Oraciones para los líderes

Puede que no tengamos reyes por quienes orar, pero, tal y como dice 1 Timoteo 2:1, tenemos personas que están en autoridad sobre nosotros. Es fácil armar la lista de oración: nuestros funcionarios gubernamentales, nuestro jefe en el trabajo, los oficiales de la policía, nuestros padres, maestros, y una multitud de otras personas que pueden hacer valer sus privilegios sobre nuestras vidas. No sé cómo te sientes acerca de los«gobernantes» de tu vida, pero podría decir sin temor a equivocarme que puede que orar por ellos no sea tu primer impulso. Sin embargo, uno de los intereses de nuestro Señor ennuestras oraciones a Él es que regularmente mantengamos a las figuras de autoridad en nuestra lista.
¿Cómo debemos orar por los líderes de nuestro país?
Debemos orar por lo que ellos necesitan: sabiduría, libertad del engaño, un auténtico interés por hacer lo que sea lo mejor por aquéllos que están bajo su autoridad. Pero lo más importante, la capacidad para gobernar de una manera que nos habilite para vivir «una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad»(1 Timoteo 2:2).
La iglesia primitiva vivía este compromiso con Jesús dentro del contexto de autoridades que a menudo eran traicioneras y amenazadoras para los creyentes. La única esperanza del cristianose encontraba en la protección que Dios brindaba — lo que me lleva a mi objetivo. La oración consistente por aquéllos que nos guían es un recordatorio constante de dos cosas.
Primero, es nuestro llamado a vivir vidas pacíficas marcadas por la santidad y la piedad. Si oráramos por eso cada día, simplemente podríamos hacer algún progreso en esa área.
Segundo, este tipo de oraciones nos recuerdan que nuestra esperanza no está puesta en los reyes terrenales sino en el Rey de reyes, quien es el único con el poder y la autoridad finales incluso sobre los gobernantes más poderosos. Durante demasiado tiempo hemos puesto nuestra confianza en los gobernantes humanos para nuestra protección, prosperidad, y paz.
Como dijo el salmista, «Algunos confían en carros, y otros en caballos; mas nosotros en el nombre del SEÑOR nuestro Diosconfiaremos» (Salmos 20:7). —JS

Fe No es Emoción

Emoción es la agitación del ánimo, ya sea por un recuerdo, una idea o conmoción orgánica, por algo que nos dijeron o una circunstancia que activa el ánimo.

Dios nos creó con emociones para sentir, de lo contrario seríamos ro­bots; pero no debemos confundir emociones con fe.
La emoción está en la mente, la fe en el espíritu. Nos expresa­mos mal cuando decimos: “Yo siento que tengo fe”, porque la fe no se siente, se cree.
Al nacer, Dios nos pone emociones en la mente y fe en el espíri­tu, por eso no tenemos que pedir fe sino que esa fe sea aumen­tada a la medida en que se nos otorgó.
La fe crece y se alimenta oyendo la Palabra de Dios. (Romanos 10:17). Fe es para ser creída, no es para una emoción sentida, por eso, no impor­ta si “no sentimos nada”.
La fe está en el espíritu, en lo más profundo del ser, es por eso que Jesús dijo que es como un grano de mostaza que hay que sembrarlo, para que crezca, de lo contrario, se ahogará por la emoción.
Cuando las emociones negativas nos atan a una persona o a una situación, nuestra fe se ahoga y si no funciona, nada fun­cionará, ya que en el Reino nada funciona sin fe.
Cuando Agar levantó al muchacho, el ángel le dijo: “Haré de ti una gran nación”. (Génesis 17:20)
¡Eso fue extraordinario! Un minuto atrás Agar estaba triste y deprimida y al minuto siguiente había una promesa grande de parte del Señor para su vida. Aprendamos a ver a través de la fe… ¿qué significa eso?
Significa que de la manera en la que te sentís es como interpre­tás la realidad. Por ejemplo, si tenés miedo, tendrás miedo a casarte, miedo a ir al trabajo, miedo a todo; si estás enojado te molestará todo; y si tenés baja estima creerás que todos se bur­lan de vos y que nadie te valora, etc.
Si ves las cosas de forma negativa es porque estarás utilizando el mecanismo de la visión. Por ejemplo: si llueve o si hace calor, ambas cosas pueden ser negativas o positivas según tu modo de ver las cosas. ¿Dónde estás poniendo el foco?
Por eso, siempre recordemos que nuestra fe puede contaminar­se. Si la alimentamos negativamente, la fe muere.
Cuidemos lo que oímos, lo que hablamos, alimentemos nuestra fe con pensamientos positivos. Recordá que fe no es emoción, por ende, todas las soluciones a nuestros problemas están en nuestros pensamientos, en lo que creemos, en lo que estemos confiando. Dios siempre hará todo lo posible para mudarte del lugar de la carencia y del dolor para llevarte al lugar donde las cosas suceden, tan sólo con una Palabra. Sin embargo, Dios no puede obrar en nuestras vidas si no le permitimos que lo haga.
Dios no es emoción… hoy estoy bien y le creo, mañana me levantaré mal y no le creeré tanto y pasado no le creo nada y después estoy mejor y le vuelvo a creer. Dios es sí y amén, Dios es el Principio y el Fin, Dios no cambia ni se arrepiente de nada de lo que te haya dicho. Por eso, serás libre si tu mente y tu espíritu son llenos de fe y no de emoción.
Por Bernardo Stamateas

