Un proceso de por vida

Jesús siempre será el perfecto ejemplo para aquel consejero, maestro y líder que se necesita para discipular, pero no solo eso, Jesús en su niñez fue también ejemplo, de que en cada etapa habrá alguien que nos enseñe, que nos oriente.
Dice Su palabra que “…, en la multitud de consejeros hay seguridad.”(Proverbios 11: 14), y cada vez que lo leía me preguntaba, ¿Será que hay que tener a muchos consejeros? Pero luego pensaba en las etapas de nuestra vida, desde niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos; en cada una de ellas siempre hay alguien que recordar como aquel consejero que nos guiaba para que hubiera una dirección sabia a fin de no fallar, aún en medio de nuestra resistencia por dejarnos discipular o enseñar, sus consejos basados en aquella palabra que no regresa vacía, a Su tiempo daría fruto.
Y cuando empezó a dar su fruto fue y ha sido de ayuda para que también lleguemos a ser consejeros, líderes, maestros,  así impactar en las etapas de otros sabiendo que llegaremos «… a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;»(Efesios 4:13).
Sin importar el tiempo que tengas en la iglesia, Jesús no ha terminado su obra perfecta contigo. Sigue siendo un proceso de crecimiento.
Comencemos simplemente por querer, elegir y seguir el ejemplo de Jesús.
Autora: Diane Fennell

Que nada nos frene!

“Me acuerdo de tu fe sincera, pues tú tienes la misma fe de la que primero estuvieron llenas tu abuela Loida y tu madre, Eunice, y sé que esa fe sigue firme en ti.  Por esta razón, te recuerdo que avives el fuego del don espiritual que Dios te dio cuando te impuse mis manos.  Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina.
Así que nunca te avergüences de contarles a otros acerca de nuestro Señor, ni te avergüences de mí, aun cuando estoy preso por Él. Con las fuerzas que Dios te da prepárate para sufrir conmigo a causa de la Buena Noticia. Pues Dios nos salvó y nos llamó para vivir una vida santa. No lo hizo porque lo mereciéramos, sino porque ese era su plan desde antes del comienzo del tiempo, para mostrarnos su gracia por medio de Cristo Jesús; y ahora todo esto él nos lo ha hecho evidente mediante la venida de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Destruyó el poder de la muerte e iluminó el camino a la vida y a la inmortalidad por medio de la Buena Noticia. Y Dios me eligió para que sea predicador, apóstol y maestro de esta Buena Noticia.” 2 Timoteo 1:5-11 NTV
Leer esta carta me hace ver dos caras de la misma moneda: 1) El maestro: Pablo preso en Roma por llevar a cabo su misión de difundir la palabra de Dios, pero aun así sigue discipulando, a través de sus diferentes cartas y 2) El discípulo: Timoteo encargado de seguir la comisión dado por Jesús, de hacer nuevos discípulos, amparándose en las escrituras y en la sana doctrina.
Eso es discipular. Es una rueda que gira y gira en la cual se pierde el inicio, pues aquel que en un momento fue llamado discípulo, luego es llamado a discipular a otros. Tenemos que hacer que la rueda siga girando.  A esto nos exhorta Pablo en su carta a Timoteo.  Debemos mantener la FE para que la misma no se pierda y de esta manera seguir dando a conocer esta buena noticia de salvación en Cristo Jesus.
La vida de Pablo es un ejemplo vivo de que este camino no es fácil y que encontraremos muchas adversidades, pero que valen completamente la pena pues con ello cumplimos la gran comisión a la que fuimos todos llamados.  Timoteo por su parte hizo eco de ese llamado teniendo un testimonio de vida vivo, para así seguir su propósito de evangelizar
Cuando sintamos que desfallecemos, (porque seguro ocurrirá) acudamos siempre a la palabra, a esta exhortación que nos hace el apóstol Pablo en sus diferentes cartas, para seguir regando la semilla así como otros sembraron y regaron en nosotros. Sigamos adelante, que nada nos frene!!
Autor: Aleika De León de Gonzalez.

