Jueves 21 de Marzo – ¿ Como te obedezco?

“Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;”   ‭‭Hebreos‬ ‭5:8‬-9 ‭
En muchas ocasiones obedecer un mandato o una instrucción  es sencillo; el semáforo se pone en rojo y automáticamente paramos, pero hay otros mandatos que impactan nuestra vida, ya sea porque no tenemos claro cual es el mandato o la voluntad de aquel a quien debemos obedecer; o porque ese mandato pugna con nuestros deseos o intereses.
Frente a la voluntad de Dios me he hecho muchas veces esta pregunta: Padre, como te obedezco?  Y en ese momento recuerdo que Jesús sufrió, pero a pesar de ese sufrimiento aprendió a ser obediente al mandato de Dios. Y no es una obediencia conveniente ni superficial, Cristo obedeció completamente, sin cuestionar, sin quejarse y es así como nosotros debemos obedecer a nuestro Padre, de forma ciega, sin cuestionamientos, sin segundas intenciones o sin mirar que es lo que Dios nos puede dar.
Obedecemos a Dios cuando seguimos sus mandatos, cuando a pesar de que nos cuesta dar cumplimiento a su palabra lo hacemos, cuando en oración lo escuchamos a ÉL y no a nuestra voz, cuando a pesar de que podamos padecer por ejecutar determinada decisión o por no hacer algo que creemos debe hacerse, callamos y nos quedamos quietos, porque no es cuando queremos si no cuando ÉL lo dispone.  Esa es la forma en la que debemos obedecer.
Hemos visto en el ejemplo vivo de la vida de Dios como obedecer y el resultado de esa obediencia: Nuestra Salvación!!! Ahora activemos en nosotros ese anhelo de seguirle, de estar en su presencia, de obedecerle.  No dejes de pedirle a Dios que te de la capacidad y las fuerzas para cumplir su mandato.
Autor: Aleika De León de González.

Miércoles 20 de Marzo – Tu obediencia me salvo

“Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”
‭‭S. Lucas‬ ‭22:42‬
En una ocasión tuve una conversación con mi padre sobre la importancia del estudio de determinadas materias en la escuela. Yo no entendía porque había que estudiarlas, pues tenía claro hacia dónde iría mi futuro. Intente manipular con razonamientos el porqué no importaba si las fracasaban o si mi promedio no era sobresaliente, pero mi papá con su amor y sabiduría me dijo que era mi decisión, pero que no mirara el hoy sino hacia adelante, al futuro y que con esa visión tomará mi decisión.
Jesús obedeció a su Padre y con su actuar nos salvo. Jesús tomó la decisión de seguir el mandato de su Padre, sabía que iba a morir y a pesar del miedo que pudo sentir, (mismo que vemos reflejado en este versículo al pedir a Dios que pasara de él esa prueba) apreciamos que antepuso la voluntad de Dios a la suya, pues reconoció que era esa voluntad la que tenía que cumplirse.
Fue por la obediencia de Cristo que nosotros fuimos salvos. En muchas ocasiones obedecer a Dios nos pondrá en encrucijadas, donde nos tendremos que preguntar cuál es la voluntad de Dios y aunque tengamos miedo de lo que va a ocurrir,  debemos recordar que fue la obediencia lo que nos llevó a la salvación.
Jesús por ser hijo de Dios pudo evitar esos momentos de dolor, con solo pedirlo a su Padre, pero sabía que ese no era el mandato divino.
Jesús nos demostró que a pesar de tener miedo durante la prueba, también tuvo confianza y certeza del amor de su Padre, y que no tiene nada de malo tener miedo, pero que si obedecemos a Dios, tendremos las fuerzas para salir adelante. Jesús es el vivo ejemplo de que obedecer a Dios no es sencillo, pero su recompensa es su amor eterno.
Oremos: Amado Padre aquí estamos delante tuyo para agradecer ese amor infinito que tú nos profesas, gracias por salvarnos, por mandarnos a tu hijo y enseñarnos con su ejemplo lo que significa ser salvos. Danos fortaleza para no cuestionar tu mandato.
Autor: Aleika De León de González

