Jueves 14 Febrero – ¡No te dejes eclipsar!

Jonás se enojó muchísimo, pues no le gustó que Dios…; Muy molesto, le dijo a Dios: ¡Ya lo decía yo, ¡mi Dios, ya lo decía yo! … Por eso quise huir lejos de ti. Yo sé que eres un Dios muy bueno; te compadeces de todos y es difícil que te enojes…  A mí me molesta eso; prefiero que me quites la vida. Si vas a ser así, mejor mátame. Jonás 4:1-3 (NTV).
El autor de estas palabras es a quien llamo “El Jonás frustrado”.  ¿Cómo no estarlo cuando tu expectativa era de destrucción, pero la realidad fue de oportunidad?
Antes de avanzar, hay un concepto que quisiera introducir: Eclipse; en un contexto general, dos de sus definiciones son:
  1. Ocultación transitoria, total o parcial, de un astro debido a la interposición de otro astro.
  2. Deslucimiento de una cosa o una persona por parte de otra que se muestra más importante, más bella, etc.
Las palabras de Jonás son el ejemplo de una persona audiovisualmente eclipsada. La frustración se interpuso y se volvió más importante que la voz y la voluntad de Dios. Aunque continuaba llamándole “mi Dios”, no podía ni quería escucharlo y le era imposible ver más allá de la mera situación que tenía en frente. Aun después de haber estado en intimidad con Dios, no era capaz de anteponer la voluntad de Dios sobre sus propias expectativas de éxito.
“Un día en el lugar secreto no garantiza que estarás listo para abandonar tus expectativas”.
“Puedes seguir llamándole “mi Dios”, y aun así mantenerte eclipsado”.
He aquí la importancia de mantenerse en el lugar secreto. El atender a nuestra cita diaria es la puerta que le abrimos a Dios para que perfeccione su obra en nosotros. Pero una puerta que se abre sólo cuando las situaciones “lo ameritan” o “lo permiten” no garantiza que estemos continuamente, siendo enteramente perfeccionados a la imagen de Cristo. Quien no esté dispuesto a abandonar la intermitencia, no estará listo para abandonar sus expectativas. Podemos seguir  llamándole “mi Dios” y seguir amándolo, pero necesitamos estar preparados para enfrentar los eclipses y eso sólo lo logramos intimando.
Te invito a reflexionar en estas preguntas: ¿qué tan frecuentemente abro a puerta del lugar secreto? ¿eso bastará para ser perfeccionado?
Toma un tiempo para abrir la puerta, entrar humildemente y preguntarle: ¿qué expectativas frustradas están eclipsándome?
Autora: Keila Alabarca

Martes 12 Febrero – ¡Levántate!

De pequeña escuché muchas veces esta frase: “hay quienes sólo buscan a Dios cuando tienen problemas (pruebas)”. Hoy me pregunto, ¿no será que estaban dormidos y la prueba les hizo despertar? Creo que algo así pasaba con Jonás.
En su primer encuentro con la voz de Dios, la primera indicación que recibió fue: ¡Levántate! (1:2). Luego, mientras huía – se volvió a dormir, pero esta vez se desarrollaba una escena determinante para toda una embarcación:  El Señor mandó un poderoso viento sobre el mar, el cual desató una violenta tempestad que amenazaba con despedazar el barco… Todo esto sucedía mientras Jonás dormía profundamente en la bodega del barco, así que el capitán bajó a buscarlo… (y) —le gritó—. ¡Levántate y ora a tu dios!  Jonás 1:4,6 (NTV)
Me ha pasado como Jonás varias veces, me he dormido profundamente obviando las tormentas a mi alrededor.  Pero he sido testigo, de que el levantarme y caer al mar ha creado atmósferas de paz que han calado en la fe de otros, así como lo hizo en los marineros (Jonas 1:16 NTV)
Caer al mar es estar dispuesto a pelear la batalla mientras hay olas de problemas, vientos de maldad y tempestades de soledad. La disposición sigue presente porque el haber estado dormido no significa haber olvidado el poder de Dios. Por eso en medio de la tormenta, Jonás “recordó al Señor (y) Elevó una oración sincera hacia Él” (2:7). Estando en el mar embravecido, entró al  lugar secreto (el pez), su oración sincera no sólo fue para salvación, también le permitió intimar.
Te invito a reflexionar: ¿qué estoy haciendo por las tormentas que hay a mi alrededor? ¿las estoy dejando azotarme?  O ¿estoy despierto elevando una oración sincera hacia Dios?
Aprovecho para recordarte que, aunque sean muchas las pruebas ¡sólo son por un breve tiempo! (I Pedro 1:6).  La prueba no es para destruirte sino para despertarte, es una oportunidad para regresar al lugar secreto. Te animo a abrir la puerta del lugar secreto con una fe renovada cada día.
Apártate un momento y en tus propias palabras “eleva una oración sincera”.
Autora: Autora: Keila Alabarca

