Martes 12 Febrero – ¡Levántate!

De pequeña escuché muchas veces esta frase: “hay quienes sólo buscan a Dios cuando tienen problemas (pruebas)”. Hoy me pregunto, ¿no será que estaban dormidos y la prueba les hizo despertar? Creo que algo así pasaba con Jonás.
En su primer encuentro con la voz de Dios, la primera indicación que recibió fue: ¡Levántate! (1:2). Luego, mientras huía – se volvió a dormir, pero esta vez se desarrollaba una escena determinante para toda una embarcación:  El Señor mandó un poderoso viento sobre el mar, el cual desató una violenta tempestad que amenazaba con despedazar el barco… Todo esto sucedía mientras Jonás dormía profundamente en la bodega del barco, así que el capitán bajó a buscarlo… (y) —le gritó—. ¡Levántate y ora a tu dios!  Jonás 1:4,6 (NTV)
Me ha pasado como Jonás varias veces, me he dormido profundamente obviando las tormentas a mi alrededor.  Pero he sido testigo, de que el levantarme y caer al mar ha creado atmósferas de paz que han calado en la fe de otros, así como lo hizo en los marineros (Jonas 1:16 NTV)
Caer al mar es estar dispuesto a pelear la batalla mientras hay olas de problemas, vientos de maldad y tempestades de soledad. La disposición sigue presente porque el haber estado dormido no significa haber olvidado el poder de Dios. Por eso en medio de la tormenta, Jonás “recordó al Señor (y) Elevó una oración sincera hacia Él” (2:7). Estando en el mar embravecido, entró al  lugar secreto (el pez), su oración sincera no sólo fue para salvación, también le permitió intimar.
Te invito a reflexionar: ¿qué estoy haciendo por las tormentas que hay a mi alrededor? ¿las estoy dejando azotarme?  O ¿estoy despierto elevando una oración sincera hacia Dios?
Aprovecho para recordarte que, aunque sean muchas las pruebas ¡sólo son por un breve tiempo! (I Pedro 1:6).  La prueba no es para destruirte sino para despertarte, es una oportunidad para regresar al lugar secreto. Te animo a abrir la puerta del lugar secreto con una fe renovada cada día.
Apártate un momento y en tus propias palabras “eleva una oración sincera”.
Autora: Autora: Keila Alabarca

Esfuérzate

Mi mamá nació en 1962, vivió su infancia en un humilde hogar en el campo, pasó por necesidades; sus padres no tenían el dinero suficiente, por lo que escaseaba el alimento y le fue imposible terminar el colegio.

Al ver esta situación difícil en su casa, en su adolescencia, tomó la decisión de emigrar a la ciudad para buscar una mejor calidad de vida. Empezó trabajando como niñera, mucama; sin embargo, no quiso quedarse como tal, ella aspiraba a más. Ingresó a un instituto para aprender corte y confección y con ese conocimiento emprendió un negocio propio, los inicios no fueron fáciles pero con perseverancia y esfuerzo llegó a tener éxito en sus ventas. Tanto fue así, que en la actualidad podemos ver el fruto de sus manos. Sacó adelante a su familia, sus hijas tuvieron el privilegio de estudiar en el extranjero y en su casa siempre hay en abundancia. Cuando le preguntas cuál fue su secreto de éxito, ella responde: “no hay secretos de por medio, es gracias a Dios que nunca me abandonó y claro, el trabajar el día a día, porque eso es lo que Él nos manda, trabajar…”

¿Cuántos queremos alcanzar éxitos en cualquier área de nuestra vida? Yo creo que muchos; nos trazamos objetivos, metas y aún ya tenemos planificadas estrategias para encaminarnos. Pero muchas veces sucede que todos estos anhelos sólo se quedan en sueños o simplemente en palabras. ¿Qué sucedió? Creo que una de las razones es la falta de esfuerzo, pues es querer pero no hacer, es soñar pero no despertar, es hablar pero no accionar, es visualizar pero no trabajar, es creer que todo viene de la noche a la mañana, como algo mágico, pero no es así.

Para poder cumplir metas y alcanzar éxitos en la vida se requiere de esfuerzo, de dar más allá de lo que uno normalmente puede; es emplear tiempo, fuerza, conocimiento y valentía. El Señor le dijo a Josué que debía esforzarse porque él sería quien llevaría al pueblo de Israel a la tierra prometida. Y se lo repitió cuatro veces.

Proverbios 14:23 dice “Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse sólo en palabras lleva a la pobreza.” (NVI)

¿Queremos recibir la recompensa y lograr nuestras metas? Entonces es tiempo de esforzarse y luchar. Recuerda que Dios va contigo.

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.