Confiando como un niño

Sin duda los niños tienen una ternura e inocencia natural, desde pequeños tienen tantas ocurrencias y expresiones que producen alegría.

También confían y creen en todo lo que les decimos, por lo que muchas veces se toma ventaja de ese detalle para motivarlos a obedecer, como cuando no quieren comer y decimos que “si no comes vendrá el “coco” y te comerá a ti”, por lo cual terminan su alimento sin problema.

Incluso entienden las órdenes de forma literal. Un entrenador le enseñaba a un niño de más o menos 3 a 4 años de edad cómo jugar beisbol, cuando el niño ya estaba listo para batear y la pelota estaba sobre un pedestal para que pueda golpear con el bate, el entrenador le dijo: “No quites los ojos de la pelota”. El niño bajó el bate y se acercó a la pelota, apoyando sus ojos sobre la bola. El entrenador al principio hizo una expresión de “¿Qué estás haciendo?” pero después se acercó y le abrazó por su inocencia.

Me conmovió mucho esta escena y también recordé lo que Marcos 10:14-15 TLA dice: “Al ver Jesús lo que estaban haciendo sus discípulos [retiraban a los niños que se acercaban], se enojó con ellos y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que quien no confía en Dios como lo hace un niño, no puede ser parte del reino de Dios.»”

¿Recuerdas cuando eras niño? ¿En quién confiabas? Seguro que tus padres, porque sin dudar sabías que ellos te amaban y te protegerían. ¿Cuán inocente eras? ¿Creías todo lo que te decían?.

Aunque ya pasamos esta etapa debemos conservar el corazón de niños con Dios, porque Él es nuestro Padre Celestial, que siempre estará pendiente de nosotros con todo el amor que nos tiene.

Cree que a pesar de todos los problemas que puedas estar pasando Dios te socorrerá y tu fe te ayudará a mantener la esperanza en sus promesas y cuidado.