Él costó del discipulado

Cada vez que el hombre experimenta un cambio, impera la necesidad de romper con paradigmas o estructuras ya formadas.
Debido a que el hombre tiene la necesidad de romper una rutina o un formato para asimilar y lograr ejecutar el cambio.
Ahora, en cuanto al Discipulado, ¿Por qué nos cuesta discipular o ser discipulados?
Al hablar de coste, damos a entender que hay un precio que pagar, para entrar en el proceso de discipular o ser discipulado.
Lucas 14: 25 – 33 Jesús relata y nos da la clave para descifrar el precio que conlleva ser discípulo. Y sonará drástico cuando leemos en el 26 “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo”. Aquí Jesús, nos define que no hay excepción alguna. No puede haber, ni permitir que ninguna afección, no importa cuán fuerte sea el lazo, compita con Cristo o quitarle su lugar.
Dentro de toda esta ecuación, hay una variable importante, y es que el costo del discípulo resulta totalmente razonable, cuando entendemos y apreciamos el regalo de la Salvación que recibimos a través de Cristo, con su sacrificio en la cruz del Calvario.
Jesús continuo diciendo, 27 “Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”, Él no nos está dando a entender que tenemos que sufrir, más bien, a que veamos la acción del sacrificio en la cruz como el objeto de nuestra fe; somos salvos y victoriosos, no mediante el sufrimiento, aunque a veces suele suceder que algunos padecen, sin embargo, nuestra fe en Cristo es la que nos hará liviano el peso de llegar a ser un discípulo de Cristo.
Si hoy día, te cuesta discipular a otros en el camino de Dios, o te cuesta que te instruyan o te discipulen, entonces necesitas entender que Dios te ama, tal como eres Juan 3:16; y esa es la razón por la cual Dios se desprende de su hijo y lo envía a este mundo a morir por nosotros, por eso dice; “el castigo de nuestra paz, fue sobre él” para comprarnos con precio de sangre. Por tanto, pídele a
Dios que te ayude a entender el valor del sacrificio de la cruz y a valorar su sangre que nos limpia, y nos da libre acceso al trono de la Gracia para alcanzar para alcanzar perdón, oportuno socorro y salvación.
Autor: Gerardo David

Círculos de Influencia

Los círculos de influencia son lugares destinados para hacer discípulos como lo hizo Jesús.
«Vivan sabiamente entre los que no creen en Cristo y aprovechen al máximo cada oportunidad. Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona.»
‭‭Colosenses‬ ‭4:5-6‬ ‭NTV‬‬.
Mientras Jesús estuvo en la tierra, hizo discípulos estando entre ellos, conviviendo con ello y yendo hacia ellos. Jesús no espero dentro de la iglesia a qué llegará  personas para discipular, sino que mientras cumplía su rol o responsabilidad, estuvo en medio de ellos y así les enseño tanto a los dice que le seguían como a quienes tuvieron la dicha de aprender en sus parábolas.
Para poder discipular, hay que estar en medio de los discípulos y enseñar mientras se está ahí.
Muchas veces nos enfocamos en hacer discípulos eclesiásticos y nos  olvidamos de que los lugares donde nos ha llevado Dios, no son lugares casuales, con roles casuales. Por el contrario, son lugares donde nos ha llevado El Padre para hablar de su verdad al pobre de espíritu.
Las palabras de Pablo retan muchísimo mi corazón, ya que muchas veces invertimos tiempo y esfuerzo por discipular a quienes asisten a  nuestras Iglesias o llegan de visita pero saliendo de ahí, nos olvidamos de que nuestro rol como hijos de Dios  se extiende más allá de las paredes de la iglesia. Pablo nos insta a vivir con sabiduría en medio de quienes no conocen la Verdad y ser, a través de Jesús, la respuesta que ellos necesitan.
Cada uno de nosotros tiene diferentes círculos, ya sean sociales, familiares, profesionales, entre otros. Cada uno de ellos es un “círculo de influencia”; es decir, un lugar propicio para llevar la Verdad de Jesús. Esos son lugares para hacer discípulos, no colocándonos en una posición de liderazgo autoproclamado u otorgado por una autoridad terrenal, sino llevando con corazón humilde, palabras sabias, bálsamos al espíritu de quienes nos rodean, consejos a través del Espíritu Santo y ser un ente de bendición en dónde estemos, tal y como lo hizo Jesús.
Mi invitación de hoy es a preguntarte cuáles son tus círculos de de influencia? A quienes crees que debes influir en ese lugar? Que estás haciendo por discipular las vidas de quienes están en tus círculos?
Oro para que el Espíritu Santo te permita comprender por que te ha llevado  a los lugares donde hoy estás y oro para que Su gracia y Su sabiduría se puedan reflejar en tu vida para que otros puedan llegar a los pies de Cristo.
Autora: Keila Alabarca