Martes 19 de Marzo – Sigo tu ejemplo

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimo el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y  estando en la condición de hombre se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muere de cruz” Filipenses 2:5-8
La obediencia de Jesús a la voluntad de Dios significo morir por nosotros.  Saber esto me cautiva todos los días.  Llena todo mi ser entender y sentir el amor de Dios por nosotros, tan grande que se hizo hombre, y siendo hombre se negó a sí mismo y obedeció a su Padre para salvarnos, para redimirnos. Que ejemplo más bello de Amor. .
Esa obediencia ciega al plan de Dios,  que tuvo Jesús es un ejemplo que todos debemos emular. Jesús Cristo sabía que moriría por nosotros, sabía que ese era su propósito pero lo supo, lo entendió y lo asimiló, porque siempre estaba en constante comunión con su Padre, orando, escuchándole.
Para saber cuál es el propósito que Dios tiene para nuestras vidas, debemos seguir ese ejemplo de obediencia de Jesús.  No es fácil, obedecer, rendirnos a la voluntad de Dios, pues significa cambiar nuestro viejo hombre por uno nuevo, romper con ataduras y dejar atrás muchas cosas y personas. Es negarnos a nosotros mismos. Ese es el grado de obediencia que nos pide Dios, pero que por amor a Él debemos estar dispuestos a hacer.
Oremos: Dios, Padre mío, guíame, hazme obediente a tu voluntad, permíteme descubrir cuál es tu propósito y sobretodo ser ejemplo vivo de tu evangelio.
Autor: Aleika De León de González

Lunes 18 de Marzo – Eres Obediente?

Cuando era niña siempre me repetían que debía ser obediente.  Que tenía que obedecer a mis padres, a los adultos de mi entorno familiar y a las autoridades. Pero no siempre yo obedecía, pues en muchas ocasiones representaba hacer aquello que no me gustaba o que me causaba molestia.
Con la madurez que otorga el crecimiento, vamos desarrollando esta característica y obedecemos con  mayor facilidad, pues nuestro entorno nos lleva por ese camino. Obedecemos las leyes, las costumbres que dicta la sociedad, etc… pero siempre tenemos presente que podemos no hacer lo que nos dicen y más cuando eso nos perjudica.
Obedecer significa: cumplir la voluntad de quien manda.  Escudriñando la palabra, he palpado la vida maravillosa de Jesús y una de sus mayores cualidades fue su OBEDIENCIA A DIOS; Jesús siempre tuvo claro que debía obedecer el mandato de su Padre:
“Jesús les dijo: Mi comida es que se haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”
Jn. 4:34
Su misión era cumplir la voluntad de DIOS y esa voluntad no siempre fue placentera para Él. A lo largo de su vida podemos ver muchos momentos en los cuales él hablo y enseño sobre esta obediencia, sobre su misión (Jn. 5:30; Jn.6:38; Jn. 8:29).  Jesús aún en los momentos más difíciles de su caminar fue obediente.  Esa obediencia de Jesús lo llevo a aceptar que Él era parte del plan divino de Dios y a las consecuencias del mismo, todo por amor a Dios y a nosotros.
Esa obediencia representó una sumisión total a la voluntad del Padre, siempre atento a escuchar lo que Dios quería de Él.  Su muerte fue un acto de obediencia, el mayor acto de amor hacia nosotros y su Padre.
Seguir ese ejemplo de obediencia no es fácil, significa negarnos a nosotros mismos, como Cristo lo hizo para poner la voluntad de Dios delante de la nuestra. A eso nos llama Dios, a ser obedientes, y eso significa cumplir sus mandatos, pero también ponerlo a Él por delante nuestro, a servirle, a amarlo sin reservas y entregarle nuestra vida entera.  De allí surge la interrogante: Eres obediente?
Oremos: Padre, danos esa mansedumbre y obediencia de Jesús para vivir como Él vivió, para amar y servirte, para cumplir tu voluntad y el propósito que tú tienes en nuestras vidas.
Autor: Aleika De León de González

