Ver lo invisible,Creer lo increible y lograr lo imposible

Es muy fácil minimizar los sueños. Si los tomamos como algo sin importancia, los sueños perderán su poder y potencial. Muchas voces a tu alrededor van a sugerir que es más acertado hacerle caso a los realistas y a los prácticos. Los visionarios suelen ser personas que incomodan a otros cuando deciden hablar de sus sueños y mucho más cuando esos sueños se cumplen.

Es por eso que muchos prefieren anular las visiones de los soñadores. Todos los que cumplieron sus sueños tuvieron que callar esas voces que los invitaban a pensar que estos no eran cosa seria. Por eso,Un breve sueño bien concebido puede desencadenar una potente fuerza creadora en otras personas y así, sueño a sueño, se pueden transformar mil realidades. De todas las características que poseemos, soñar es una de las más semejantes a la imagen de Dios. No somos solo un cúmulo de moléculas ni de células; tampoco una suma de instintos repetibles innatamente. Podemos soñar y eso es algo seriamente planeado por Dios.

Él nos dio esa capacidad como rasgo fundamental de nuestra creación. Soñar equivale a crecer, conquistar, crear, arreglar y mejorar. Los sueños son una energía necesaria para mantener y refrescar la creación a nuestro alrededor. Ellos nos permiten ver lo invisible, creer lo increíble y lograr lo imposible. Por eso es que cuando soñamos podemos sentirnos completos en el Señor.Ya vienen los días en que se cumplirán las visiones.Ezequiel 12:23.

Reflexionemos un poco Cuando sueñas despierto, es lo que más anhelasí qué a Dios le gusta que soñemosí sueños aún no has podido alcanzar? ya has alcanzado?Muchas personas se han olvidado de soñar y crear pensamientos positivos acerca de un futuro con éxito y victorias quién podrías ayudar a despertar al anhelo de soñar con Jesúsí

AUTOR:LUCAS LEY

¿Qué significa amar realmente a su cónyuge?

Tal vez no sea lo que usted cree. Si realizara una encuesta entre sus amistades casadas (garantizando el anonimato) y le pidiera que valorara en una escala del 1 al 10, siendo 1 “compromiso total con mis propios intereses” y siendo 10 “compromiso total con el bienestar de mi cónyuge”, predigo que la mayoría se agruparán cerca del 5. Porque si somos honestos, la mayoría de nosotros piensa qué va a sacar de la relación, lo maravilloso que nos va a resultar todo.
¿Es eso amor? Durante los últimos años, le he preguntado a varios grupos de estudio que me digan su definición de amor. Algunos dan mayor énfasis al aspecto físico-emocional del amor, donde otros han enfatizado la naturaleza altruista del amor. Una que me gusta es: “Amor es una palabra de cuatro letras, que se compone de dos vocales: A y O, de dos consonantes: M y R, y de dos tontos: tú y yo”.

En este instante, sin intentar definir qué es amor, quiero explicarles dos planteamientos muy extraños que aparecen en las Escrituras. En Efesios 5:25 se amonesta a los esposos: “Amad a vuestras mujeres” y en Tito 2:3–4, se aconseja a las ancianas: “Enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos”. Le recuerdo que dicha construcción gramatical en Efesios 5:25 es la misma del versículo 18, donde aparece: “Sed llenos del Espíritu”. Es un mandamiento.

¿Por qué se manda al hombre a que ame a su esposa y se manda a la esposa a que ame a su esposo? ¿No es ese el sentido del matrimonio? ¿No fue esa la primera razón por la que usted se casó? Eso es lo que me dicen las parejas cuando vienen a analizar su matrimonio. ¿Por qué, entonces, se nos manda a amarnos después de casarnos?

¿Será que eso que llamamos “amor” no es amor en absoluto? ¿Será que para la mayoría de las parejas el amor viene después de la boda, si es que en verdad se hace presente?

Echemos un vistazo a 1 Corintios 13:4–8 para ver la mejor descripción (no definición) de amor que haya encontrado jamás. Léala detenidamente en una traducción moderna, tenga en mente las implicaciones que tendría en el matrimonio. El pasaje se lee usualmente durante las bodas e inspira incluso a los no creyentes por su belleza y poesía. Pocos, sin embargo, ven las implicaciones prácticas.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

“El amor nunca deja de ser”.

Ese pasaje es demasiado complicado para poder digerirlo de una sola vez, así que tome algunas de las ideas claves. El amor es paciente y benévolo, nunca exige que las cosas se hagan a su manera; no es un “sabelotodo”, sino que es comprensivo, no se ofende con facilidad; es cortés; muestra una actitud positiva ante los problemas. Todas esas características del amor van dirigidas al bienestar de la persona amada.

¿Pero todas estas cualidades del amor necesitan de un “sentimiento” afectuoso hacia la persona amada? No responda sin pensar. ¿Cuán cálido tiene que ser el sentimiento para que uno sea benévolo, para que uno sea paciente? Verá, el tipo de amor que se describe en 1 Corintios 13 no hace énfasis en las emociones, sino en las actitudes y las acciones, que no son ajenas a nuestra voluntad.

Déjeme decirle la segunda mitad de la oración que comencé antes. En Efesios 5:25 leemos: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella”. Bien, ¿cuál fue la posición de la iglesia cuando Cristo se entregó a sí mismo por ella? ¿Fueron aquellos que Él amó benévolos, considerados y pacientes para con Él? Por el contrario, el mejor de ellos maldijo y sentenció: “No conozco al hombre” (Mt. 26:74). Romanos 5:8 plantea que Dios mostró su amor hacia nosotros, aunque éramos asquerosos, egoístas y aborrecibles, al Cristo morir por nosotros.

Dios nos amó cuando fuimos tan despreciables. Por esto el esposo recibe el mandamiento de amar a su esposa, aun cuando esta no es tan amorosa. Verá, cualquier hombre puede amar a una mujer que le ama. Para eso no se necesita mandamiento alguno. Ese es el tipo de amor que conocíamos antes de casarnos. Era muy amoroso con ella porque ella era amorosa conmigo, ¿pero como debo reaccionar ahora que mi cónyuge no es amorosa? He aquí el momento en que la advertencia bíblica nos auxilia. Si respondo con benevolencia, comprensión, paciencia y cortesía, facilito, al tiempo que hago posible, que ella responda de la misma manera.