¡No dejes de ser un niño que confía en Dios!
Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Que la espera no agote tu fe

En ocasiones podemos llegar al punto en donde la espera para ver concretada aquella promesa que recibimos de parte de Dios se hace muy larga.
Todos aquellos que hemos recibido alguna promesa de parte de Dios podemos decir que el esperar a que se concrete no es fácil, más aun cuando vemos que el tiempo pasa y aquella respuesta que esperamos no llega y lejos de verse venir la vemos cada día mas lejos de cumplir.
Y es que la desesperación por ver concretada dicha promesa puede llevarnos a desesperarnos, a cansarnos o a simplemente renunciar a esa espera y olvidarnos de lo prometido.
Nuestra actitud frente a la espera muchas veces no es la correcta. Y es que la mayoría de nosotros quisiéramos ver respuestas instantáneas, rápidas, pero la realidad es que Dios trabaja en un tiempo perfecto suyo y no mío.
Cuando Dios te hace una promesa, Él la cumplirá, lo único que necesita de nosotros es que sigamos creyendo, pero el cansancio por la espera nos puede llevar a desistir o renunciar a recibir aquello que tanto anhelábamos.
La Biblia dice sobre Dios: “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” Números 23:19 (Reina-Valera 1960). En pocas palabras Dios cumple lo que promete.
Este mismo versículo en otra versión de la Biblia dice: “»¡Dios no es como nosotros! No dice mentira alguna ni cambia de parecer. Dios cumple lo que promete.” Números 23:19 (Traducción en lenguaje actual).
No dejes que el cansancio de la espera agote tu fe, no permitas que el tiempo que pase te haga creer que Dios ya no cumplirá lo prometido. Al contrario, sigue creyendo, aférrate a su Palabra y a la promesa de que él cumple lo que promete.
No importa cuanto tiempo pase, porque lo que si tienes que estar seguro es que Dios cumplirá en un tiempo el cual es perfecto como Él mismo.
Dios tiene los tiempos medidos, a Él no se le escapa detalle alguno y aunque muchas veces pensemos que se ha olvidado o a cambiado de parecer sobre una promesa en concreto, debes recapacitar y recordar que su memoria es perfecta y sus promesas se cumplirán tal y como las declaro.
¡Que la espera no agote tu fe! ¡Fortalece tu fe en su presencia! ¡Ve y búscalo!
Autor: Enrique Monterroza

No Juzgueis

Nosotros los seres humanos estamos necesitados de Dios, pero a veces nuestras costumbres ancestrales no nos dejan que rindamos nuestras vidas a Jesucristo, por el que dirán. Pero no tenemos que tener una tendencia a juzgar a otros, o criticar a los hermanos.
1ª Corintios 4:5 Por eso, no culpen a nadie antes de que Jesucristo vuelva. Cuando él venga, dará a conocer todo lo que está oculto y todo lo que piensa cada uno de nosotros. Entonces Dios nos dará el premio que merezcamos. La palabra de Dios nos advierte que no juzguemos a nadie, por nada, porque cuando Jesucristo venga el juzgara a cada uno según sus obras y le dará el premio que merece, vida eterna o condenación eterna.
Dios nos llamó a ser de bendición por eso es que tenemos que estar siempre bendiciendo a todos sin acepción de personas, amándolos a todos aun a los más difíciles de soportar. Estos hermanos que a veces nos desesperan y exasperan Dios los dejo para probar nuestro corazón, por eso no juzguemos en nada a nadie, en otras palabras estos hermanos son la lija que Dios dejo para quietarnos toda aspereza del corazón.
Esta parábola nos enseña que todos tenemos defectos, a unos les huela mal la boca, a otros les hieden los pies, otros huelen mal por falta de aseo personal, lo que otros tienen tu no lo tienes pero lo que tú tienes otros no lo tienen, como dice el dicho “Todos tenemos un cayo que nos machuquen”
Mateo 7:1 No se conviertan en jueces de los demás, y así Dios no los juzgará a ustedes. 2 Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con ustedes. Él los tratará como ustedes traten a los demás. 3 ¿Por qué te fijas en lo malo que hacen otros, y no te das cuenta de las muchas cosas malas que haces tú? Es como si te fijaras que en el ojo del otro hay una basurita, y no te dieras cuenta de que en tu ojo hay una rama. 4 ¿Cómo te atreves a decirle a otro: “Déjame sacarte la basurita que tienes en el ojo”, si en tu ojo tienes una rama? 5 ¡Hipócrita! Primero saca la rama que tienes en tu ojo, y así podrás ver bien para sacar la basurita que está en el ojo del otro. Dios a través de Jesucristo dijo claramente: NO JUZGUEN A LOS DEMAS, porque cuando juzgamos a los demás lo único que estamos haciendo es trayendo juicio sobre nosotros. Dios los juzgara de la misma manera como juzguemos a otros, así que mejor abstengámonos de hacer juicios de otros con respecto a su forma de vivir, actuar, hablar, etc., no te fijes en los defectos de otros; cuando tú tienes muchos defectos también, pero así te aman los hermanos. Lo que Dios quiere es que hagas un inventario de ti mismo y veas cuantos defectos tienes y que trabajes con la ayuda de Dios y del señor Espíritu Santo en dejar estos defectos, pero no trates de corregir a otro con tus palabras, cambia tu y con tu testimonio, con tu ejemplo de vida podrás ayudar a muchos que como tu necesitan cambiar, pero será el testimonio de que Jesucristo verdaderamente mora en tu corazón.
Aprendamos a vivir en armonía, dando testimonio ante el mundo que en verdad amamos a Dios, testificando con nuestra forma de vida, amando a todos por igual y sin acepción de personas.
Y recuerda no juzguéis para no ser juzgado.
Tú no estás solo, Dios te ama y está siempre contigo.
Dios te bendiga, y que el amor del Padre, el amor de Jesucristo y la unción de su espíritu Santo este siempre contigo, en el nombre de Jesús, amen.
por Hugo Leonel Orellana Martínez