¿Qué te limita?

El mandato dado por Jesús antes de partir de este mundo fue claro, tenemos la misión como cristianos lavados y redimidos por la sangre de Cristo de predicar a todos el mensaje de “salvación”.
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del  Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:18-20 RVR-1960.
Id y hacer discípulos no es una opción, Jesús  nos prepara, a través de su Palabra para luego ir a hablarles a otros. A veces nos sentimos limitados, que  no tenemos la sabiduría o el valor para hacerlo (eso es una limitante), pero tenemos que recordar que fue Jesús quien nos llamó, y si nos llama nos capacita de todo lo necesario para cumplir con esta misión, nuestro deber y responsabilidad es ir, es un acto de obediencia. Nosotros hacemos nuestra parte y Jesús hace la suya, nunca nos va a dejar solos. Él dice en su palabra “yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin”, y esa promesa es fiel y verdadera. Quizás muchas veces vamos a ser rechazados, pues  hay gente que no quiere que le hablemos de Cristo, pero es nuestro deber hacerlo. Dice la Biblia que hay fiesta en los cielos por un pecador que se arrepiente. No debemos temer, no debemos dejarnos influenciar por voces negativas, debemos vencer esas barreras y cumplir la voluntad de Dios.
Debemos empezar a cumplir con este mandato, de manera paulatina, poco a poco, los grandes evangelistas, misiones o discipuladores de hoy no ejercieron esta labor de manera inmediata, fue un proceso, como todo en la vida, cuanto más las cosas del Señor Jesús, hay  prepararse, y la mejor manera es estudiar la Biblia “Palabra de Dios”, ella es la número uno, luego están las clases bíblicas, siempre hay en cada congregación una escuela dominical, que  nos enseña a estudiar la Biblia. Y luego está el actuar, ir, dar el paso, cuando uno hace la voluntad de Dios, es realmente alentador y satisfactorio.
Vamos a cumplir y hacer lo que Dios nos demanda, estamos viviendo tiempos difíciles y hay una humanidad que se pierde, cada día más va en decadencia, somos nosotros los llamados a salvarlos a través de la Poderosa Palabra de Dios. El ser cristianos pasivos, no cuenta, pues solo nos salvamos a nosotros mismo, debemos ser cristianos activos, para ganar este Mundo para Cristo. “Todo lo puedo en Cristo que me Fortalece” Fil. 4:13
Autor: Lisy  de Escudero

Es tiempo!