Sería injusto si no expresara con claridad mis profundas dudas de que usted jamás será capaz de demostrar un amor así de altruista sin la ayuda del Espíritu Santo. Las Escrituras plantean: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Ro. 5:5). La capacidad de responder con amor nos viene de Dios. Tengo la oportunidad de ser el agente de Dios en lo que respecta al amor a mi esposa. Nadie en todo el universo se encuentra en mejor posición para amar a mi esposa que yo. No debo perder esa oportunidad. Si estoy dispuesto a volverme a Dios, admitir mi falta de amor, sí, incluso mi amargura y odio, y aceptar su perdón y pedirle que ame a mi esposa por medio de mí, podré convertirme en un amante por excelencia.

Lo que sucede con frecuencia es lo siguiente: Mi esposa hace algo que yo creo que está mal, o peor, no hace algo que yo creo que debió haber hecho. De inmediato, mis sentimientos para con ella se vuelven negativos. Dichos sentimientos negativos pueden bien ser espontáneos y ajenos a mi voluntad. Pero lo que yo haga con dichos sentimientos no es ajeno a mi voluntad. Si sigo mi naturaleza básica, expresaré los sentimientos con palabras cortantes o mediante el trato silencioso e hiriente. Ambos llevarán a cabo la tarea de amargarnos a los dos. Mis acciones negativas tendrán la tendencia de provocar en ella reacciones negativas.

En 1 Corintios 8:1 se afirma: “el amor edifica”. La palabra edificar significa construir. El sustantivo es la palabra edificación o construir. Por consiguiente, amar a mi cónyuge significa construir a mi pareja. Uno de los más poderosos medios de edificación es el cumplido. Busque algo pequeño o grande que le guste acerca de su pareja y exprese reconocimiento.

Se cuenta la historia de una mujer que fue a pedir consejo a un consejero matrimonial. “Quiero divorciarme de mi marido”, confesó, “y quiero herirlo lo más profundo que pueda”. “En ese caso”, aconsejó el terapeuta, “comience a decirle la mayor cantidad de cumplidos que pueda. Cuando se haya usted hecho imprescindible para él, cuando él crea que usted lo ama con devoción, comience el proceso de divorcio. Así es cómo lo va a herir más”.

Unos meses más tarde, la esposa regresó a ver al terapeuta para informarle que había seguido el curso de acción que le había sugerido. “Bien, este es el momento para comenzar el divorcio”, dijo el terapeuta. “¡Divorcio!”, dijo la mujer indignada. “¡Nunca! Me enamoré de él”.

“¿Cómo puedo decirle un cumplido si el me trata de manera tan horrible?” Podría preguntar una esposa. Con la ayuda del Espíritu Santo, la Biblia da una respuesta. ¿No nos advierte Jesús en Mateo 5:44: “Amad a vuestros enemigos,… y orad por los que os ultrajan y os persiguen”? Si amamos en la cara del maltrato, podemos redimir nuestro matrimonio.

Si aprendiéramos del tremendo poder del cumplido, rara vez volveríamos atrás para quejarnos, como en el siguiente ejemplo:

La esposa observa por la ventana que el esposo casi terminó de cortar el césped del jardín. Entonces se decide: “Este es el momento para golpear”. Sale, pone sus manos alrededor de su boca y grita, haciéndose notar por sobre el ruido de la segadora: “¿Tú crees que puedas limpiar las canaletas por la tarde?” Imagine, el esposo de ella acaba de pasar dos agotadoras horas cortando el césped y lo único que recibe es otra tarea. No puedo decirles que va a responder él, pero sí puedo decirle lo que pensará: ¡Mujer, déjame en paz! ¿No se hubiera sentido él mejor si ella hubiera salido con un vaso de limonada y le hubiera dicho lo bien que había quedado en jardín?

No le garantizo que su esposo se ofrezca voluntario para limpiar las canaletas, pero le garantizo que el cumplido será recibido con gran regocijo. Un esposo se siente mucho más motivado a participar en las tareas del hogar cuando recibe un cumplido como recompensa.

Claro, esto también sirve para el esposo. Una esposa de veinticinco años de casada, recordó su irritación cuando llegó a su casa cansada del trabajo y comenzó a preparar la cena. “Me encontraba preparando algo con muchos vegetales. Mi esposo miraba la sartén al tiempo que decía: ‘¿Y la carne?’ Quise darle una bofetada y decirle: ‘Bien, cocina tú’”. Hubiera sido mucho mejor que el esposo hubiera expresado su agradecimiento por una comida hecha en casa, ¡aunque no tuviera carne!

Otra manera de expresar amor por medio de las palabras es hablar con benevolencia. El amor es benévolo (1 Co. 13:4). Esto se relaciona con la manera en que uno habla. “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” (Pr. 15:1). ¿Por qué grita cuando habla con su cónyuge? ¿Por qué habla con aspereza? Porque sigue sus sentimientos negativos. Se puede hablar amablemente incluso siendo presa de sentimientos negativos si se escoge la ayuda de Dios.

No hay nada malo en admitir los sentimientos de uno ante la pareja si lo hace con amabilidad, particularmente cuando se remuerde en su interior. La esposa dice con gentileza: “Te amo mucho, mi amor y eres un esposo extraordinario pero me hace falta que le eches un vistazo a la computadora como me prometiste hace ya varias semanas”. No le hará daño decir un elogio junto con una petición de manera amable.

Otra manera de expresar amor es mediante las palabras de aceptación. Asegúrele a su cónyuge que él o ella puede ventilar sus ideas sin que usted se ponga a la defensiva y se sienta atacado. La esposa dice: “Siento que ya no me amas igual que antes”. Por naturaleza, el esposo responde: “¿Cómo puedes decir eso? ¿Es que no te acuerdas del bolso que te compré hace tres años y de la vez que te llevé a almorzar al salir de la iglesia el verano pasado?”. ¿Qué está haciendo él? Está condenándola por la manera en que se siente. Es mucho mejor decir: “¿Cómo es eso, mi amor? ¿Qué te hace sentirte así?”. Permítale expresar sus sentimientos y entonces acepte sus palabras. Busque maneras de velar por dichos sentimientos, en vez de condenarlos.

Hablar con amor también significa que utilicemos palabras en tiempo presente. El amor no lleva la cuenta de los errores, no saca a relucir el pasado con cada nueva crisis. Si los errores del pasado ya han sido confesados, ¿para qué revivirlos? El amor solo habla de los hechos del presente y no arma sus alegatos refiriéndose a cada una de las imperfecciones del pasado. Algunas parejas se hieren a muerte con errores del pasado. Cosas así demuelen el “edificio” del matrimonio.

¿Qué parecerían nuestros matrimonios si nos rigiéramos realmente por el consejo de Juan, el discípulo amado por Jesús, de amar no solo con palabras, sino con acciones (1 Jn. 3:18)? ¿Cómo respaldar lo que decimos con lo que hacemos?