Construir de Nuevo

Me encuentro en la realización de un proyecto que consiste en colaborar con aquellos estudiantes que presentan conflictos de conducta, en su mayoría por ausencia de un apoyo familiar.  Las actitudes que los estudiantes presentan en la actualidad son realmente diferentes a las que antes se mostraban, principalmente porque los padres no permitían que la televisión, internet u otros factores eduquen a sus hijos.

Lo primero que se planteó para la realización del proyecto fue una reeducación, es decir, volver a enseñarles lo que aprendieron en su infancia, valores como: el saludo, pedir perdón, ser agradecido, el respeto, como si fuera la primera vez que lo escucharían. Los avances fueron satisfactorios hasta el momento, ya que los estudiantes están empezando a poner en práctica lo que olvidaron hace mucho tiempo para la modificación de su conducta.

Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:5

Ahora puedo comprender con más claridad cuando la palabra de Dios nos insta a hacer las primeras obras. Muchas veces uno cae y tiene un gran peso en su espalda porque no sabe por dónde empezar para poder cambiar, pero después de arrepentirte el Señor solo te pide que vuelvas a hacer lo que aprendiste cuando recién conociste a Dios. Es decir, vuelve a orar y estudiar la Biblia, y no te conformes, también vuelve a estudiar el motivo por el que es importante la oración y estudiar la palabra. Si no te encuentras en algún servicio, comienza limpiando baños, te aseguro que esta actitud de ayudará a crecer de manera más efectiva.

No te tortures pensando que nunca podrás levantarte por lo mucho que tienes que hacer, simplemente acércate a Él con un corazón arrepentido y construye de nuevo, te sorprenderá observar cómo te levantarás por haber empezado a poner los cimientos firmes en tu vida. Por tanto, deja de preocuparte por todo lo que tienes que hacer, preocúpate solo por hacer las primeras obras y verás que todo lo demás ya sea tu estado espiritual, emocional o sanidad, se irá construyendo en el proceso y voluntad de Dios.

¡Empieza de nuevo!