Lunes 11 Febrero – De huir a obedecer

” El Señor le dio el siguiente mensaje a Jonás: levántate,
… Entonces Jonás se levantó y se fue en dirección contraria para huir del Señor” Jonás 1:3 (NTV).
El Señor habló por segunda vez a Jonás …. Esta vez Jonás obedeció el mandato del Señor. Jonás 3: 1-3 (NTV)
Llama mi atención, las dos escenas tan cruciales y contrarias que experimenta Jonás con Dios.  En ambas, Dios está usando su voz para transmitir un mensaje claro y directo; la diferencia entre ellas es la reacción de Jonás ante ese mensaje. ¿Qué hace que un hombre pase de huir, a obedecer inmediatamente la voz de Dios?
En la primera escena, cuando Jonás escucha la voz de Dios, huye a un destino contrario y en el camino se duerme. Huir en dirección contraria, indica qué: o la voz le era extraña y/o no estaba dispuesto a hacer lo que escuchó. El dormirse, denota falta de interés en lo que escuchó. En cualquiera de los casos, no había la suficiente cercanía a la Voz como para estar dispuesto a obedecerla. Pero en la segunda escena, Jonás se levanta y obedece inmediatamente la Voz. Es decir, ¡ahora estaba cerca de la Voz! Lo que divide a una escena de la otra es una tormenta y una estadía en un pez de lujo. La tormenta no buscaba destruir, ¡era un llamado a levantarse e intimar (dentro del pez)! La estadía de lujo no fue un castigo por desobediencia, fue un “lugar secreto” propiciado por Dios para intimar con Jonás y familiarizarlos nuevamente con Su Voz.
Volvamos a la pregunta, ¿qué hace que un hombre pase de huir, a obedecer inmediatamente la voz de Dios? La respuesta es: la intimidad con Dios.
Te invito a reflexionar en dos preguntas:
  1. Si HOY su voz me da un mensaje claro y directo, ¿Estoy dispuesto a levantarme y obedecer inmediatamente?
  2. ¿Estoy atendiendo a los llamados de intimidad? O ¿estoy dormido mientras se desatan tormentas a mi alrededor?
El llamado a levantarse e intimar en el lugar secreto, no es exclusivo para quienes han estado o están cerca y sensibles a su voz. Es para él que le empieza a conocer; para el que aún no logra escucharle; para él que por algún motivo se alejó; ¡es un llamado para todos! Él no hace acepción de personas ni limita su presencia para quien le busca en Espíritu y en Verdad.
Corre a sus brazos y ora: “Papá, perdóname por no atender el llamado a nuestro lugar secreto. Quiero levantarme y estar listo para obedecerte, permíteme escuchar tu voz”
Autora: Keila Alabarca

El que guarda tu alma

Cuando nos sentimos abrumados por las problemáticas que se nos presentan y la incertidumbre se hace sentir, es fácil preguntarse ¿de dónde vendrá mi socorro?

Así como nosotros atravesamos por dificultades conyugales, familiares, estreches económica, conflictos laborales, el salmista que escribe este capítulo (Salmo 121), debió enfrentar una dura situación que lo llevó a formular esta pregunta.

“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.” Salmos 121:1-2 (RVR1960).

Sin embargo, en el segundo versículo, él mismo da respuesta a su interrogante. Es Jehová de quien viene su socorro. Del Creador no solo de los montes, sino del universo entero.
Con esta afirmación demuestra en quien está puesta su confianza y la seguridad que tiene de que no está solo, sino al contrario, sabe que es el Señor quien guía sus pasos, guarda y protege su vida, lo acompaña en cada momento y en todo lo que hace.