El amor es paciente. Por consiguiente, si queremos expresar nuestro amor con nuestro comportamiento, debemos mantener un comportamiento paciente. Las implicaciones en este punto son de gran envergadura. Esto eliminaría su caminar de un lado a otro mientras su esposa se arregla para salir. ¿Por qué no se sienta y se tranquiliza? Su comportamiento impaciente no aumenta la velocidad de ella. Sencillamente altera su propio espíritu y puede resultar incluso dañino físicamente. Usted no necesita ser impaciente. Usted puede elegir. ¿Por qué no amar?

El amor es benévolo. Los actos de benevolencia constituyen una de las voces más fuertes del amor. Uno se ve limitado solo por su imaginación y voluntad. Los tulipanes que venden en los supermercados nos dicen a todos en los grises días de invierno: “Te amo”, excepto a la esposa que es alérgica a las flores. Ese texto que en medio de la vorágine del trabajo dice: “Eres el mejor esposo del mundo”, bien puede convertirlo en el mejor. Una cena sorpresa en un restaurante comunica: “Eres especial” a una esposa que regularmente prepara las comidas para toda la familia.

El amor es cortés. La palabra cortés significa “relativo a modales de la corte, educado”. ¿Es que ha olvidado los detalles? ¿Trata a otras personas con mayor cortesía que a su cónyuge? Ya somos muchos los que llevamos demasiado lejos la idea de que “el hogar de un hombre es su castillo” y nos comportamos de una manera que ni en sueños repetiríamos en la oficina o la iglesia. Igual de errados, pasamos por alto las pequeñas sutilezas: Los sencillos “buenos días”, los besos al llegar del trabajo, tomar del brazo a su esposa para ayudarla a cruzar un charco de agua en el estacionamiento. Llamar para decir: “Me voy a demorar” no es más de lo que haría por cualquier otra persona con quien tiene una cita y con la aparición de los teléfonos celulares, es algo sencillo. ¿Por qué no tratar a su cónyuge con la misma cortesía y respeto con que trata a los demás?

El amor no es egoísta. El amor vela por los intereses de la persona amada. Si un esposo viviera con la perspectiva de ayudar a su esposa a alcanzar su mayor potencialidad y la esposa viviera con la perspectiva de ayudar a su esposo a alcanzar su mayor potencialidad, seguirían el ideal bíblico.

Si pudiera parafrasear a 1 Pedro 4:8 “el amor cubrirá multitud de pecados”, diría: “El amor acepta muchas imperfecciones”. El amor no exige perfección por parte de nuestro cónyuge. Hay cosas en las que su pareja no cambiará o no está dispuesto a hacerlo. A ellas llamo imperfecciones.

En el matrimonio descubrirá cosas en su cónyuge que no le gustarán. Puede ser la manera en que cuelga las toallas (¡o que no cuelga las toallas!). Puede ser la emisora de rock clásico que sintoniza en el radio del automóvil… la manera en que tiende a interrumpir… la molesta manía que tiene él de olvidar los nombres de las personas… cómo deja ella los zapatos en el medio para que usted tropiece.

El primer paso es pedirle que cambie. (Si puede usted cambiar, ¿por qué no hacerlo? Es una forma sencilla de hacer feliz a su cónyuge.) No obstante, le aseguro que hay cosas que su pareja no va a cambiar o que no puede cambiar. Este es el punto en que “el amor acepta muchas imperfecciones”. Queda en usted decidir hasta qué punto aceptará.

Algunos de ustedes han librado batallas durante años por cosas tan triviales. ¿Podría ser este el momento para llamar a un cese al fuego y hacer una lista de las cosas que aceptará como imperfecciones? No quiero quitarle las esperanzas, pero su cónyuge jamás será perfecto. Él o ella nunca lo harán todo de la manera que usted desea. ¡Su mejor alternativa es aceptar el amor!

Extracto tomado del libro El matrimonio que siempre ha deseado de Gary Chapman. Una publicación de Editorial Portavoz. 

Dos Realidades de la Cruz

De todas las cosas asombrosas que descubrimos acerca de Dios en la Biblia, lo más maravilloso es darnos cuenta de que Su corazón está lleno de amor y misericordia. No es en realidad lo que merecemos, pero la Biblia revela que Dios – si nos arrepentimos – quiere perdonarnos.

Jesús enseñó y demostró que Dios es el Padre misericordioso y piadoso que recibe a los pecadores. ¡Cristo murió por nosotros! Ese amor perdonador es tan esencial en el carácter de Dios que el apóstol Juan puede decir: “Dios es amor” (1 Juan 4.8).

La mayoría de las personas conoce de modo general la historia de cómo murió Jesús. Muchos saben que Jesús murió pero no comprenden por qué. He aquí dos realidades de la cruz:

En primer lugar, podemos destacar que Jesús murió para redimirnos. En los tiempos bíblicos la redención era un término técnico para el dinero que se pagaba para rescatar a un prisionero de guerra. Eso es lo que Dios hizo cuando Jesucristo murió por nosotros. El apóstol Pedro dice que teníamos que ser liberados de la vida inútil y sin rumbo, ser rescatados de esa vieja manera de vivir, ya que a la larga lleva a la muerte y al juicio de Dios.

En la cruz, Jesús pagó (de una vez por todas) por los pecados de todas las personas que crean en Él. Pagó ese precio para redimirnos, es decir: rescatarnos y darnos libertad.

En segundo lugar, murió para reconciliarnos con Dios. Cuando se crucificaba a una persona en el Imperio Romano, se clavaban en la cruz la lista de sus delitos para que todos supieran la razón por la que se le castigaba. Cuando Jesús fue crucificado – durante la celebración de la Pascua – los soldados clavaron una señal en la cruz que decía: “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos”. La acusación contra Jesús fue que Él era un rey, un rebelde contra el emperador romano y una ofensa a los judíos que estaban buscando un tipo diferente de rey.

En Colosenses 2.13-14, el apóstol Pablo toma esa metáfora de la acusación y dice que la lista de acusaciones contra nosotros también fue clavada en la cruz. Todas las leyes que habíamos quebrantado, todos los requisitos que habíamos dejado de cumplir que estaban ahora “contra nosotros”, fueron clavados por Dios en la cruz. Se puso allí la lista de nuestros pecados pero no tuvimos que morir por ellos. ¡Jesús murió por ellos en nuestro lugar!

Se han retirado todas las acusaciones contra nosotros, ya que el castigo se ha cumplido. Se nos ha declarado inocentes, no porque lo merezcamos, sino porque todas nuestras ofensas contra Dios se han puesto sobre Jesucristo, quien satisface a Dios el juez justo. ¡Nunca podremos agradecerle o alabarlo de modo suficiente por morir a fin de darnos vida!