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La lengua

En cierta oportunidad entré a una Biblioteca para conocerla, grande fue su asombro cuando descubrí la inmensa cantidad de libros que llenaban los estantes. Escudriñando por aquí y por allá, llamaron su atención unos textos que hablaban de cosas interesantes que existen. Una de ellas es que supo que la lengua es un músculo, y no solo eso, sino que también es el más poderoso del cuerpo humano. Supo que la lengua es un órgano muscular movible, que además de experimentar la sensación del gusto, sirve para otras funciones como permitir hablar, masticar, y tragar los alimentos. El ser humano vería muy limitada su existencia si no tuviera la lengua.
La Lengua
Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí. Salmos 39:1. Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
Aunque la lengua es buena en el sentido natural, y en relación al cuerpo humano, es el origen de muchos males. Son incontables las desgracias que han ocurrido por causa de la lengua, dice entristecido Destellito. Desde que la lengua del diablo arrastró a Eva a pecar en contra de Dios, y la lengua de ésta influyó sobre su esposo Adán, ha sido protagonista en el devenir de los hombres. El consejo bíblico enseña que es posible evitar que la lengua haga daño, y es estar atentos a los caminos, o sea que el buen comportamiento es fundamental para ponerle freno. La lengua puede llegar a ser un mundo de maldad, si no se la mantiene bajo control. Permita que su lengua sea la razón para alabar al Señor, o adorarle y orar, y también para que delante de los impíos, como dice el salmista, sea utilizada para dar testimonio de una vida cambiada, y para hacer el bien.-
Autor: Oscar Olivares Dondero

La aldea

Esta historia aconteció en una aldea de Escocia, una de las cuatro naciones que conforman el Reino Unido, expresó Destellito. Se trata de las aflicciones de una madre cristiana por su hija que siendo muy jovencita tomó el mal camino, determinando salir de su hogar para llevar una vida licenciosa, dejándola sola.

Como era habitual, llovía intensamente, y la madre pensaba en su hija imaginando que debía estar pasando frío, muchas de aquellas noches las pasó en vela esperando su regreso, iría a buscarla pero no sabía en qué ciudad estaba. Todos los días hacía mención de su hija en sus oraciones, rogando al Señor que tomara los medios para que volviera a su hogar.

Cierta noche, cuando el agua caía desde el cielo torrencialmente, su corazón triste de mamá, no hacía más que pensar en ella. De improviso, sintió fuertes golpes a su puerta, al abrir, se encontró con una muchacha apenas cubierta con unos trapos muy delgados y empapados a más no poder, “pobre muchacha”, pensó.—Mamá, ¿me perdonas?, dijo la joven. La madre, apenada y regocijada a la vez, abrazándola la introduce al interior de su casa. —No hay necesidad que te perdone, jamás te he juzgado, pero te voy a pedir que oremos para que el Señor Jesús entre a tu corazón, dijo. —Pero mamá, si a eso he venido…necesito tu perdón por haberme portado tan mal, ya tengo el perdón de Dios, mi corazón ahora le pertenece a Jesús, respondió la hija. —¿Qué me dices, hija?, preguntó. —Sí mamá, hace dos semanas acepté a Cristo como mi Salvador personal, Él vino a mí cuando más lo necesitaba, caminé días para contarte, dijo la hija.

La Aldea

Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo. Jonás 3: 10

Las consecuencias del pecado son catastróficas, y para muchos serán eternas si no hay arrepentimiento. La joven de la historia, abrumada por el pecado, determinó hacer su propia vida, apartándose de la única persona que podía aconsejarla bien, y lo pagó caro. La Biblia dice que la paga del pecado es la muerte, estamos hablando de una sentencia definitiva, sin apelación.

Una de las cosas que mueve el corazón de Dios, es cuando hay arrepentimiento, sucedió con Nínive, la ciudad que oyó el mensaje de Jonás y se libró de perecer. Del mismo modo, la hija desobediente se arrepintió para convertirse en una nueva criatura, deteniendo de ese modo la justicia de Dios en razón del pecado. Abrió su corazón a Cristo Jesús encontrando en Él, libertad y sanidad. Amigo lector, si usted determina aceptar a Jesús como su único y suficiente Salvador Personal, tendrá como resultado el perdón y la oportunidad de ser feliz y tener paz, declaró Destellito.-