Viernes 15 de Marzo – La belleza de la Cruz

Un tesoro es algo que se cuida con delicadeza y extremo cuidado, a lo largo de la vida escogemos qué cosas catalogar como algo de valor. La Salvación un regalo disponible para todos pero no valorado por todos.
Colosenses 1:20 nos explica la Belleza de la Cruz cuando describe lo que allí sucedió: “Y por medio de Él reconciliar todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”
La muerte en la cruz era el acto de humillación más bajo, destinado para delincuentes y malhechores, lo despreciado por la sociedad.
Cristo en un acto de amor y profunda obediencia, sufrió el desprecio que no merecía para proveernos el perdón de pecados, dándonos la oportunidad de ser liberados del castigo eterno.
“Y estando en la condición de hombre, se humilló hasta la muere y muerte de cruz.” Filipenses 2:8
Estaríamos dispuestos a que se nos imponga un castigo,  siendo inocentes?
 Cristo con su sacrificio refleja el amor más puro y perfecto que la humanidad pueda experimentar, Él convirtió el símbolo de castigo y humillación en el recordatorio para el mundo de esperanza y salvación.
El precio que se pagó en el calvario fue muy alto, ¿lo estamos valorando? O simplemente estamos viviendo conmovidos por lo dolorosa que fue su muerte y no con la real convicción de que cada día de nuestras vidas debemos honrar este sacrificio?.
Oremos para que no seamos vidas que conozcan la cruz, sino vidas que amen la cruz. Valoramos la cruz cuando, consagramos nuestras vidas, nos conducimos en obediencia y administramos con sabiduría lo que alimenta nuestra alma.  Valoramos la cruz cuando entendemos que nuestro servicio a Dios debe ir cargado de pasión, amor y no mediocridad. Valoramos la cruz cuando amamos con el amor que Él nos dio.
La Cruz, el símbolo más bello de amor.
Autor: Rebeca Perez

Miércoles 13 de Marzo – Distorsión de la identidad de Hijo

En la sociedad actual, es muy común encontrar hogares con modelos familiares distorsionados por la ausencia de alguna de sus figuras, particularmente, la ausencia de un Padre. Para ser específicos, el número de hogares distorsionados está por encima del 40%, provocando en los individuos problemas de conducta, comunicación, confianza, autoestima, entre otros, según los especialistas.
Aunque en un plano natural, la distorsión de paternidad de un individuo se debe a la ausencia de un Padre; en el plano espiritual, el responsable de la distorsión de la paternidad es el Hijo. ¿Por qué?
«Porque ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo. Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu. Por lo tanto, ustedes… son miembros de la familia de Dios” (‭‭Efesios‬ ‭2:13, 18-19‬ ‭NVI‬‬).
Muchas de las luchas emocionales, mentales y espirituales de un individuo son producidas por carencias físicas u emocionales en el seno familiar. Sin embargo, aquel que acude a Dios a través de la Sangre de Jesús es revestido con la identidad de Hijo, es eternamente adoptado como miembro de la familia de Dios y tiene libre acceso a Su paternidad.
Acercarnos a Jesús es el puente hacia el seno de la familia celestial. Nuestra distorsión de identidad se disipa cada vez que somos expuestos a su verdad y a la manifestación de Su glorioso amor. Toda lucha queda cautiva al enfrentarse el poder de la Cruz y el infierno tiembla ante el Poder de un Padre que se levanta a pelear por Su Hijo.
Hoy te invito a recordar el poder de la Sangre y te recuerdo que aunque sean muchas las luchas no serás derribado porque hay un Padre peleando por ti.
Oremos: Padre, tal vez desconozco la raíz de mis luchas, pero me declaro libre de toda carencia que rodee mi vida y familia. Tú que escudriñas el corazón, guía mi camino. Porque delante de mi, está tu misericordia.
Autor: Keila Alabarca

Martes 12 de Marzo – ¿Qué sombrero usas?