Como hijos de Dios, debemos esforzarnos en estrechar nuestra relación con Él, anhelar tener una comunión tan íntima y profunda que no haya circunstancia alguna que nos haga creer que estamos desamparados.

Es nuestro Señor y Creador quien nos guarda de todo mal y también quien guarda nuestra alma.

“Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.” Salmos 121:7 (RVR1960).

Por Cesia Serna

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

“Dime como manejas tu dinero y te diré quién eres”

Administrar correctamente las finanzas es una tarea un tanto complicada para muchos pues a diario debemos tomar decisiones en esta área de nuestra vida y seguramente nos hacemos la misma pegunta una y otra vez: ¿Debo comprar? ¿Lo necesito enserio?

Podemos encontrar muchos libros acerca de cómo administrar nuestros ingresos pero la Biblia es el mejor manual para manejar correctamente el dinero.

Proverbios 21:20 dice: “Riquezas y perfumes hay en la casa del sabio; en la casa del necio hay despilfarro” (NTV) la Biblia llama sabio a quién maneja correctamente sus ingresos y necio a quién no lo hace.

Estos son algunos principios bíblicos que te ayudarán en la administración correcta de tu dinero:

1.- Reconoce que Dios es dueño de todo.- Si bien el hombre puede obtener grandes riquezas debe reconocer que todo cuanto posee es gracias a Dios, Hageo 2:8 dice: “La plata es mía y el oro es mío, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales.” (NTV)

Cuando tengas que tomar decisiones en el área financiera de tu vida, siempre ten presente a Dios, respeta su ley expresada en su palabra y todo cuanto hagas será prosperado.

2.- Sé siempre agradecido.-  Proverbios 30:8-9 expresa una gran verdad: “…No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.” que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte,” (NTV)  Sin importar si hay mucho o poco siempre debemos mostrar gratitud, este principio debe regir en todas las áreas de tu vida, el ser agradecido es una virtud.

Es verdad que cuando pasamos por una estrechez financiera es difícil ser agradecido, pero también se corre el riesgo de olvidar a Dios cuando se está disfrutando de la abundancia, por ello sin importar la circunstancia es que uno debe mostrar agradecimiento porque es Dios quien nos sustenta.

Por Judith Quisbert

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La senda

Cuentan que en África, un pequeño grupo de creyentes acordó reunirse en un claro del bosque cada día a la salida del sol, antes de dedicarse a sus tareas, para orar unidos al Señor. Sucedió que, por el mucho ir todos por el mismo lugar, la hierba dejó de crecer y se formó una senda.

Pero el diablo que no duerme hizo que la buena costumbre declinara al correr de los meses y la congregación vino a perder poder. En la senda volvió a crecer la hierba…

En la Biblia encontraremos versículos que nos exhortan a vivir una vida de comunión con Dios. Por ejemplo en Efesios 6:18 dice: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (RVR1960) y en Hebreos 10: 25 habla acerca de congregarnos: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. (RVR1960)

Todos los consejos, las exhortaciones y los mandamientos  que encontramos en la Palabra de Dios, no están por casualidad, sino que nos ayudan a vivir en mayor comunión con Él, lo que nos fortalece, nos llenan de sabiduría y nos lleva a disfrutar de las bendiciones que nuestro Padre tiene para nosotros.

El problema está cuando nos sentimos tan confiados que dejamos de leer la Biblia, de orar, de congregarnos, pensando que ya superamos todos nuestros problemas, que somos tan fuertes que ya no volveremos a caer en esa adicción, a ceder ante una tentación,  que nuestra familia no será tocada, que como ya Dios nos sanó somos invencibles, que nunca más tendremos  problemas económicos, etc.

Si bien es cierto que tenemos un Dios poderoso, cuya bendición trae paz y gozo, no debemos descuidar nuestra relación con Él y no porque sea un Dios vengador que si dejas de buscarlo te castiga, sino porque es la comunión con Él la que nos trae su paz y bendición, la que nos permite conocerlo y saber los planes que tiene para nuestras vidas.