Autor: Oscar Olivares Dondero

La decisión de hacerlo o no hacerlo

Por muchos años nos hemos excusado en que somos “imperfectos”, “débiles”, “humanos”, para justificar el hecho de que caemos en la tentación y concretamos el pecado, pareciera que el hecho de decir: “Todos somos imperfectos” es la justificación más clara ante el pecado. Pero hay algo que debemos también pensar y es el hecho que nadie que haya nacido de nuevo peca sin tener el consentimiento de hacerlo, es decir, nadie puede justificarse en que peco “sin querer”, puesto que estoy muy seguro que pecamos “queriendo” hacerlo y no justificándonos que lo hicimos sin pensar.

A través de mi caminar en el Señor me he dado cuenta que las veces que he pecado no lo he hecho sin pensar, al contrario, el pecado ha andado rondando mi mente por días, horas o minutos antes de concretarlo. Y es que todos somos seducidos por el pecado, luego tenemos la decisión de ceder ante la tentación, pecar y sentirnos avergonzados o resistir la tentación y con ello triunfar ante ella y sentirnos orgullosos de haber sido fieles a Dios hasta en lo mínimo.

La Biblia describe este proceso de la siguiente manera:

“Cuando sean tentados, acuérdense de no decir: «Dios me está tentando». Dios nunca es tentado a hacer el mal y jamás tienta a nadie. La tentación viene de nuestros propios deseos, los cuales nos seducen y nos arrastran. De esos deseos nacen los actos pecaminosos, y el pecado, cuando se deja crecer, da a luz la muerte.”

Santiago 1:13-15 Nueva Traducción Viviente (NTV)

No hay excusa para pecar, pecamos porque así lo quisimos, y ocurrió porque nuestros propios deseos nos sedujeron y nos arrastraron a hacerlo, pero antes de hacerlo también tuvimos la opción de resistirlo y rechazar el pecado, sin embargo la gran mayoría de veces nos cuesta rechazar el pecado y pasa porque muchas veces no estamos teniendo una comunión diaria con Dios, no nos estamos fortaleciendo de la manera adecuada, no estamos orando, no estamos alimentándonos de la Palabra de Dios, entonces cuando estamos “separados” de Dios, es cuando más débiles somos y recordemos lo que dice la Biblia acerca de nuestro enemigo: “¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. Manténganse firmes contra él y sean fuertes en su fe. Recuerden que sus hermanos en Cristo, en todo el mundo, también están pasando por el mismo sufrimiento.” 1 Pedro 5:8-9Nueva Traducción Viviente (NTV).

Estoy seguro que este día vas a ser tentando a pecar en cualquier área de tu vida y en ese momento tendrás la oportunidad de elegir entre: pecar y resistir, el resultado de pecar siempre será la vergüenza, más el resultado de resistir será el orgullo de haber sido fiel a Dios y con ello fortalecer tu vida espiritual.

La mejor manera de resistir a la tentación es mantenerte en constante comunión con Dios y eso solo se logra a través de una vida de oración, un habito diario de lectura de la Palabra de Dios, congregarse, escuchar Palabra de Dios y servirle a Dios cómo agradecimiento por lo que él ya hizo en nuestra vida. Cuando tu te mantienes ocupado en las cosas de Dios, Él se encargará de tus cosas.

Rechaza la tentación, se fuerte y provoca una sonrisa de orgullo de Dios por tu fidelidad hacia Él.

“Dios bendice a los que soportan con paciencia las pruebas y las tentaciones, porque después de superarlas, recibirán la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.”

Santiago 1:12 Nueva Traducción Viviente (NTV)

Autor: Enrique Monterroza

Familias – El poder del ejemplo

Hubo una vez una asamblea en el fondo del mar. Los cangrejos se habían reunido. El más viejo de ellos la había convocado para tomar una decisión muy importante. Asistieron cangrejos de todas partes, desde los mares pequeños de aguas tranquilas hasta de los océanos más agitados.