Al acercarse la Semana Santa, le animo a reflexionar en estos dos hechos trascendentales del sacrificio de Jesús, de modo que su corazón se abra al amor, el perdón y la gracia de Dios.

¡Vivamos una vida al 100 %!

Por Pastor Rubén Kassabián

La Almohada y La Frazada

Hace mucho tiempo, una niña de una familia adinerada se preparaba para ir a la cama. Decía sus oraciones cuando oyó un sollozo a través de su ventana. Un poco asustada, se asomó por su ventana. Otra niña, quien parecía de su misma edad y desposeída estaba parada en el callejón junto a la casa de la niña rica.

Su corazón se identificó con la niña desposeída, ya que estaban en lo más frío del invierno, y la niña no tenía frazada, tan sólo viejos periódicos que alguien había tirado. A la niña rica se le ocurrió una brillante idea. Llamó a la otra niña y le dijo: “Hey, tú, por favor acércate a mi puerta”. La niña desposeída estaba tan asombrada que solo pudo asentir.

Tan rápido como se lo permitieron sus piernas, la niñita bajó las escaleras hasta el closet de su madre y tomó una vieja frazada y una gastada almohada. Tuvo que caminar lentamente a la puerta del frente para no tropezar con la frazada que colgaba, pero finalmente lo logró.

Dejando caer ambos artículos, abrió la puerta. Parada allí estaba la niña desposeída, visiblemente atemorizada. La niña rica sonrió cálidamente y le entregó ambos artículos a la otra niña. Su sonrisa se ensanchó al observar la genuina sorpresa y felicidad en el rostro de la otra niña. Ella se fue a la cama increíblemente satisfecha.

A media mañana del día siguiente alguien tocó a la puerta. La niña rica voló a la puerta esperando ver a la otra niña allí. Abrió la gran puerta y miró fuera. Era la otra niñita. Su rostro se veía feliz y sonrió. “Supongo que no querrás estos de vuelta”.

La niña rica abrió su boca para decir que podía quedárselos cuando se le ocurrió otra idea. “No, sí los quiero de vuelta”. El rostro de la niña desposeída se entristeció. Esta obviamente no era la respuesta que había anticipado. A desgano, dejó los gastados artículos en el umbral y se volteó para irse cuando la niña rica le gritó: “¡Espera! Quédate allí”.

Se volteó a tiempo para ver a la niña rica corriendo escaleras arriba y por un largo corredor. Decidiendo que sin importar lo que la niña rica hiciese, no valía la pena esperar, se volteó y se alejó. Al dar el primer paso, sintió que alguien le tocó el hombro. Al voltearse vio a la niña rica, tirándole una nueva frazada y almohada. “Ten éstas”, dijo suavemente. Estas eran las suyas, hechas de seda y plumas.

Al crecer las dos, no se vieron mucho, pero nunca estuvieron muy lejos la una de la otra en sus mentes. Un día, la niña rica que ahora era una mujer rica, recibió una llamada telefónica de alguien. Un abogado que decía que necesitaba verla en su oficina.

Cuando llegó a la oficina, le dijo lo que había pasado. Hace cuarenta años, cuando ella tenía nueve años, había ayudado a una niña necesitada que creció para convertirse en una mujer de clase media con esposo y dos hijos. Ella había muerto recientemente y le había dejado algo en su testamento. “Aunque”, dijo el abogado, “es la cosa más peculiar. Le dejó una almohada y una frazada”.

Autor Desconocido
Hay cosas en la vida que quizás no tengan mucho precio para algunos, pero para otros pueden ser de mucho significado, especialmente cosas que con amor y comprensión y mucho corazón alguién compartió. Hay mucho que podemos hacer y que podría impactar la vida de otros. Hoy puede ser ese día en que podrías impactar la vida de otro con un gesto, un presente o solo una sonrisa pero con mucho corazón.

El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas. Proverbios 10:12

Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor. Cantares 2:4

“En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis.” Mateo 25:40

Dios te llama a ti

“Pues Dios nos salvó y nos llamó para vivir una vida santa. No lo hizo porque lo mereciéramos, sino porque ése era su plan desde antes del comienzo del tiempo, para mostrarnos su gracia por medio de Cristo Jesús”. 2 Timoteo 1:9 NTV

Probablemente éste sea el primer escrito de su servidor que estés leyendo al haber entrado a éste blog, te invito a que antes de que sigas puedas darle un vistazo a los tres temas anteriores: Escuchando Su Voz, En busca de lo perdido, ¿Qué busca Dios?

Voy a hacer uso de mi fe para creer que por lo menos leíste los subtítulos de cada tema y ahora tendrás una idea de lo que quiero hablar en esta última parte, sólo que lo quiero hacer de una forma diferente. Primero vamos a tomar un tiempo para orar a Dios. Ahí donde éstas puedes inclinar tu rostro y decirle a tu Padre Eterno que hable a tu vida, si nunca has orado o no sabes como empezar te dejo una pequeña oración para que puedas comenzar.

Padre Celestial, te pido ahora en el nombre de tu Hijo Jesús, que puedas hablarme mientras leo este escrito, deseo escuchar la voz del Espíritu Santo en mi interior. Dame Señor un espíritu sensible a tu presencia y abre mi entendimiento para comprender lo que tú me quieres enseñar hoy. Gracias por éste tiempo. Amén

Hace unas semanas, estaba orando a Dios y puso en mi corazón que orara para que se levantaran tres tipos de personas: los obreros, los adoradores y los intercesores. Pero en específico que orara para que fuera arrancado de sus vidas un espíritu de estupor que no los dejaba escuchar a Dios.

Quiero atreverme a hacer algo, y oro a Dios que mientras lees esto en el nombre de Jesús, donde quiera que estés, lanzo la palabra y pido al Espíritu Santo que arranque ese espíritu de estupor, es arrancado de tu vida, de tus oídos, y así como Jesús dijo “efata”, en este momento creo que tus oídos espirituales son abiertos.

Tienes que saber que Dios te salvó

Vamos de vuelta al verso clave de éste tema. 2 Timoteo 2:19. Este verso nos enseña que Dios ya nos salvó, no porque lo merezcamos, simple y sencillamente porque él así lo quiso, si tú eres un creyente nacido de nuevo y seguidor de Cristo, el Padre ya te ha separado para que vivas de una manera agradable para él.

