudarnos a comprender que tanto debo cambiar o mejorar para que mi carácter sea aprobado y veamos lo que le paso a Simon Pedro, luego de ser probado.
“Terminado el desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Pedro le contestó: —Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de mis corderos. Volvió a preguntarle: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro le contestó: —Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de mis ovejas. Por tercera vez le preguntó: —Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro, triste porque le había preguntado por tercera vez si lo quería, le contestó: —Señor, tú lo sabes todo: tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de mis ovejas. Te aseguro que cuando eras más joven, te vestías para ir a donde querías; pero cuando ya seas viejo, extenderás los brazos y otro te vestirá, y te llevará a donde no quieras ir. Al decir esto, Jesús estaba dando a entender de qué manera Pedro iba a morir y a glorificar con su muerte a Dios. Después le dijo: —¡Sígueme!”
‭‭San Juan‬ ‭21:15-19‬ ‭DHH94I‬‬
Simón fue confrontado por Jesús, y expuso lo que Simón no había comprendido, cuando Jesús estaba a lado de Él, todo era lindo, no había problemas que soportar, ni guerras que luchar, solo estaban siendo entrenados para lo que venia, cada uno de los discípulos fue entrenado por Jesús para ser probados, no creo que ningún discípulo se salvara de esto, creo que todos fueron probados, la Biblia nos expone el caso de Simon Pedro y nos muestra que fue confrontado por Jesús para exponer lo que había en su corazón, le permitió entender que le faltaba mucho por crecer, para Simón, en su entender Jesús lo era todo y daría todo por Él, pero lo negó y cuando Jesús lo confronta se da cuenta que no amaba a Jesús, simplemente lo quería y el querer es muy diferente a amar. Cuando queremos no somos capaces de ajustar nuestra vida para que esa persona se sienta a gusto con nosotros. El querer es muy diferente a amar, en donde hago lo necesario para que esa persona amada se sienta a gusto con mi vida. Y por esto Jesús no lo rechazo, al contrario le hizo una invitación: sígueme, hace falta mucho por crecer. Jesús no desecho a Simón Pedro por haber caído, sino que lo confronto con su realidad, le expuso lo que él  no había visto, lo que lo desvío de Jesús. La prueba le expuso a Simón Pedro, lo mucho que le faltaba por crecer y allí Jesús le extiende sus brazos para que no se deje vencer, para que su fe no falle, para que comprenda que hay un propósito por el cual fue diseñado y es en Cristo.  Por eso le dice “sígueme”, como diciéndole, no te he rechazado, no te he abandonado, veo a un Pedro cumpliendo el propósito por el cual fue diseñado, sé que vas a amarme por encima de todo, pero para eso debes seguir mis pasos, no debes desviarte, debes mantenerte junto a mi, porque lejos de mi, no podrás vencer.
Ver a un Pedro crecer en conocimiento y verdad en Cristo por haber permanecido cerca de Él. Lo que llego a escribir acerca de la purificación, entendiendo en todo su contexto lo que escribía, el vivió esa purificación, el no era perfecto, pero fue enseñable y llego a crecer tanto por amor a la verdad (Cristo en nosotros).
“Ahora ustedes, al obedecer al mensaje de la verdad, se han purificado para amar sinceramente a los hermanos. Así que deben amarse unos a otros con corazón puro y con todas sus fuerzas. Pues ustedes han vuelto a nacer, y esta vez no de padres humanos y mortales, sino de la palabra de Dios, que es viva y permanente. Porque la Escritura dice: «Todo hombre es como hierba, y su grandeza es como la flor de la hierba. La hierba se seca y la flor se cae,”
‭‭1 Pedro‬ ‭1:22-24‬ ‭DHH94I‬‬
Dios nos está haciendo una invitación, nos dice sígueme como le dijo a Simón Pedro, Él no vino a desecharnos, sino a procesarnos, Él no he terminado contigo, la obra no esta completa, ha falta mucho para crecer, pero que no falte tu fe y ve lo que yo estoy viendo en ti: la obra completa. Estoy viendo a Pedro(Roca), no ha Simon (qué era inestable), estoy viendo a Cristo formado en ti. Sígueme, es una invitación a permanecer cerca de Él, entendiendo tu debilidad y que solo junto a Él, esa debilidad ya no sera un estorbo, sino una fortaleza en Cristo.
Recuerda JESÚS espera por ti cada mañana!
Autor: Jonathan Zapata

