Mes: noviembre 2016
Fe No es Emoción
Emoción es la agitación del ánimo, ya sea por un recuerdo, una idea o conmoción orgánica, por algo que nos dijeron o una circunstancia que activa el ánimo.
Confiando como un niño
Sin duda los niños tienen una ternura e inocencia natural, desde pequeños tienen tantas ocurrencias y expresiones que producen alegría.
También confían y creen en todo lo que les decimos, por lo que muchas veces se toma ventaja de ese detalle para motivarlos a obedecer, como cuando no quieren comer y decimos que “si no comes vendrá el “coco” y te comerá a ti”, por lo cual terminan su alimento sin problema.
Incluso entienden las órdenes de forma literal. Un entrenador le enseñaba a un niño de más o menos 3 a 4 años de edad cómo jugar beisbol, cuando el niño ya estaba listo para batear y la pelota estaba sobre un pedestal para que pueda golpear con el bate, el entrenador le dijo: “No quites los ojos de la pelota”. El niño bajó el bate y se acercó a la pelota, apoyando sus ojos sobre la bola. El entrenador al principio hizo una expresión de “¿Qué estás haciendo?” pero después se acercó y le abrazó por su inocencia.
Me conmovió mucho esta escena y también recordé lo que Marcos 10:14-15 TLA dice: “Al ver Jesús lo que estaban haciendo sus discípulos [retiraban a los niños que se acercaban], se enojó con ellos y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que quien no confía en Dios como lo hace un niño, no puede ser parte del reino de Dios.»”
¿Recuerdas cuando eras niño? ¿En quién confiabas? Seguro que tus padres, porque sin dudar sabías que ellos te amaban y te protegerían. ¿Cuán inocente eras? ¿Creías todo lo que te decían?.
Aunque ya pasamos esta etapa debemos conservar el corazón de niños con Dios, porque Él es nuestro Padre Celestial, que siempre estará pendiente de nosotros con todo el amor que nos tiene.
Cree que a pesar de todos los problemas que puedas estar pasando Dios te socorrerá y tu fe te ayudará a mantener la esperanza en sus promesas y cuidado.
¡No dejes de ser un niño que confía en Dios!
Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.
Que la espera no agote tu fe
No Juzgueis
Construir de Nuevo
Me encuentro en la realización de un proyecto que consiste en colaborar con aquellos estudiantes que presentan conflictos de conducta, en su mayoría por ausencia de un apoyo familiar. Las actitudes que los estudiantes presentan en la actualidad son realmente diferentes a las que antes se mostraban, principalmente porque los padres no permitían que la televisión, internet u otros factores eduquen a sus hijos.
Lo primero que se planteó para la realización del proyecto fue una reeducación, es decir, volver a enseñarles lo que aprendieron en su infancia, valores como: el saludo, pedir perdón, ser agradecido, el respeto, como si fuera la primera vez que lo escucharían. Los avances fueron satisfactorios hasta el momento, ya que los estudiantes están empezando a poner en práctica lo que olvidaron hace mucho tiempo para la modificación de su conducta.
Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:5
Ahora puedo comprender con más claridad cuando la palabra de Dios nos insta a hacer las primeras obras. Muchas veces uno cae y tiene un gran peso en su espalda porque no sabe por dónde empezar para poder cambiar, pero después de arrepentirte el Señor solo te pide que vuelvas a hacer lo que aprendiste cuando recién conociste a Dios. Es decir, vuelve a orar y estudiar la Biblia, y no te conformes, también vuelve a estudiar el motivo por el que es importante la oración y estudiar la palabra. Si no te encuentras en algún servicio, comienza limpiando baños, te aseguro que esta actitud de ayudará a crecer de manera más efectiva.
No te tortures pensando que nunca podrás levantarte por lo mucho que tienes que hacer, simplemente acércate a Él con un corazón arrepentido y construye de nuevo, te sorprenderá observar cómo te levantarás por haber empezado a poner los cimientos firmes en tu vida. Por tanto, deja de preocuparte por todo lo que tienes que hacer, preocúpate solo por hacer las primeras obras y verás que todo lo demás ya sea tu estado espiritual, emocional o sanidad, se irá construyendo en el proceso y voluntad de Dios.
¡Empieza de nuevo!
Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.
La lengua
La aldea
Esta historia aconteció en una aldea de Escocia, una de las cuatro naciones que conforman el Reino Unido, expresó Destellito. Se trata de las aflicciones de una madre cristiana por su hija que siendo muy jovencita tomó el mal camino, determinando salir de su hogar para llevar una vida licenciosa, dejándola sola.
Como era habitual, llovía intensamente, y la madre pensaba en su hija imaginando que debía estar pasando frío, muchas de aquellas noches las pasó en vela esperando su regreso, iría a buscarla pero no sabía en qué ciudad estaba. Todos los días hacía mención de su hija en sus oraciones, rogando al Señor que tomara los medios para que volviera a su hogar.