No permitas que los afanes de la vida te roben tiempo con tu creador. Si las cosas van bien ora y si van mal ora aún más como dice Efesios 6:18: “orando en todo tiempo…” No permitas que vuelva a crecer hierba en medio de tu relación con Dios, que esa senda por la que transitas diariamente permanezca libre de cualquier cosa que te aleje de tu Padre.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Creer, confiar y obedecer

Muchos tenemos una idea errónea de lo que es la fe. Conceptualmente, es la creencia y esperanza de la existencia de un ser superior y  Bíblicamente, es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Es decir que no es un simple acto de creer, va más allá.

Como hijos de Dios el primer paso que dimos fue creer en Jesucristo y Su obra en la cruz, de esta forma tenemos acceso al perdón y a la vida eterna.

“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.” Santiago 1:6 (RVR1960).

El siguiente paso es la confianza, en este punto quisiera que te formularas la siguiente pregunta: ¿sería posible confiar en alguien en quien no se cree?  Yo pienso que no, por lo mismo, ¿si crees en Dios, no deberías también confiar en Él?

No sólo debemos creer en las promesas y bendiciones que están escritas en Su Palabra, sino también tener la confianza de que, por más que no entendamos la situación en que estamos inmersos, Dios tiene el control y cumplirá todas y cada una de esas promesas.

“Y en Cristo tenemos libertad para acercarnos a Dios, con la confianza que nos da nuestra fe en él.” Efesios 3:12 (DHH).

Pero para ver cumplidas estas promesas, es necesario un ingrediente más: la obediencia; si no haces el mínimo de esfuerzo para conseguir algo, ¿crees que llegará a ti?

En la Biblia dice que si obedecemos Sus mandamientos (1 Juan 3: 24) permanecemos en comunión con el Señor y que Sus bendiciones nos alcanzarán (Deuteronomio 28:2), además de ser una actitud en la que Él se agrada (1 Samuel 15: 22).

“y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;” Romanos 1:5 (RVR1960).

Fe es sinónimo de creer, pero también implica confiar y obedecer.

Hoy te invito a llevar tu fe más allá, no creas solamente, empieza a confiar en Dios y a obedecer Su Palabra, de esta forma alcanzarás el objetivo más grande  que busca la humanidad entera: la salvación de tu alma.

“obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.” 1 Pedro 1:9 (RVR1960).

Por Cesia Serna

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Por amor a ti

Dentro de la historia de los reyes, también llamados líderes del pueblo de Israel, hubo varios que desobedecieron y fueron idolatras, no siguieron los pasos de David a quien Dios bendijo y le dijo que bendeciría a sus generaciones. Pero, ¿qué sucede cuando tu generación no hace lo correcto delante de los ojos de Dios?

Tenemos varios ejemplo, entre ellos Manases, Ezequías, Amón, también a Josías. Analizando más la historia de estos líderes que reinaron, podemos ver que la mayoría, excepto Josías, no hicieron lo correcto y Dios tuvo misericordia de ellos por amor a David. Perdonó a Ezequías porque se arrepintió y humilló, pero la promesa que Dios hizo fue cumplida a pesar de los pecados y desobediencia de estas generaciones. 2 Crónicas 33; 34 (RVR-1960)

Tal vez te encuentras en esa situación, tienes algún ser querido que está alejado de Dios, aún no lo conoce o se apartó del camino correcto, pero no debes perder la esperanza o creer que por el hecho de que en este momento esa persona está sumergida en el pecado ya no hay salvación o salida, Dios te hace la misma promesa que le hizo a David. Hoy te dice: “Reconozcan, pues, que el Señor su Dios es el Dios verdadero, que cumple fielmente su alianza generación tras generación, para con los que le aman y cumplen sus mandamientos” Deuteronomio 7:9 (RVR-1960)

Aprópiate de la promesa que Dios te da, créele y verás que Él tendrá misericordia de tus generaciones, pues son benditas y las ama por amor a ti y tu fidelidad.

No importa hijo de quién seas o quiénes sean tus hijos ni en qué estado se encuentren, lo importante es quien es tu Dios y a quién le vas a creer a pesar de todo.

Tus generaciones serán buenas, pero depende de que tú tengas fe y no olvides jamás la promesas que Dios renueva cada día.

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Habrá algo imposible para Dios?