Viernes 1 Marzo – El silencio de Dios

“Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes.”
Jeremías 33:3 | NVI |
Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.
1 Juan 5:14 | NVI |
Recuerdo que de pequeño, cuando salía con mi mamá de compras y hacía algo que a mi mamá no le gustaba,  ella solo me miraba y quedaba en silencio, eso para mi significaba que podría estar en problemas cuando llegábamos a la casa.
Así como yo experimenté en muchas ocasiones el silencio de mi madre, de la misma forma en nuestras vidas en algún momento hemos experimentado el silencio de Dios, pero esos silencios también tienen un significado y en lo personal he notado que ese silencio se da por dos situaciones:
  • Cuando Dios está trabajando a mi favor.
  • Cuando hay mucho ruido a mi alrededor.
En la web se define silencio como: “Ausencia total del sonido, abstención de hablar, en el ámbito de la comunicación humana. Y, sin embargo, que no haya sonido alguno no siempre quiere decir que no haya comunicación”, me llama poderosamente la atención  la segunda parte de este significado porque me ha sucedido en repetidas ocasiones que me he desesperado en obtener una respuesta de Dios y Él ha estado en silencio, sin embargo, ese silencio ha bendecido mi vida en gran manera, con esto he podido entender que las cosas nunca son en nuestro tiempo ES EN EL TIEMPO DE DIOS y el que no escuche su voz no quiere decir que no esté obrando a mi favor.
En otras ocasiones el escuchar la voz de Dios se ha visto afectado por ruidos externos como trabajo, amigos, afanes de la vida, en fin, cosas que me hacen ruido espiritual para escuchar su voz, así como existen audífonos que cancelan el ruido externo y nos permiten escuchar claramente música, así mismo debemos activar nuestros sentidos espirituales  para cancelar todo ruido que nos impida escuchar con claridad la voz de Dios.
Hay un ejemplo en la biblia que llama poderosamente la atención y fue las veces que Samuel confundió la Voz de Dios,
Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: !!Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. Samuel 3:10 | RVR1960|
Así como nos pasa diariamente, le paso a Samuel, el no escucha con claridad quien lo llamaba, el escuchaba una voz, pero no distinguía quien era. El tuvo que activar sus sentidos espirituales para poder escucharle y esto comienza con disponer nuestro corazón a escuchar, así hizo Samuel, el decidió escucharle, el pudo ignorar la Voz, pero no lo hizo prefirió escuchar lo que Dios tenía para decirle.
Una de las personas que pudo experimentar el silencio de Dios fue Moisés, aunque escucho su voz de manera audible no existen registros durante sus primeros 80 años de vida, sin embargo, sin escucharle mantuvo su fe, muchas veces queremos escuchar al Señor de manera audible pero tenemos que tener presente que Dios siempre nos hablará por medio de su Palabra,
“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia,” 2 Timoteo 3:16 | LBLA |
Por medio de la predicación,
“Hijo mío, atiende a mis consejos; escucha atentamente lo que digo. No pierdas de vista mis palabras; guárdalas muy dentro de tu corazón. Proverbios 4:20-21 | NVI |
Incluso la naturaleza nos habla de su grandeza,
Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día,Y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol;” Salmo 19:1-4 | RVR1960| .
Este día tomemos un momento para pedirle al Señor que nos ayude a tener nuestros oídos prestos a escuchar su voz y que quite todo ruido  que impida escucharlo.
Autor: Jonathan Rivas

Póstrate a sus pies

Muchas veces por los afanes diarios que tenemos, no disponemos del tiempo suficiente para hablar con Jesús. Hacemos una oración que dura menos de 10 minutos y a veces ni siquiera la hacemos de rodillas, sino en nuestra cama o mientras llegamos a nuestro trabajo, universidad o colegio.

Cuando conversamos con una autoridad importante prestamos atención a cada una de sus palabras entonces, ¿cuál es la razón por la que no le estamos dando la atención que se merece? ¿Será que hemos desviado nuestra mirada de Él y estamos más preocupados en las cosas de éste mundo?

La biblia menciona a algunas personas que reconocieron ante quien se estaban presentando y deberían ser para nosotros un ejemplo a seguir:

– La mujer que ungió los pies de Jesús con un costoso perfume. Lucas 7:38 dice: “Llorando, se arrodilló detrás de él a sus pies. Sus lágrimas cayeron sobre los pies de Jesús, y ella los secó con sus cabellos. No cesaba de besarle los pies y les ponía perfume“.

– Un padre preocupado. Lucas 8:41-42 dice: “Entonces llegó un hombre llamado Jairo, que era un alto dignatario de la sinagoga; postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrara en su casa. Su única hija, que tenía unos doce años, estaba muriendo”.

– Uno de los diez leprosos. Lucas 17:15-16 dice: “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias”.

– Cuando Lázaro murió. Juan 11:32 dice: “Cuando María llegó y vio a Jesús, cayó a sus pies y dijo: -Señor, si tan sólo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”.

Cada uno de ellos se postró ante Jesús reconociendo quién era Él y el poder que tenía para cambiar sus circunstancias. Hoy, tú también puedes tener la misma actitud y acercarte a tu Salvador para recibir de Él no sólo una sanidad física sino integral de mente, cuerpo y espíritu que te permita glorificar su nombre y dar testimonio de su amor y cuidado.

Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente. Salmos 51:17 (TLA).

Como dice una canción muy conocida, sólo a sus pies encontraremos paz, gracia, bendición, luz y dirección. No existe un mejor lugar donde podamos encontrar esperanza y fortaleza más que en la presencia de nuestro Señor.

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.