2 Timoteo 2:2: “Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.”
Cuando hablamos de discipulado pensamos que esto es algo complejo, difícil y a veces que no es para nosotros. Incluso, pensamos que se trata solamente de atender a los nuevos convertidos y que es misión de los que están en la clase de discipulado de la Escuela Dominical. De hecho, cuando hay que discipular, por lo menos a los nuevos, preferimos que alguien más vaya en lugar de nosotros.
Por ello, y para ilustrar más el tema, sentí que era necesario primero, aprender un poco sobre este concepto.
Número uno, no se puede hablar de discipulado, sin hablar antes del término discípulo.
Por definición, un discípulo es un seguidor, uno que acepta y colabora en la difusión de las doctrinas de otro. Por otro lado, un discípulo cristiano es una persona que acepta y colabora en la difusión de las buenas nuevas de Jesucristo.
Entonces, el discipulado cristiano es el proceso y no un programa, mediante el cual “los discípulos” crecen en el Señor Jesucristo y son equipados por el Espíritu Santo, que habita en nuestros corazones, para vencer las presiones y las pruebas y se vuelven más y más parecidos a Jesús. En su forma más simple, hacer discípulos no es más que la tarea diaria de enfocar a otros en la Palabra de Dios.  Discipular significa estar involucrado en la vida de otras personas, con el fin de ayudarles a crecer en el camino de la fe.
En las congregaciones, la Escuela Dominical cumple en gran manera con esta misión. Pero hay que ir más allá. El discipulado en la iglesia debe ser algo integral, algo en el todos nos ocupemos.
Su Palabra nos dice claramente nos dice que todos debemos discipular:
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Mateo 28:19-20
A este pasaje de Las Escrituras lo llamamos la Gran Comisión y es para todos.
Ahora bien, ¿qué requerimos para discipular? Si somos creyentes 100%, fieles, obedientes, cristianos que oramos, leemos y estudiamos la Biblia, ayunamos, asistimos a los cultos, entonces solo nos falta estar convencidos de que debemos hacerlo, porque siempre es Dios quien nos capacita para su ministerio. Nuestro único requisito es estar dispuestos, comprometidos, genuinamente interesados y repito, convencidos de que es más que un llamado, es un mandato divino, que no podemos eludir.
No esperemos a formar parte de la clase de discipulado; no esperemos a tener tiempo para hacerlo. No esperemos a que otro lo haga por nosotros. Tampoco esperemos a estar “mejor preparados”. No pensemos que no tenemos nada que dar o enseñar. Dios nos dice en Salmos 81:10 “Yo soy Jehová tu Dios, ….; abre tu boca, y yo la llenaré.. Y ya, que discipular es un proceso y no un programa, no esperemos a que la iglesia lance o fortalezca el programa de discipulado.
El tiempo es ahora, es ya, y el indicado soy yo, eres tú.
Autor: Cristina Ugalde

Fuera de la caja

“«Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el SEÑOR —. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.”
‭‭Isaías‬ ‭55:8-9‬ ‭NTV‬‬
Mi mamá siempre me decía que aprendiera a ver fuera de la caja que no pensara que todo tenía que ser de la misma manera, que en ocasiones teníamos que romper el patrón existente o la estructura a la que estábamos acostumbrados para obtener el producto final. Y la primera vez que me explicó esto me lo ilustro con el siguiente pasaje: “una vez en la cena de navidad una niña vio que el pavo que estaban comiendo no tenia las patas y le pregunto a su mamá porque era eso y su madre le dijo que así le había enseñado su madre y la niña vio a su abuela y le pregunto lo mismo y la abuela contestó que así le había enseñado su mamá y fueron todas donde la bisabuela y está les dijo que recordaba que su horno era pequeño y por eso tenía que cortar las patas del pavo para meterlo en el horno y ese era el verdadero motivo por el cual se cortaban las patas”
Muchas veces repetimos y repetimos lo mismo sin saber porque lo hacemos, sin analizar la situación o sin ver si realmente lo que se está haciendo corresponde a lo que queremos. En Isaías vemos cómo Dios nos dice que sus pensamientos son más altos que los nuestros y es allí donde debemos poner nuestra vara de medida. No sigamos por la superficie, profundicemos.
El llamado principal que Cristo nos hizo fue ir por el mundo y hacer discípulos de todas las naciones (Mt. 28:19-20) pero cumplir esta máxima requiere que salgamos fuera de la caja, pues nuestra realidad no es siempre igual a la realidad de aquel a quien vamos a discipular.  Jesus cuando enseñaba era un maestro con muchos recursos, usaba parábolas, enseñaba con su ejemplo y se atrevía a llegar a los marginados de la sociedad, todo para cumplir su propósito. En esta época las formas y recursos que tenemos para cimentar la palabra De Dios en otros son múltiples. No nos encerremos en lo mismo de siempre ni pensemos que aquello diferente es malo. Cristo fue diferente en su época.
Estamos nosotros dispuestos a romper las estructuras que nos rodean para discipular? Podemos salirnos de la caja?
Autora: Aleika De León de González