Ezequías, hijo de Acaz, comenzó a gobernar Judá durante el tercer año del reinado de Oseas en Israel. Tenía veinticinco años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén veintinueve años. Hizo lo que era agradable a los ojos de Dios, igual que su antepasado David. Quitó los santuarios paganos, destrozó las columnas sagradas y derribó los postes dedicados a la diosa Asera. Destruyó la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque la gente de Israel seguía ofreciéndole sacrificios.

Era un hombre que confiaba en Dios. No hubo nadie como él entre todos los reyes de Judá, ni antes ni después de él. Permaneció fiel en todo y obedeció cuidadosamente todos los mandatos que Dios le había dado a Moisés.Por eso el Señorestaba con él, y tuvo éxito en todo lo que hizo.

Tiempo después, Ezequías se enfermó gravemente y estaba por morir. El profeta Isaías fue a visitarlo y le dijo: «Dios dice que vas a morir, así que arregla todos tus asuntos familiares más importantes». Ezequías volvió su cara hacia la pared y oró así: «Dios mío, no te olvides de que yo siempre he sido sincero contigo, y te he agradado en todo». Luego lloró con mucha tristeza. Isaías lo dejó, pero antes de salir al patio central del palacio, Dios le dijo:

«Vuelve y dile al rey, que yo, el Dios de su antepasado David, escuché su oración y vi sus lágrimas. Dile que voy a sanarlo, y que le daré quince años más de vida. Dentro de tres días ya podrá venir a mi templo para adorarme. Además, por amor a mí mismo, y a David, quien me fue fiel en todo, salvaré a Ezequías y a Jerusalén del poder del rey de Asiria».

Isaías fue y le dio el mensaje a Ezequías. Luego ordenó preparar una pasta de higos y que se la pusieran a Ezequías sobre la parte enferma para que sanara. Ezequías le preguntó:

-¿Y cómo voy a saber que sanaré y que podré ir al templo dentro de tres días? ¿Qué señal me vas a dar?

Isaías le respondió:

-Dime tú qué señal prefieres: ¿quieres que la sombra en el reloj del sol se adelante diez grados o prefieres que retroceda?

Ezequías contestó:

-Que la sombra se adelante es fácil. Lo difícil es que retroceda. Prefiero que retroceda diez grados.

Isaías le rogó a Dios que lo hiciera así, y Dios hizo que la sombra retrocediera diez grados en el reloj de Ahaz.

Esta historia nos deja las siguientes enseñanzas:

-Si nosotros somos obedientes y fieles a Dios, su misericordia y bondad jamás se apartarán de nuestras vidas.

-No hay súplica ni clamor que nuestro Señor no responda, Él siempre está atento a cada una de nuestras oraciones y nos da más de lo que podemos imaginar.

-Para Él no hay nada imposible, es el Creador de todo lo que existe.

A pesar de los problemas que estés enfrentando, este día te animo a serle fiel a Dios, porque en la obediencia está la bendición. No renuncies al llamado que tienes, al matrimonio y a los hijos que te dio, al trabajo que te proveyó. Dios puede rescatar a ese ser querido que aún no tomó la decisión de recibirlo como su único Salvador; puede revertir el diagnostico que los médicos te dieron y sanarte; puede obrar en la vida de ese familiar que se fue y se alejó de su camino; puede dar libertad a todos aquellos que están cautivos en alguna adicción; puede prosperarte y ayudarte a pagar tus deudas; puede conceder los anhelos más íntimos de tu corazón y resucitar aquellos sueños que creías perdidos.

Jamás olvides que Dios te ama y que todas sus promesas son dignas de confianza, síguelo sirviendo y cumpliendo fielmente sus mandamientos, porque Él te sorprenderá, hará realidad aquello que crees que es imposible y cumplirá todo aquello que te prometió. No permitas que los afanes te este mundo te aparten de Él y te desenfoquen de la misión que te encomendó. Su amor constante y su fidelidad son promesas a las que puedes aferrarte cada día.

Si prestas atención a estas ordenanzas y las obedeces con fidelidad, el Señor tu Dios cumplirá su pacto de amor inagotable contigo, tal como lo prometió mediante el juramento que les hizo a tus antepasados. Deuteronomio 7:12 (NTV)

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.