Digamos que estás frente a una línea de sombreros y cada uno tiene enfrente las siguientes etiquetas: siervo, pecador, necesitado, agobiado, hijo, indefenso, creación, redimido. Si tuvieses que elegir un sombrero que representa la forma en la que te presentas ante Dios, qué sombrero usarías?
Cada uno de estos sombreros representan la identidad con la que nos acercamos a Dios y con ello expresamos la manifestación que deseamos que nos sea revelada. Podemos desear ver manifestado a Dios, Todopoderoso y Hacedor de Milagros; o a Jehová Jireh, Dios Proveedor; en ocasiones nos acercamos a Dios buscando al Salvador para que limpie nuestro pecado o sane enfermedades y así podemos acercarnos a Jehová Nissi, Shalom o Rapha.
¿Qué sombrero crees que usaba Jesús? ««Abba, Padre —clamó—, todo es posible para ti…» (Marcos‬ ‭14:36‬ ‭NTV‬‬)
La palabra Abba proviene del arameo y significa Papá o Papito. Era un término utilizado en la vida familiar por un hijo mayor en sentido de intimidad, respeto y confianza.
Creo que el sombrero preferido de Jesús era el de “Hijo” y esta identidad constituyó el motor de su andar en la tierra. Como vimos ayer, toda acción o Palabra de Jesús era enteramente dirigida por el Padre y tanto en las alegrías, como en sus momentos de angustia y dolor Su corazón solo podía desear estar frente a Él. La puerta de comunión entre ellos nos enseña el nivel de intimidad que tenían; era una relación en la que Dios era su “Papito” y Él era el “Hijo del Hombre”.
La sangre de Jesús nos acercó al Padre, nos adoptó y puso en nuestros corazones el Espíritu de Hijos. Cuando nos acercamos a Él en calidad de Hijos, somos expuestos a Su plenitud y en ella nos son manifestados sus atributos – Todopoderoso, Proveedor, Príncipe de Paz, Salvador… de hecho, la manifestación de sus atributos es su forma de mostrarnos Su propia identidad – Padre amoroso.
Te invito a usar el sombrero de Hijo que te ha sido dado y experimentar la plenitud del Padre. Eleva una oración con tus propias palabras, crea tu espacio de intimidad con Papito y deléitate en la hermosura de Su Santidad. Simplemente… disfrútale.
Autor: Keila Alabarca