Cierta noche, cuando el agua caía desde el cielo torrencialmente, su corazón triste de mamá, no hacía más que pensar en ella. De improviso, sintió fuertes golpes a su puerta, al abrir, se encontró con una muchacha apenas cubierta con unos trapos muy delgados y empapados a más no poder, “pobre muchacha”, pensó.—Mamá, ¿me perdonas?, dijo la joven. La madre, apenada y regocijada a la vez, abrazándola la introduce al interior de su casa. —No hay necesidad que te perdone, jamás te he juzgado, pero te voy a pedir que oremos para que el Señor Jesús entre a tu corazón, dijo. —Pero mamá, si a eso he venido…necesito tu perdón por haberme portado tan mal, ya tengo el perdón de Dios, mi corazón ahora le pertenece a Jesús, respondió la hija. —¿Qué me dices, hija?, preguntó. —Sí mamá, hace dos semanas acepté a Cristo como mi Salvador personal, Él vino a mí cuando más lo necesitaba, caminé días para contarte, dijo la hija.
La Aldea
Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo. Jonás 3: 10
Las consecuencias del pecado son catastróficas, y para muchos serán eternas si no hay arrepentimiento. La joven de la historia, abrumada por el pecado, determinó hacer su propia vida, apartándose de la única persona que podía aconsejarla bien, y lo pagó caro. La Biblia dice que la paga del pecado es la muerte, estamos hablando de una sentencia definitiva, sin apelación.
Una de las cosas que mueve el corazón de Dios, es cuando hay arrepentimiento, sucedió con Nínive, la ciudad que oyó el mensaje de Jonás y se libró de perecer. Del mismo modo, la hija desobediente se arrepintió para convertirse en una nueva criatura, deteniendo de ese modo la justicia de Dios en razón del pecado. Abrió su corazón a Cristo Jesús encontrando en Él, libertad y sanidad. Amigo lector, si usted determina aceptar a Jesús como su único y suficiente Salvador Personal, tendrá como resultado el perdón y la oportunidad de ser feliz y tener paz, declaró Destellito.-
Autor: Oscar Olivares Dondero
La decisión de hacerlo o no hacerlo
Por muchos años nos hemos excusado en que somos “imperfectos”, “débiles”, “humanos”, para justificar el hecho de que caemos en la tentación y concretamos el pecado, pareciera que el hecho de decir: “Todos somos imperfectos” es la justificación más clara ante el pecado. Pero hay algo que debemos también pensar y es el hecho que nadie que haya nacido de nuevo peca sin tener el consentimiento de hacerlo, es decir, nadie puede justificarse en que peco “sin querer”, puesto que estoy muy seguro que pecamos “queriendo” hacerlo y no justificándonos que lo hicimos sin pensar.
A través de mi caminar en el Señor me he dado cuenta que las veces que he pecado no lo he hecho sin pensar, al contrario, el pecado ha andado rondando mi mente por días, horas o minutos antes de concretarlo. Y es que todos somos seducidos por el pecado, luego tenemos la decisión de ceder ante la tentación, pecar y sentirnos avergonzados o resistir la tentación y con ello triunfar ante ella y sentirnos orgullosos de haber sido fieles a Dios hasta en lo mínimo.
La Biblia describe este proceso de la siguiente manera:
“Cuando sean tentados, acuérdense de no decir: «Dios me está tentando». Dios nunca es tentado a hacer el mal y jamás tienta a nadie. La tentación viene de nuestros propios deseos, los cuales nos seducen y nos arrastran. De esos deseos nacen los actos pecaminosos, y el pecado, cuando se deja crecer, da a luz la muerte.”
Santiago 1:13-15 Nueva Traducción Viviente (NTV)
No hay excusa para pecar, pecamos porque así lo quisimos, y ocurrió porque nuestros propios deseos nos sedujeron y nos arrastraron a hacerlo, pero antes de hacerlo también tuvimos la opción de resistirlo y rechazar el pecado, sin embargo la gran mayoría de veces nos cuesta rechazar el pecado y pasa porque muchas veces no estamos teniendo una comunión diaria con Dios, no nos estamos fortaleciendo de la manera adecuada, no estamos orando, no estamos alimentándonos de la Palabra de Dios, entonces cuando estamos “separados” de Dios, es cuando más débiles somos y recordemos lo que dice la Biblia acerca de nuestro enemigo: “¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. Manténganse firmes contra él y sean fuertes en su fe. Recuerden que sus hermanos en Cristo, en todo el mundo, también están pasando por el mismo sufrimiento.” 1 Pedro 5:8-9Nueva Traducción Viviente (NTV).
Estoy seguro que este día vas a ser tentando a pecar en cualquier área de tu vida y en ese momento tendrás la oportunidad de elegir entre: pecar y resistir, el resultado de pecar siempre será la vergüenza, más el resultado de resistir será el orgullo de haber sido fiel a Dios y con ello fortalecer tu vida espiritual.