Ya no te auto condenes, ya no te auto castigues. Cristo ya llevó tus pecados, entrégale todo a él y no luches con tus propias fuerzas. En Cristo somos más que vencedores y podemos vencer cualquier pecado. Te digo esto porque la principal razón por la que no queremos o no nos atrevemos a servir al Señor, es porque en algún momento hicimos algo que sabíamos no era lo correcto. Pero si Jesús ya te salvó y te ha lavado con su sangre preciosa, ya no hay condenación contra ti, al menos que nos auto condenemos.

No solo eres salvo, también Dios te llamó

Algo que me impactó en los últimos días es saber que tenemos un llamado especial que Dios nos ha hecho, y no me refiero al llamado para pastor, maestro, evangelista, profeta o apóstol.

El primer llamado que Dios nos hace es el de tener comunión con Cristo. “Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor” (1 Corintios 1:9 RVC). Antes de cualquier otra cosa, lo primero que debemos hacer es tener comunión con Cristo. Esa es como nuestra salida inicial en la carrera de cada día.

Dios te llamó a ti, si estás leyendo esto. Nunca olvides que el principio de todo llamado a servir a Dios, es el de pasar un tiempo especial con Cristo. Solo a sus pies podemos entender grandes verdades.

Un llamado especial para tu vida

Ahora que sabemos que lo primero siempre debe ser Cristo. Lo siguiente es responder al llamado que Dios te está haciendo en éste momento. El Señor haciendo el llamado a los obreros para que vayan y prediquen las buenas nuevas de salvación. La Biblia dice que ya la cosecha está lista, solo necesita gente que vaya y recoja esa cosecha.

Si últimamente has sentido la carga por las almas, déjame decirte que es Dios mismo poniéndola en tu corazón para que te levantes y hagas algo por todas esas personas que se están perdiendo.

Dios también está haciendo el llamado a los adoradores para que sean quienes traigan la presencia de Dios del cielo aquí en la tierra. Cristo era un adorador y a donde quiera que fuera, esa atmósfera de gloria traía sanidades y milagros entre las multitudes.

A muchos de ustedes, les ha nacido el deseo de buscar al Padre en cantos de adoración y con obediencia total, se han recargado en el pecho del Maestro como lo hacía el apóstol Juan para escuchar el latido de su corazón. A ti te digo, esos son los lazos de amor con los que Dios te está atrayendo a él.

Hay un llamado especial para los intercesores, quienes pasaran horas y horas conversando con Su Creador. Él te contará sus planes y tú podrás orar e interceder por otros como lo hicieron los hombres de la Biblia como Abraham. Serás llamado amigo de Dios. A ti, el Espíritu Santo te ha despertado mañana tras mañana para orar por algo o alguien en específico; es porque está poniendo en ti un espíritu guerrero que interviene a favor de muchos otros.

Te aliento a que puedas responder HOY a este hermoso llamado que DIOS está poniendo en tu espíritu. Levántate y plántate delante de Dios. Sé tú ese obrero, ese adorador o ese intercesor que Dios estaba buscando.

Qué legado estas dejando?

¿Te has puesto a pensar que hoy puede ser tu último día acá en la tierra?, ¿Te has puesto a pensar sobre que legado estás dejando a tus seres queridos? Y no es que estemos deseando la muerte, pero cada día tenemos la misma probabilidad de cualquier otra persona del planeta de seguir viviendo o no, pero más allá de eso: ¿Qué legado estamos dejando?

Entre las muchas definiciones de legado encuentro esta: “Lo que se deja o transmite a cualquier sucesor”.

En la historia podemos ver hombres de Dios que dejaron ese legado, entre ellos: Moisés dejo legado a Josué, Elías dejo legado a Eliseo, nuestro Señor Jesús dejo un legado maravilloso en sus discípulos. Ahora bien, ¿Qué legado dejaríamos este día si fuera el último día de vida que tuviéramos en esta tierra?

A veces vivimos la vida sin sentido, sin la idea de dejar un legado a nuestros seres queridos. Cómo padre de dos niños(Uziel y Valentina), quiero dejarles el mayor legado que puedo trasmitirles: el amor hacia Dios y la conciencia de que somos lo que somos solamente por Dios.

A veces pienso que cuando ya no este en esta tierra mis hijos leerán mis más de mil escritos en la web y se darán cuenta que su papá amo a Dios hasta el último día de su vida, leerán publicaciones que escribí especialmente para ellos, mensajes que les dejo los cuales en algún momento de su vida les servirán, todo ello me hace estar tranquilo que a pesar que no soy el mejor padre que existe puedo decir con convicción que estoy dejando un legado a los que amo.

Cuando pienso en dejar un legado también pienso en ser recordado como aquel hombre imperfecto que decidió buscar la perfección cada día, que tropezó cientos de veces pero que también se levanto en cada una de ellas, un hombre que a pesar de ser débil trato de ser fuerte en su debilidad, un hombre que aprendió de los errores y transmitió esos conocimientos a otros que cómo él pasarían por lo mismo.

¿Cuál es tu legado?, ¿Qué estás dejando a las personas que amas?, ¿Cómo serias recordado?

Hoy te animo a vivir cada día con la única intención de dejar un legado tal que la gente pueda decir: “Ese hombre fue un hombre de Dios” ó “Esa mujer fue una mujer de Dios”, que la gente al recordarte pueda ver en ti la imagen de Cristo reflejada, que el día que ya no estés acá en la tierra puedas ser un ejemplo a imitar para aquellos que se queden, que la gente quiera ser como tú, que la gente quiera imitarte, porque tú también imitas a Cristo.

Pablo lo dijo de esta manera: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” 1 Corintios 11:1 (Reina-Valera 1960).

Vivamos cada día como si fuera nuestro último día, vivamos cada día con una pasión tan fuerte por Dios que nos haga tratar de agradarlo en todo lo que hagamos para que un día seamos recordados como personas que buscaron a Dios e intentaron agradarlo, pero sobre todo vivamos cada día como si fuera el último de tal forma que Dios se sienta totalmente orgullosos de lo que somos y hacemos para Él.

Las estaciones de la Vida

Como el ciclo de la naturaleza -primavera, verano, otoño e invierno – la vida tiene un ciclo natural. Cada parte del ciclo es necesaria. Necesitamos invierno para que las plantas y tierra puedan descansar e hibernar. Cuando esto ocurre, la renovación de la primavera puede ser de lo más gloriosa.
Lo mismo es verdad de nuestras vidas espirituales y de la iglesia. Nuestras vidas pasan por estaciones que nos preparan para servir a Dios de las maneras únicas para esa edad. En cada fase, podemos mantener las calidades necesarias para honor del Señor.

Salomón declaró que hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir (Eclesiastés 3: 1-8). Entre esos dos hitos están las oportunidades para servir. David repasó lo que había observado en la vida. Aunque él fue una vez joven, declaró, “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.” (Salmos 37:25).