Lunes 11 de Marzo – Aprendiendo a Ser Hijo

Recuerdo una frase muy usada por mi mamá: “no hay un librito que nos enseñe a ser padres, uno aprende en el camino”. Por primera vez intenté voltear la frase desde la perspectiva de hija, pero no funcionó. Resulta que si “hay un librito que nos enseña a ser hijos” y es la propia Palabra a través de la vida de Jesús.
«pero el mundo tiene que saber que amo al Padre, y que hago exactamente lo que él me ha ordenado que haga. »
‭‭(Juan‬ ‭14:31‬ ‭NVI‬)
Por mucho tiempo leí sobre Jesús con un enfoque meramente supremo; claramente, Él es mi Salvador pero hay una belleza especial en Jesús y es su claro amor y deleite en ser un Hijo que complace a Su Padre.
La misión de Jesús definitivamente no era nada fácil, Él debía traer salvación a personas que no le amaban ni creían en Él. La razón por la que hoy tenemos derecho a la salvación, es porque mientras estuvo en un cuerpo de hombre, igual al nuestro, hubieron dos elementos claves: amor y obediencia.
Estando en un cuerpo de hombre, probablemente se llegó a sentir tentado a dejar de lado todo, como no hacerlo si estás siendo perseguido, blasfemado y juzgado constantemente? Pero Jesús tenia tan clara su misión, que se humillaba a sí mismo con tal de que la voluntad del Padre fuese cumplida.
Cuando leemos los evangelios vemos a un Jesús que en cada parábola y conversación, dejaba claro que ni sus palabras ni acciones venían de si mismo, sino que  Él se dedicaba a obrar conforme lo que el Padre le indicaba. Esto es amor y deleite por complacerlo y fue lo que lo convirtió en su reflejo vivo en medio de los hombres, y reafirmó su naturaleza divina.
A través de Jesús aprendo a ser hija. Su belleza es el modelo que nos enseña a ser hijos que complacen a su Padre. No se trata solo de obedecer, más allá de eso, el amor de un hijo que complace le permite entender que su misión es hacer la voluntad del Padre y por eso su deleite es hacerse a un lado a sí mismo con tal de que el Padre sea exaltado a través de su vida.
Podemos estar siendo perseguidos, azotados o blasfemados pero nuestra confianza está en que la obedecía abre paso al cumplimiento del propósito de Dios. Oro porque nuestros corazones sean atraídos al modelo de Jesús, y porque nuestras vidas sean entregadas en un sacrificio, que aunque sea doloroso, nos llene el alma de deleite por glorificar al Padre.
Te invito a orar: Padre, ruego porque el modelo de amor, deleite y obediencia de Cristo sea plasmado en mi corazón. Anhelo deleitarme en glorificar tu nombre.
Autor: Keila Alabarca

Viernes 8 Marzo -Su cuidado hacia nosotros

Una mañana de octubre de 1942, el capitán Eddie Rickenbacker y su tripulación de ocho hombres, se le asigna una misión de realizar un vuelo de espionaje sobre el pacifico, para personalmente enviar un mensaje secreto al general Douglas MacArthur. El avión en donde iban un B-17D,  había sufrido un desperfecto en su tablero de controles, provocando que la tripulación a bordo se desviará cientos de millas de su destino original, obligándolos a aterrizar en una zona del Océano Pacifico.

Logran salir de la nave y por ocho días sobreviven en una balsa, sin agua y sin alimentos. El Capitán Rickenbacker era un cristiano con una fe excepcional, todas las mañanas hacia su devocional cautivando la atención de su tripulación. Ese octavo día luego de orar a Dios en su devocional, deshidratado, y casi inconsciente las esperanzas de sobrevivir se desvanecían, echó su cabeza hacia atrás apoyándola sobre la balsa, mientras cubría su cara con su gorra. Y de repente en medio de la nada del vasto mar, una gaviota se posó sobre su cabeza, todos permanecieron muy quietos, mientras que el capitán, entendiendo que se trataba de una gaviota, la agarró en un rápido movimiento. La tripulación se pudo alimentar y con los intestinos del ave, usándola como carnada, pudieron pescar y así sobrevivir hasta ser rescatados un mes después.

El Capitán Rickenbacker ya había sufrido un accidente de aviación previo, y entendió que el cuidado del Maestro siempre estuvo a su disposición.  A veces, decimos: “wao, me salve de a suerte”, o “casi no la cuento”. Ignorando que la mano de Dios estuvo guardándonos. Ese cuidado y amor incondicional,  nos lo muestra Jesús con su relación personal con Dios, el vivía y disfrutaba la protección de su Padre Celestial todos los días. No vemos un Jesús preocupado de su seguridad, el descansaba porque sabia que estaba bajo el abrigo de su Padre.  Y de la misma forma nosotros  a pesar de nuestras fallas, pecados, y rebeliones, tenemos acceso a esa protección. Su amor que es tan grande,  nos da esa paz que sobrepasa todo entendimiento, que guarda nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús.