No se trata de mí, sino de Él

El fruto existe solo si hubo primeramente una siembra.
«Yo planté la semilla en sus corazones, y Apolos la regó, pero fue Dios quien la hizo crecer. No importa quién planta o quién riega; lo importante es que Dios hace crecer la semilla. El que planta y el que riega trabajan en conjunto con el mismo propósito…» 1 Corintios‬ ‭3:6-8‬ ‭NTV‬‬
Hace unos meses empecé un proceso con el Señor para cambiarme de trabajo. Sentía que ya era momento de avanzar a una nueva etapa profesional, pero tomar la decisión de irme creaba fuertes conflictos en mi, ya que tenía algunos meses de estar brindándole apoyo a un compañero que estaba atravesando procesos personales intensos.
Tenía cierta impotencia porque no me sentía capaz de ayudarle. En mi mente esta era mi prueba de fuego y el no ver frutos para mi era un indicador de que había fracasado en mi intento de hacer discípulos.
Una noche estaba, finalmente, pensando en aceptar una oferta de trabajo, pero mi conflicto interno no me daba paz para tomar la decisión, y llegaron estas palabras a mi corazón: “en ocasiones te toca sembrar, en otras te toca regar y en otra participas de la cosecha, en esta ocasión solo te toco sembrar y ya es tiempo de avanzar”. Estas palabras golpearon mi corazón porque no fue hasta este momento que descubrí que mi frustración no tenía que ver con el problema de mi amigo sino con mi conflicto interno para entender que Discipular no tiene que ver con disfrutar de los  resultados sino con ejecutar tu parte en las las vidas que llegan a tu camino.
Es probable que la frustración por no ver los frutos, nos llenen de temor y nos hagan pensar que no sabemos o no fuimos llamados a discipular. Por eso es importante mantenernos cerca de la voz de Dios, porque es con ella que entendemos que no somos más que instrumentos de Cristo; que hace mucho debimos dejar de ser nosotros para que sea Él quien traiga el fruto en su tiempo.
Tal vez hoy sientes temor por no ves frutos en aquella personas que por años has Discipulado, pero recuerda que nunca habrá un fruto si no hay primero una siembra y un cuidado.
Pidamos al Espíritu Santo que quite de nuestra mente y corazón el miedo al fracaso en el discipulado y más bien pidamos por discernimiento para comprender nuestro papel en las vidas que Dios está poniendo a nuestro alrededor.
Me permites orar por ti?  Señor, ruego por la vida que hoy ha leído estas palabras, te pido que traigas convicción a su Espíritu sobre el llamado que has hecho de hacer discípulos en todo lugar donde vayamos. Te pido que quites el miedo al fracaso, el temor, la angustia o frustración por no ver los frutos y si está teniendo la dicha de ver frutos, trae a su corazón humildad para reconocer que todas las cosas vienen de ti. Amén.
Autora: Keila Alabarca

Llamados a la misión

La misión que Jesús nos deja después de su muerte y resurrección demanda de nosotros compromiso.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”
‭‭S. Mateo‬ ‭28:19-20‬ ‭RVR1960‬‬
Jesús instruyo a los discípulos durante su ministerio en la tierra terminando al final con la instrucción que representa la tarea que debemos de cumplir nosotros en la tierra: Id y haced discípulos.
Esta misión encierra varios aspectos:
  • Entender que es un mandato: Id y salgan de su comodidad
  • Haced:  llevarla a cabo;  encierra disciplina.
  • Discípulos: seguidores de Cristo.
  • Enseñanza: Palabra de Dios
  • Seguridad de que Jesús va a mi lado.
Cuando estoy consciente de mí responsabilidad de discípulos delante de Dios, no pongo por excusa el no sé  testificar, la  burla  a la cual puedo ser sometida y algunas veces al rechazo porque estoy claro que el que está a mi lado me va a guiar y ayudar a hacerlo.
El ser sus discípulos nos lleva a ser parte de esta misión, llevar a otros a conocer a Cristo y así instruirlos para que crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Hay muchas personas pasando por situaciones difíciles y sedientas en nuestro entorno proclamemos a Cristo y ayudémosle a crecer en Él.
Autor: Iris Chavarria