El tiempo es precioso “Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos.” (Salmos 90:10).
Necesitamos usar nuestro tiempo sabiamente porque es un recurso finito. “cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” (Santiago 4:14).

Primavera: Preparación Y Desarrollo Para La Vida
Salomón dice que hay un “tiempo para nacer” (Eclesiastés 3:2). La primavera se caracteriza por un estallido de energía, crecimiento y belleza. Para los humanos es un tiempo de desarrollo. Empieza con los años de niñez inocente y se extiende a los años de adolescencia, cuando la gente joven empieza a descubrir sus intereses y talentos. Ellos se sorprenden a menudo al encontrar que pueden hacer muy bien varias cosas; éste es un empujón necesario a su confianza en sí mismos.

En sus tempranos 20s, están preparándose para la vida – en la universidad, quizás, desarrollando las habilidades que necesitarán para su profesión. Incluso Jesús progresó de esta manera. “Y Jesús crecía” nos dice “en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.” (Lucas 2:52).
La primavera también es un tiempo para la preparación espiritual cuando vemos el temprano florecimiento de los talentos de nuestra gente joven. Estos talentos han sido desarrollados a través del cuidado de los padres, maestros de clases de Biblia y otros. Las iglesias cometen un grave error cuando no creen que los jóvenes son dignos de la oportunidad para enseñar en las clases de niños, dirigir cantos y desarrollar sus talentos.

Los líderes de la iglesia deben hacer las oportunidades disponibles, tal como las pasantías y campañas de verano para Cristo. Debemos apoyar de buena gana a la gente joven cuando ellos demuestran un interés en estas oportunidades. Este es un medio para que ellos aprendan a desarrollar un hábito perpetuo de servir.
Permítales creer que el compromiso con una congregación es la norma. ¡No les permita saber que la cuenta de sus ancianos ha descubierto que usted puede venir el domingo por la mañana solamente y permitirle a otras personas llevar la carga del trabajo, servicio, crecimiento de la iglesia! Para el tiempo en que ellos descubran esto, estarán en el hábito de servir de todas maneras.

Salomón nos alerta “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud…” entonces no nos iremos de Él cuando seamos viejos (Eclesiastés 12:1). Desde el principio, nuestra gente joven debe poner el mismo énfasis en la excelencia mientras sirve al Señor como debe poner en otras áreas de sus vidas. “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas…” (9:10). Su motivación para desarrollarse debe ser el honor que esto dé a Dios.

Si resulta que usted es bueno para construir armarios, hágase el mejor fabricante de armarios que pueda ser y use esa destreza para Dios. Si usted es un director de cantos, use cada oportunidad para aprender más sobre el arte. Si usted tiene la habilidad del comunicarse con los niños, entonces desarrolle esa habilidad y ¡llévelos a Cristo Jesús!

Nunca tenga una actitud como “esto es suficientemente bueno”. ¡Dé lo mejor que usted tenga para Dios, no las sobras! Un viejo profesor mío decía, “Cuando viene a servir al Señor, no hay tal cosa como ser sobre-preparado”.

Verano: La Flor De La Vida
Verano es la principal estación creciente. Usted puede imaginarse al maíz creciendo en los días calientes y noches de verano calurosas y el césped creciendo alto. Esto no es necesariamente la flor de la vida espiritual, sin embargo. Porque a diferencia de la gimnasia de mujeres, ¡no alcanzamos la cumbre espiritualmente en nuestra temprana adolescencia!, pero en términos de fuerza física y vigor juvenil, los años entre 26 y 45 son caracterizados por gran actividad.

“El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” (Mateo 13:22). A veces estos años son un tiempo de distracción. Con un romance, familia y los años tempranos de una profesión, nos acosamos y nos desviamos, como Marta (Lucas 10: 41-42).

Cuando usted empieza una profesión, lo hace para ir al fondo de la carrera. Toma algún tiempo, sin embargo, como un padre joven, servir en la iglesia entrenando a sus niños espiritualmente. “ …criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:4). Levantar a una familia es parte de su proceso de maduración tanto como de sus niños. No sólo cría mejor a los niños en el Señor; ¡esto hace mejor a los padres!

Otoño: Trabajar Más Inteligentemente
En muchas maneras, entre las edades de 46 y 60, puede ser considerado la flor espiritual de su vida. La sabiduría continuará (o debe continuar) creciendo, pero ésta es la era cuando usted puede combinar la sabiduría con la energía.

Usted empieza a tomar alguna dirección en la comunidad, en el lugar de trabajo y en la iglesia. (Esto es, si usted ha hecho más que simplemente envejecer – si usted también está creciendo más sabio y más piadoso). Usted no puede permitirse el lujo de estar como los hebreos en el momento de la escritura de la epístola “debiendo ser ya maestros” (Hebreos 5: 12-14) todavía no habían crecido lo suficiente. ¡Había pasado tiempo cronológicamente, pero el proceso de maduración no había ocurrido!

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Efesios 4:14). ¿Qué características debe exhibir la madurez? Debe demostrar estabilidad espiritual y emocional.
¿Es su cristianismo un buque de rueda, o puede la iglesia depender de usted día a día, semana a semana? Debemos tener la habilidad de ver a través de las pantallas de humo de la falsa enseñanza y religión para ver. Jóvenes cristianos podrían ser engañados, pero nosotros podemos ver más allá.

Aquí está mi desafío a mis compañeros: ¿Está usted listo para dirigir al pueblo de Dios? Tenemos tanto tiempo para menospreciar a nuestros ancianos, los dirigentes. ¿Estamos listos? ¿Cuándo es tiempo para empezar a prepararnos?

El peligro en esta estación es si aquéllos de nosotros se encuentran pasando a las posiciones de poder cuando no nos hemos verdaderamente desarrollado. ¿Qué está haciendo espiritualmente? ¿Está usted volviéndose emocional y temperamentalmente maduro? ¿Se dedica a Dios y a la iglesia? En la iglesia tendrá la dirección; la única pregunta es qué tanto; ¿Maduro? ¿Dedicado? ¿Generoso? ¿Bíblico?

Invierno: Tiempo, Tiempo, Tiempo
Miembros de 60 o más son el gran recurso sin usar de la iglesia. Piense en la demografía. Más y más personas mayores son jubiladas cada vez. Ellos están razonablemente en buena salud. Y son, o deben ser, espiritualmente maduros.