“El que habita a la sombra del Altísimo, se acoge a la protección del Todopoderoso. Yo le digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza. Dios mío, confío en ti».” Salmos‬ ‭91:1-2‬ ‭PDT‬‬

La protección de Dios viene por decidir habitar bajo su sombra. Cuando habito bajo su sombra, decido estar bajo su autoridad. Su protección es algo inherente de su habitación. Por eso dice su Palabra, que el que habita se acoge a su protección. No es algo que se busca, es algo natural de nuestro Padre Celestial. Todo buen Padre anhela proteger a su hijo y a diferenciar de un padre terrenal, nuestro Padre Celestial es omnipresente, puede  y quiere protegernos de todo mal. 

Cuando entendamos que estamos a la sombra del Omnipotente, que Él es nuestro refugio, que es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en la tribulación, que ninguna arma forjada contra mi prosperará, que Torre Fuerte es su nombre y que a Él correrá el justo y levantado será. Entonces, entenderemos su amor y su cuidado incondicional, ayudándonos a permanecer cada vez más cerca de Él.

Eddie Rickenbacker en los últimos años de su vida, los vivió cerca de un muelle y todos los viernes en las mañanas llevaba una bolsa llena de langostinos frescos y se los llevaba a sus amadas gaviotas, en agradecimiento por el sacrificio que una de ellas hizo por salvar su vida y la de su tripulación, y de la misma manera Jesús murió por nosotros, y resucitó pagando con su sangre el castigo de nuestro pecado y hoy tenemos la esperanza de una vida eterna con Cristo.

Les invito a preguntarle al Espíritu Santo por todas esas ocasiones en donde el ha tenido cuidado de nosotros, de seguro te recordará alguna ocasión en donde sin estar consiente de la situación, Él tomó control de todo. Demos hoy gracias a Dios por todo su cuidado y amor que tenemos sin merecerlo.

Dios los bendiga!!

