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Venciendo las barreras

Venciendo las barreras

Cuando le abrimos nuestro corazón a JESÚS, pasamos de ser creyentes a ser discípulos dispuestos a difundir las buenas nuevas de nuestra ESPERANZA DE VIDA, JESÚS. Al experimentar el AMOR más grande e incomparable, maravilloso, confortable, que nunca nadie nos podrá ofrecer jamás.  Empezamos a conocer las verdades de un ser SUPREMO que por AMOR se entregó en una CRUZ por nosotros y se convirtió en nuestro PADRE. Es allí donde entendemos que con Él estamos unidos y ahora ya no vivimos para nosotros sino por ÉL y para ÉL.
El discipulado es el proceso en el cual como discípulos crecemos en el Señor Jesucristo y somos equipados por el Espíritu Santo, que habita en nuestros corazones, para vencer cada prueba que la vida presente y volvernos más y más parecidos a Jesús. Este proceso requiere que como creyentes respondamos a la invitación del Espíritu Santo a examinar nuestros pensamientos, palabras y acciones, y compararlos con la Palabra de Dios.
Pablo escribía a la iglesia de los corintios: “La única carta de recomendación que necesitamos son ustedes mismos. Sus vidas son una carta escrita en nuestro corazón; todos pueden leerla y reconocer el buen trabajo que hicimos entre ustedes. Es evidente que son una carta de Cristo que muestra el resultado de nuestro ministerio entre ustedes. Esta «carta» no está escrita con pluma y tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente. No está tallada en tablas de piedra, sino en corazones humanos”.2 Corintios 3:2-4 (NTV)
El vivir de esta manera es experimentar un discipulado sin presiones, es expresar a través de nuestro comportamiento diario ese amor, paciencia, esperanza, consuelo que hemos recibido de nuestro Padre, y Señor, restaurador de nuestra alma.
Discipular no es solo estudiar lecciones que aún no hemos terminado de aprender, tampoco es dictar reglas de lo que podemos o no podemos hacer. Por el contrario es:
• Ser de ejemplos con nuestras vidas para ayudar a la transformación de alguien que al igual que nosotros un día tomo la decisión de conocer a JESÚS, conocer de su Amor.
• Es enseñarle sobre el GOZO que trae JESÚS a nuestros corazones cuando disponemos agradarle.
• Es mostrar lo humano que somos y como en medio de los errores que cometemos vemos manifestarse el poder de la excelencia que viene del ESPÍRITU SANTO. “Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros”. 2 corintios 4:7
Desde que conozco su amor inexplicable y maravilloso. Los mejores discipulados los he tenido no solo en clases. Antes bien al compartir con mis líderes, amigos, en una conversación o al verlos testificar lo que DIOS hace en sus vidas.
Un discipulado que marco mi vida fue a través de una hermosa anciana que me enseño por medio del salmo 90:1 (Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación). Que el DIOS que ella había conocido hace muchos años contaba conmigo para dar a conocer a las futuras generaciones las bondades que El Señor le permitió conocer y al ella enseñármelas es mi deber enseñar a otros a ese Dios que ha sido refugio seguro en nuestras vidas.
Es por ello hermanos míos que les animo a que no dejemos de expresar su amor y sus enseñanzas a otros, a través de lo que dé ÉL hemos aprendido y vivido.
Atrévete a vencer el TEMOR y con naturalidad abre tu boca para presentar un amor que a nosotros nos salvó y PERDONO y con nuestra vida mostremos lo REAL que es nuestro PADRE y sus bondades infinitas que nos brinda una oportunidad de vida, para la GLORIA DE SU NOMBRE, por su gracia somos transformados para transformar.
“Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros”.1 corintios 1:4 NTV
Dios les continúe bendiciendo este y todos los días de su vida.
Autora: Katherine De Mendez Robateau.