Uno podría conjeturar un período de 10 a 20 años de servicio productivo para Cristo en este grupo demográfico. ¡Un recurso para el Señor!
Siempre hemos tenido este tipo de personas. Siempre nos hemos beneficiado de ancianos que estaban deseosos de servir en la iglesia. “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.” (Colosenses 4:5).
¡Si usted no está consciente en esta era de la brevedad de la vida, entonces usted no está pensando! ¡El tiempo es corto! Siempre fue una simple cuestión de años comparado con la eternidad, pero esto es cierto especialmente ahora. Viva sus días como si ellos fueran sus últimos (usted siempre debe hacerlo, pero especialmente ahora). Dios le ha dado otra oportunidad para arrepentirse. Él le ha dado otra oportunidad para perdonar. ¡Él le ha dado otra oportunidad para servir! ¡Use este tiempo sabiamente!

UNA DIRECCION, NO UN CÍRCULO
Aunque pasamos por las estaciones de la vida, un ciclo, la vida tiene un fin. Está acercándose hacia un clímax. El juez de toda la tierra nos hará responsables por la manera en que usamos nuestras oportunidades y talentos. ¿Cómo evaluará El nuestros esfuerzos? Esa es la gran pregunta de la existencia humana.
– Stan Mitchell

Qué es un Buen Padre?

Vivimos en una cultura machista, en donde un hombre rara vez demuestra su afecto por el temor a ser criticado por ser tierno. Pero lo que no podemos negar es que un padre que ama a su hijo sea como sea, siempre será tierno.

Y es que nosotros los padres al ver la hermosura de nuestros hijos, la sencillez y el amor con la que nos abrazan no podemos ocultar nuestro afecto, aun cuando la cultura no dice otra cosa.

“Con quienes lo honran, Dios es tan tierno como un padre con sus hijos”.Salmos 103:13

Un padre es alguien que te ama, sin que tu te lo merezcas, un padre es alguien que esta dispuesto a todo por su hijo sin importar las consecuencias, y es que un padre no puede ver sufrir a su hijo, antes preferiría sufrir el en su lugar.

La mayoría de nosotros los hijos, no nos damos cuenta que nuestro padre terrenal nos ha amado al punto de sacrificar muchas cosas por amor a nosotros, y sinceramente te lo digo, NO lo alcanzamos a entender hasta que somos padres.

Este mes mi hijo cumplirá un año, pero no puedo explicarte con palabras lo que para mi significa, el amor que siento hacia el, jamás lo había experimentado y es porque el amor de un padre a su hijo es único. Mi hijo no ha hecho nada como para que yo lo ame tanto y eso es lo lindo de ser padre, que Dios ha depositado en tu vida una ternura y un amor incomparable a cualquier otro y que esta dispuesto a todo por ver feliz a su hijo.

Así es el amor de Dios como Padre de nosotros, su ternura es tan grande que aun cuando no hemos hecho nada para merecernos tanto amor, el nos lo da, ¿Sabes porque? Porque el te deseaba, porque el esperaba tu nacimiento, porque tu estabas en sus planes y por ello El te ama con un amor indescriptible y difícil de asimilar para la mente humana.

Dios es un Padre tierno, que quiere cuidar de ti, que quiere lo mejor para ti y que estuvo dispuesto a dar a su único hijo por amor a ti y a mi, así es el amor de un Padre, así es la ternura de un Padre que aun cuando éramos pecadores el quiso redimirte, volverte a comprar para ahora ser tu Padre Eterno.

El amor de Dios y su ternura es incomparable, pero que lindo saber que la misma Palabra de Dios, la Biblia reconoce en este versículo que un padre terrenal también tiene un amor y una ternura por su hijo, casi comparable a la del Padre Celestial.

Si la misma Biblia compara este amor, es porque Dios sabía y sabe que el amor de un padre sobrepasa limites. Si tú me preguntaras ¿Qué estaría dispuesto a hacer por mi hijo Uziel?, yo no pensaría mucho en responderte: TODO.

Así es el amor de un padre, pero la pregunta seria:

¿Estamos nosotros honrando ese amor?, ¿Qué tan agradecidos somos al amor derramado por tu padre?, ¿Somos concientes de que Dios doto a nuestros padres con un amor único para nosotros?

Es momento de reconocer que nos equivocamos al pensar que nuestro padre no nos amaba o que no éramos su preferidos, si bien es cierto que en momento determinado puedes interpretar esas cosas, no debes dudar de que tu padre te ama con un amor único, con el que estaría dispuesto hasta morir por ti, eso ni lo dudes.

En estos días en donde se reconoce la labor de un padre y en donde se reconoce su amor hacia sus hijos debemos de reconocerlo nosotros también como hijo el esfuerzo que han hecho por que nosotros podamos ser felices y no limitarnos a una fecha o mes especifico, sino que debemos vivir cada día reconociendo su labor y honrándolo como tal, pues esto es un mandamiento que Dios nos ha dejado a nosotros los hijos.

  • Dios tomó la fuerza de una montaña,
  • La majestuosidad de un árbol,
  • El calor de un sol de verano,
  • La tranquilidad de un mar tranquilo,
  • El alma generosa de la naturaleza,
  • El brazo reconfortante de la noche,
  • La sabiduría de las edades,
  • El poder del vuelo del águila,
  • La alegría de una mañana en primavera,
  • La fe de un grano de mostaza,
  • La paciencia de la eternidad,
  • La profundidad de la necesidad de una familia,
  • Entonces Dios combinado estas cualidades,
  • Cuando no había nada más que añadir,
  • Sabía que Su obra maestra fue completa,
  • Y así, Él lo llamó …

Papá

Efesios 6: 2
“Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa”.

En el desierto y la soledad: Dios cuida de Mi

Hay momentos en la vida en las que nos sentimos en un desierto, olvidados por todos y hasta cierto punto nos sentimos olvidados por Dios, vemos a nuestro alrededor y al no ver nada bueno según nuestra propia vista, decimos: “Estoy solo”.

A veces hemos sido testigos del poder de Dios actuando en nuestra vida y de pronto nos encontramos en el peor desierto que hemos experimentado, en una soledad tal que nos hace decir cosas que sentimos en ese momento, pero que en realidad no queremos decir.

El profeta Elías pasó por un momento como esos, después de ver el poder de Dios respaldándolo, recibió la noticia de que Jezabel una mujer muy mala iba a buscarlo para matarlo y teniendo temor huyo del lugar y es allí donde la Biblia dice:

“Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres” 1 Reyes 19:3-4 (Reina Valera 1960).

El encontrarnos en el desierto y sentir temor sobre lo que puede pasar en nuestra vida nos puede llevar muchas veces a sentirnos sin fuerzas, cansados y todo eso da lugar a que de nuestra boca salgan palabras que dejan en evidencia el mal momento que estamos pasando.