La mejor manera de resistir a la tentación es mantenerte en constante comunión con Dios y eso solo se logra a través de una vida de oración, un habito diario de lectura de la Palabra de Dios, congregarse, escuchar Palabra de Dios y servirle a Dios cómo agradecimiento por lo que él ya hizo en nuestra vida. Cuando tu te mantienes ocupado en las cosas de Dios, Él se encargará de tus cosas.
Rechaza la tentación, se fuerte y provoca una sonrisa de orgullo de Dios por tu fidelidad hacia Él.
“Dios bendice a los que soportan con paciencia las pruebas y las tentaciones, porque después de superarlas, recibirán la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.”
Santiago 1:12 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Autor: Enrique Monterroza
Familias – El poder del ejemplo
Hubo una vez una asamblea en el fondo del mar. Los cangrejos se habían reunido. El más viejo de ellos la había convocado para tomar una decisión muy importante. Asistieron cangrejos de todas partes, desde los mares pequeños de aguas tranquilas hasta de los océanos más agitados.
La reunión comenzó puntualmente. El líder pidió la palabra y dijo: – Mis amigos, hemos estado haciendo algo que se ha constituido en un pésimo ejemplo para todos. Es una costumbre que debemos cambiar.
Muy ansioso, un joven cangrejo de agua dulce, preguntó: – ¿Y cuál es esa costumbre?
El cangrejo anciano respiró profundo. Muy preocupado, tomó nuevamente la palabra y continuó: – Lo diré sin rodeos. Debemos dejar de caminar para atrás. Todo el mundo nos usa como ejemplo negativo, y hablan de nosotros como si fuéramos retrógrados.
Un cangrejo rojo, que había llegado desde muy lejos, inquirió: – ¿Y qué es lo que propone para remediar el pésimo ejemplo que damos?
El cangrejo líder agregó: – Seré realista. Para nosotros ya es muy difícil cambiar. Pero para los cangrejos pequeños, será más fácil. Propongo que sus mamás les enseñen a caminar para adelante.
Los cangrejos se emocionaron por la sinceridad con que se les había hablado y estuvieron de acuerdo con la propuesta. De esa forma, quedó establecido que todos los cangrejos que nacieran a partir de ese momento, serían instruidos por sus madres para caminar hacia adelante.
Cada uno regresó a su hogar. Las madres empezaron a enseñar a sus pequeños. Guiaban con amor sus patitas, primero una hacia adelante, después la otra. Insistían en la nueva forma de avanzar. Los pequeños intentaban seguir las instrucciones, aunque les resultaba difícil y complicado.
Con el tiempo, sucedió algo muy curioso. Sus mamás les decían la forma en que debían caminar, pero ellas mismas, y todos los demás cangrejos, continuaban caminando para atrás, como siempre.
– ¿Cómo es que ellos hacen una cosa y me enseñan otra? – dijo un pequeño cangrejo muy estudioso.
Los demás se preguntaron lo mismo. Algunos pensaron que se trataba de una broma. Otros creyeron que debería ser más fácil caminar para atrás, porque los demás lo hacían así.
En vista de la insurgencia, tuvo que convocarse a una nueva reunión de cangrejos.
– La norma que propuse no está funcionando – admitió el cangrejo líder, que siempre decía la verdad. Y agregó:
– Y no funciona porque no predicamos con el ejemplo; y lo cierto es que no podemos pedirles a los demás que hagan lo que nosotros no hacemos.
Cuenta la leyenda que ésa es la razón por la cual los cangrejos siguen caminando para atrás.
PARA PENSAR Y PRACTICAR
La lección que podemos aprender con esta simpática historia es que los demás ponen más atención en lo que hacemos que en lo que decimos.
Es muy difícil pedirle a un hijo que no beba, si el padre lo hace; o exigirle que estudie, cuando nosotros no tocamos un libro. Predicamos mucho más con el ejemplo que con todas las palabras del mundo.
Los romanos decían: “Exemplum Docet” (el ejemplo enseña); y el profesor Dale Carnegie escribió: “El ejemplo es casi lo único que enseña”.
Es ingenuo pensar que, para influir en los demás, bastan nuestras buenas intenciones y lindas palabras. Uno educa en todas las áreas aun cuando no se mencione ni una sola palabra. El ejemplo es el más poderoso educador que su familia puede tener.
Le sugerimos algunas ideas para enseñar con el ejemplo:
Tenga una actitud positiva. “Hay tres cosas esenciales para disfrutar la vida al máximo: actitud, actitud, actitud” (Ernie Zelinski).
Dedique tiempo de calidad a su familia. El legado más valioso que usted puede dejar a la próxima generación es el tiempo que comparte con ellos. Eso no tiene precio.
Bendiga siempre. Nunca es demasiado tarde para orar y bendecir a los que ama.
Lectura bíblica: “No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica” (Santiago 1:22).
Extracto del libro “Familias Con Futuro”
Por José Luis y Silvia Cinalli