La reunión comenzó puntualmente. El líder pidió la palabra y dijo: – Mis amigos, hemos estado haciendo algo que se ha constituido en un pésimo ejemplo para todos. Es una costumbre que debemos cambiar.

Muy ansioso, un joven cangrejo de agua dulce, preguntó: – ¿Y cuál es esa costumbre?

El cangrejo anciano respiró profundo. Muy preocupado, tomó nuevamente la palabra y continuó: – Lo diré sin rodeos. Debemos dejar de caminar para atrás. Todo el mundo nos usa como ejemplo negativo, y hablan de nosotros como si fuéramos retrógrados.

Un cangrejo rojo, que había llegado desde muy lejos, inquirió: – ¿Y qué es lo que propone para remediar el pésimo ejemplo que damos?

El cangrejo líder agregó: – Seré realista. Para nosotros ya es muy difícil cambiar. Pero para los cangrejos pequeños, será más fácil. Propongo que sus mamás les enseñen a caminar para adelante.

Los cangrejos se emocionaron por la sinceridad con que se les había hablado y estuvieron de acuerdo con la propuesta. De esa forma, quedó establecido que todos los cangrejos que nacieran a partir de ese momento, serían instruidos por sus madres para caminar hacia adelante.

Cada uno regresó a su hogar. Las madres empezaron a enseñar a sus pequeños. Guiaban con amor sus patitas, primero una hacia adelante, después la otra. Insistían en la nueva forma de avanzar. Los pequeños intentaban seguir las instrucciones, aunque les resultaba difícil y complicado.

Con el tiempo, sucedió algo muy curioso. Sus mamás les decían la forma en que debían caminar, pero ellas mismas, y todos los demás cangrejos, continuaban caminando para atrás, como siempre.

– ¿Cómo es que ellos hacen una cosa y me enseñan otra? – dijo un pequeño cangrejo muy estudioso.

Los demás se preguntaron lo mismo. Algunos pensaron que se trataba de una broma. Otros creyeron que debería ser más fácil caminar para atrás, porque los demás lo hacían así.

En vista de la insurgencia, tuvo que convocarse a una nueva reunión de cangrejos.

– La norma que propuse no está funcionando – admitió el cangrejo líder, que siempre decía la verdad. Y agregó:

– Y no funciona porque no predicamos con el ejemplo; y lo cierto es que no podemos pedirles a los demás que hagan lo que nosotros no hacemos.

Cuenta la leyenda que ésa es la razón por la cual los cangrejos siguen caminando para atrás.

PARA PENSAR Y PRACTICAR

La lección que podemos aprender con esta simpática historia es que los demás ponen más atención en lo que hacemos que en lo que decimos.
Es muy difícil pedirle a un hijo que no beba, si el padre lo hace; o exigirle que estudie, cuando nosotros no tocamos un libro. Predicamos mucho más con el ejemplo que con todas las palabras del mundo.
Los romanos decían: “Exemplum Docet” (el ejemplo enseña); y el profesor Dale Carnegie escribió: “El ejemplo es casi lo único que enseña”.
Es ingenuo pensar que, para influir en los demás, bastan nuestras buenas intenciones y lindas palabras. Uno educa en todas las áreas aun cuando no se mencione ni una sola palabra. El ejemplo es el más poderoso educador que su familia puede tener.
Le sugerimos algunas ideas para enseñar con el ejemplo:

Tenga una actitud positiva. “Hay tres cosas esenciales para disfrutar la vida al máximo: actitud, actitud, actitud” (Ernie Zelinski).
Dedique tiempo de calidad a su familia. El legado más valioso que usted puede dejar a la próxima generación es el tiempo que comparte con ellos. Eso no tiene precio.
Bendiga siempre. Nunca es demasiado tarde para orar y bendecir a los que ama.
Lectura bíblica: “No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica” (Santiago 1:22).

Extracto del libro “Familias Con Futuro”

Por José Luis y Silvia Cinalli