Autor: Gerardo David

Jueves 7 Marzo – Sígueme: una invitación a crecer en Él

“El Señor dijo también: «Simón, Simón, Satanás ha pedido sacudirlos a ustedes como si fueran trigo; pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, cuando hayas vuelto, deberás confirmar a tus hermanos.» Pedro le dijo: «Señor, no solo estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel, sino también a la muerte.» Y Jesús le dijo: «Pedro, te aseguro que el gallo no cantará hoy antes de que tú hayas negado tres veces que me conoces.»”
‭‭San Lucas‬ ‭22:31-34‬ ‭RVC‬‬
Algo que me llama mucho la atención de ese pasaje es que ese pasaje se parece muchísimo al pasaje inicial de Job, en donde el diablo pide sacudir a Job. Es un pasaje en donde, Jesús no le dice que no va a fallar sino al contrario, le indica que va a caer, pero que a pesar de eso su fe no fallará. Creo y es un pensamiento personal, que Dios no deja que el diablo nos pruebe a menos que estemos preparados y eso no quiere decir que no voy a caer, la prueba es para exponer lo que hay dentro de nuestro corazón, es para sacar a luz aquello que nos impide hacer por completo su voluntad. Es una prueba que va a certificar que tanto hemos crecido. Aunque suene duro es literalmente como cuando estamos en el colegio y se nos pone una prueba, la misma sirve para saber que tanto estoy capacitado para el siguiente nivel, no viene para destrucción, al contrario, viene ayudarnos a comprender que tanto debo cambiar o mejorar para que mi carácter sea aprobado y veamos lo que le paso a Simon Pedro, luego de ser probado.
“Terminado el desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Pedro le contestó: —Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de mis corderos. Volvió a preguntarle: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro le contestó: —Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de mis ovejas. Por tercera vez le preguntó: —Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro, triste porque le había preguntado por tercera vez si lo quería, le contestó: —Señor, tú lo sabes todo: tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de mis ovejas. Te aseguro que cuando eras más joven, te vestías para ir a donde querías; pero cuando ya seas viejo, extenderás los brazos y otro te vestirá, y te llevará a donde no quieras ir. Al decir esto, Jesús estaba dando a entender de qué manera Pedro iba a morir y a glorificar con su muerte a Dios. Después le dijo: —¡Sígueme!”
‭‭San Juan‬ ‭21:15-19‬ ‭DHH94I‬‬
Simón fue confrontado por Jesús, y expuso lo que Simón no había comprendido, cuando Jesús estaba a lado de Él, todo era lindo, no había problemas que soportar, ni guerras que luchar, solo estaban siendo entrenados para lo que venia, cada uno de los discípulos fue entrenado por Jesús para ser probados, no creo que ningún discípulo se salvara de esto, creo que todos fueron probados, la Biblia nos expone el caso de Simon Pedro y nos muestra que fue confrontado por Jesús para exponer lo que había en su corazón, le permitió entender que le faltaba mucho por crecer, para Simón, en su entender Jesús lo era todo y daría todo por Él, pero lo negó y cuando Jesús lo confronta se da cuenta que no amaba a Jesús, simplemente lo quería y el querer es muy diferente a amar. Cuando queremos no somos capaces de ajustar nuestra vida para que esa persona se sienta a gusto con nosotros. El querer es muy diferente a amar, en donde hago lo necesario para que esa persona amada se sienta a gusto con mi vida. Y por esto Jesús no lo rechazo, al contrario le hizo una invitación: sígueme, hace falta mucho por crecer. Jesús no desecho a Simón Pedro por haber caído, sino que lo confronto con su realidad, le expuso lo que él  no había visto, lo que lo desvío de Jesús. La prueba le expuso a Simón Pedro, lo mucho que le faltaba por crecer y allí Jesús le extiende sus brazos para que no se deje vencer, para que su fe no falle, para que comprenda que hay un propósito por el cual fue diseñado y es en Cristo.  Por eso le dice “sígueme”, como diciéndole, no te he rechazado, no te he abandonado, veo a un Pedro cumpliendo el propósito por el cual fue diseñado, sé que vas a amarme por encima de todo, pero para eso debes seguir mis pasos, no debes desviarte, debes mantenerte junto a mi, porque lejos de mi, no podrás vencer.
Ver a un Pedro crecer en conocimiento y verdad en Cristo por haber permanecido cerca de Él. Lo que llego a escribir acerca de la purificación, entendiendo en todo su contexto lo que escribía, el vivió esa purificación, el no era perfecto, pero fue enseñable y llego a crecer tanto por amor a la verdad (Cristo en nosotros).
“Ahora ustedes, al obedecer al mensaje de la verdad, se han purificado para amar sinceramente a los hermanos. Así que deben amarse unos a otros con corazón puro y con todas sus fuerzas. Pues ustedes han vuelto a nacer, y esta vez no de padres humanos y mortales, sino de la palabra de Dios, que es viva y permanente. Porque la Escritura dice: «Todo hombre es como hierba, y su grandeza es como la flor de la hierba. La hierba se seca y la flor se cae,”
‭‭1 Pedro‬ ‭1:22-24‬ ‭DHH94I‬‬
Dios nos está haciendo una invitación, nos dice sígueme como le dijo a Simón Pedro, Él no vino a desecharnos, sino a procesarnos, Él no he terminado contigo, la obra no esta completa, ha falta mucho para crecer, pero que no falte tu fe y ve lo que yo estoy viendo en ti: la obra completa. Estoy viendo a Pedro(Roca), no ha Simon (qué era inestable), estoy viendo a Cristo formado en ti. Sígueme, es una invitación a permanecer cerca de Él, entendiendo tu debilidad y que solo junto a Él, esa debilidad ya no sera un estorbo, sino una fortaleza en Cristo.
Recuerda JESÚS espera por ti cada mañana!
Autor: Jonathan Zapata