Venciendo las barreras

Cuando le abrimos nuestro corazón a JESÚS, pasamos de ser creyentes a ser discípulos dispuestos a difundir las buenas nuevas de nuestra ESPERANZA DE VIDA, JESÚS. Al experimentar el AMOR más grande e incomparable, maravilloso, confortable, que nunca nadie nos podrá ofrecer jamás.  Empezamos a conocer las verdades de un ser SUPREMO que por AMOR se entregó en una CRUZ por nosotros y se convirtió en nuestro PADRE. Es allí donde entendemos que con Él estamos unidos y ahora ya no vivimos para nosotros sino por ÉL y para ÉL.
El discipulado es el proceso en el cual como discípulos crecemos en el Señor Jesucristo y somos equipados por el Espíritu Santo, que habita en nuestros corazones, para vencer cada prueba que la vida presente y volvernos más y más parecidos a Jesús. Este proceso requiere que como creyentes respondamos a la invitación del Espíritu Santo a examinar nuestros pensamientos, palabras y acciones, y compararlos con la Palabra de Dios.
Pablo escribía a la iglesia de los corintios: “La única carta de recomendación que necesitamos son ustedes mismos. Sus vidas son una carta escrita en nuestro corazón; todos pueden leerla y reconocer el buen trabajo que hicimos entre ustedes. Es evidente que son una carta de Cristo que muestra el resultado de nuestro ministerio entre ustedes. Esta «carta» no está escrita con pluma y tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente. No está tallada en tablas de piedra, sino en corazones humanos”.2 Corintios 3:2-4 (NTV)
El vivir de esta manera es experimentar un discipulado sin presiones, es expresar a través de nuestro comportamiento diario ese amor, paciencia, esperanza, consuelo que hemos recibido de nuestro Padre, y Señor, restaurador de nuestra alma.
Discipular no es solo estudiar lecciones que aún no hemos terminado de aprender, tampoco es dictar reglas de lo que podemos o no podemos hacer. Por el contrario es:
• Ser de ejemplos con nuestras vidas para ayudar a la transformación de alguien que al igual que nosotros un día tomo la decisión de conocer a JESÚS, conocer de su Amor.
• Es enseñarle sobre el GOZO que trae JESÚS a nuestros corazones cuando disponemos agradarle.
• Es mostrar lo humano que somos y como en medio de los errores que cometemos vemos manifestarse el poder de la excelencia que viene del ESPÍRITU SANTO. “Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros”. 2 corintios 4:7
Desde que conozco su amor inexplicable y maravilloso. Los mejores discipulados los he tenido no solo en clases. Antes bien al compartir con mis líderes, amigos, en una conversación o al verlos testificar lo que DIOS hace en sus vidas.
Un discipulado que marco mi vida fue a través de una hermosa anciana que me enseño por medio del salmo 90:1 (Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación). Que el DIOS que ella había conocido hace muchos años contaba conmigo para dar a conocer a las futuras generaciones las bondades que El Señor le permitió conocer y al ella enseñármelas es mi deber enseñar a otros a ese Dios que ha sido refugio seguro en nuestras vidas.
Es por ello hermanos míos que les animo a que no dejemos de expresar su amor y sus enseñanzas a otros, a través de lo que dé ÉL hemos aprendido y vivido.
Atrévete a vencer el TEMOR y con naturalidad abre tu boca para presentar un amor que a nosotros nos salvó y PERDONO y con nuestra vida mostremos lo REAL que es nuestro PADRE y sus bondades infinitas que nos brinda una oportunidad de vida, para la GLORIA DE SU NOMBRE, por su gracia somos transformados para transformar.
“Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros”.1 corintios 1:4 NTV
Dios les continúe bendiciendo este y todos los días de su vida.
Autora: Katherine De Mendez Robateau.