Elías acababa de matar a cientos de profetas de Baal por orden de Dios, había visto como Dios lo había utilizado para llevar su juicio a cabo, sin embargo, en este momento se sentía mal, quizá hasta cierto punto abandonado, y pienso esto porque el pedía la muerte, ¿Por qué en su lugar no pedía la intervención de Dios?, ¿Por qué no decía cosas como: “¡Dios ayúdame y líbrame de mis enemigos!”?, ¿Por qué?, porque en muchas ocasiones el panorama turbio nos hace pensar de maneras equivocadas y no nos enfocamos en lo que Dios puede hacer.

A veces medimos los resultados que pueden haber acerca de una situación en base a lo que tenemos a la mano o en base a lo que creemos que puede pasar, pero a veces también se nos olvida que nuestra vida le pertenece a Dios, que cualquier cosa que venga a nuestra vida por muy difícil que parezca tendríamos que tener la confianza en que Dios también está al tanto de eso y que Él ha de ayudarnos.

Quizá en este momento te encuentres en un episodio pareció al de Elías, quizá hace poco acabas de ser usado por Dios para una tarea en especial, quizá has sido testigo los últimos días o semanas del poder de Dios, sin embargo en este instante te sientes solo, abandonado, en el desierto y con ganas quizá hasta de morir al ver los problemas tan grandes que tienes a tu alrededor.

Menos mal que Dios no nos da todo lo que pedimos, porque si así fuera, quizá muchos de nosotros estaríamos ya muertos. ¿Qué tal si Dios le hubiera concedido a Elías lo que le pedía?, eso de: “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”. Pero Dios no se mueve en base a nuestras emociones, no se mueve en base a lo que sentimos decir en esos momentos de crisis, desiertos o soledades, sino que Él tiene una forma única y exacta de actuar.

La Biblia dice que Dios envió un ángel que lo animo, le dio alimento y le permitió descansar: “Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios” 1 Reyes 19:5-8 (Reina Valera 1960).

Así es Dios, no nos da lo que locamente pedimos, sino que nos da lo que Él considera que necesitamos. Elías necesita alimentarse y descansar y eso Dios lo sabía. Y es que la paciencia de Dios para con nosotros es increíble, con tanto amor soporta cada queja nuestra y siempre termina bendiciéndonos aun cuando no lo merecemos.

¿Te sientes triste?, ¿Te sientes solo?, ¿Estas a punto de rendirte?, ¿Estás hablando más de la cuenta o pidiendo cosas que realmente no quieres pedir pero que el momento duro que estás viviendo te hacen decir sin pensar en lo que en realidad estas pidiendo?, ¿Estas quejándote?, ¡Ten Paz!, Dios no te va a dar lo que sin pensar pides, al contrario, Él sabe lo que tú necesitas, Él sabe que necesitas descansar, necesitas alimentarte espiritualmente, pero sobre todo necesitas de su cuidado y Él te lo dará.

No tengas miedo por muy difícil que se vea el panorama, aun cuando te encuentres en el peor desierto de tu vida o en la soledad más terrible que hayas experimentado, ten la seguridad que allí mismo Dios enviara a sus ángeles para que te cuiden, te den descanso y te alimenten, porque tienes que saber que largo camino te resta.

¡Dios es quien te cuida y sabe de lo que tienes necesidad!

Autor: Enrique Monterroza

Herencia de Dios para nosotras sus hijas

Soy hija del Rey, asi que por lo tanto también soy heredera, princesa, doy a luz sueños, madre de multitudes, hija de fe.
Débora como Mujer; Nos enseña un principio que llamaremos el principio de la herencia real.
Es la herencia de Dios para sus hijas.

En la antigüedad la herencia real era sólo para los hijos varones, pero hoy la herencia real es también para las hijas.
Hay una herencia muy importante para la vida de cada hija de Dios y cuando ella sabe quien es, no anda tratando de convencerse o de convencer a otros.

La princesa de Dios sabe cuál es su herencia. Ella conoce lo que le corresponde, ella no pelea con Dios para que le apruebe nada. Ella sabe que sabe de quién es hija.
Cuando una mujer está segura de quién es, sabe que es heredera de todas las cosas y lo que le falte lo pide a su Padre.
Encontramos a Débora; Mujer sencilla y humilde. Pero no hay que confundir humildad con autoestima baja, ella era humilde pero estaba muy clara de quién era y cuanto valía.
Es tiempo de que las hijas de Dios se alinee con lo que Dios ha dicho de ellas… Es Ahora.. estas hijas de Fé, tomen conciencia de quién son su creador.. como sus hijas.
Dios te quiere con una autoestima saludable, con dignidad, con valor.
Dios te quiere como te creo, reina de su mundo, corona de la Creacion , en la familia, socia con y de su esposo. Dios no te quiere en competencia con él, pero tampoco te quiere como alfombra de él..
Deja de llorar, deja de sufrir, de lamentarte, arregla tu vida y repara tu imagen, alégrate, arregla tu rostro y arregla tu vida.
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Eres Hija del Rey de Reyes.
Camina con Gracia, con postura de realeza, tú vales para Dios.
¡Deja esa niña asustada dentro de ti, que necesita ser liberada. Hay una niña intimidada, quizás víctima de abuso o silenciada que necesita ser libre. Permítele que salga y se convierta de niña a mujer, de mujer a princesa y de princesa a heredera de la gloria Real.

Hay cosas que pusieron sobre ti, que son sobre peso que alguien añadió y que no es justo que estés cargando con eso. Dios no te diseño con ese complejo, el no te diseño con ese miedo.
El te diseño libre, bonita con una imagen sana y segura de ser la primera dama de tu mundo. vive como tal.
Regresa al Diseño Original de Dios, Él te hizo con una voz, con una manera de ser, cierta forma de caminar, con algo muy tuyo.. Igualmente los sueños que Dios te ha dado, son únicos y muy privados.

No permitas que nadie te haga abortar tus sueños de princesa. El Rey ha dicho que eres su hija, sueña como tal. Tu criatura sólo se va a parecer a ti, así que no dejes que nadie te haga abortar o tener un alumbramiento sombreado. Dale el pecho tú misma y crialo tú. No lo des en adopción. Tu sueño es parte de tu herencia, no la descuides.
Dios te ha puesto en el lugar correcto y en el tiempo exacto para el alumbramiento perfecto, eres capaz de dar a luz. y Defiende la obra de Dios, tú eres su obra ..levantate y resplandece porque ha llegado tu luz y la gloria de Jehova a venido sobre Ti.

La mujer sabia edifica su casa; la necia, con sus manos la destruye.
Proverbios 14:1

E.Morales.