Martes 26 de marzo – La relación correcta

“Cuando Jesucristo murió, el pecado perdió para siempre su poder sobre él. La vida que ahora vive, es para agradar a Dios. De igual manera, el pecado ya no tiene poder sobre ustedes, sino que Cristo les ha dado vida, y ahora viven para agradar a Dios.”
‭‭Romanos‬ ‭6:10-11‬ ‭TLA‬‬
A veces pensamos que por cumplir una lista de cosas por no hacer estamos agradando a Dios, pero hemos dejado un lado el compartir con Él, hemos dejado a un lado nuestra relación con Él y pensamos que cumpliendo esa lista estamos bien con Dios. Esto no fue lo que Él diseñó para nosotros. Él desea relacionarse con nosotros personalmente.
A medida que le conozco comienzo a comprender que le agrada a Dios. Por años luchamos con una lista interminable de cosas por no hacer que nos alejaron de conocerle, esa lista no me da la fortaleza para no pecar, sino el conocerle. A medida que yo le conozco más le amo y el pecado pierde poder sobre mi vida, esto me lleva a vivir una vida deseando agradarle y no pensando en qué puedo fallarle. Esa relación personal que él siempre deseó tener con nosotros está en Cristo Jesús, conociéndole llegó a conocer a nuestro Padre. Y esa relación es la que me lleva a renunciar al pecado, a que el pecado pierda fuerza, a que viva segundo a segundo deseando agradarle. Si vivo lejos de él pensando que cumpliendo esa lista podré agradarle, serán mis fuerzas las que intentarán no pecar y no podré gozar de las fuerzas que tenemos en Él. Cristo es nuestra armadura, nuestra investidura, que nos guía a vencer el pecado. El tiempo qué pasó con Él me enviste de fortaleza y verdad para vencer la tentación.
“Obviamente, la promesa que Dios hizo de dar toda la tierra a Abraham y a sus descendientes no se basaba en la obediencia de Abraham a la ley sino en una relación correcta con Dios, la cual viene por la fe.”
‭‭Romanos‬ ‭4:13‬ ‭NTV‬‬
Abraham lo entendió y esto lo llevo a disfrutar las promesas de Dios, no por cumplir una lista de cosas, sino por conocer a Dios y compartir con Él en una relación personal. Disfruta hoy tu relación con Dios y no permitas que tus encuentros con Él sean ocasionales sino intencionales.
Recuerda JESÚS espera por ti cada mañana!
Autor: Jonathan Zapata

Jueves 21 de Marzo – ¿ Como te obedezco?

“Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;”   ‭‭Hebreos‬ ‭5:8‬-9 ‭
En muchas ocasiones obedecer un mandato o una instrucción  es sencillo; el semáforo se pone en rojo y automáticamente paramos, pero hay otros mandatos que impactan nuestra vida, ya sea porque no tenemos claro cual es el mandato o la voluntad de aquel a quien debemos obedecer; o porque ese mandato pugna con nuestros deseos o intereses.
Frente a la voluntad de Dios me he hecho muchas veces esta pregunta: Padre, como te obedezco?  Y en ese momento recuerdo que Jesús sufrió, pero a pesar de ese sufrimiento aprendió a ser obediente al mandato de Dios. Y no es una obediencia conveniente ni superficial, Cristo obedeció completamente, sin cuestionar, sin quejarse y es así como nosotros debemos obedecer a nuestro Padre, de forma ciega, sin cuestionamientos, sin segundas intenciones o sin mirar que es lo que Dios nos puede dar.
Obedecemos a Dios cuando seguimos sus mandatos, cuando a pesar de que nos cuesta dar cumplimiento a su palabra lo hacemos, cuando en oración lo escuchamos a ÉL y no a nuestra voz, cuando a pesar de que podamos padecer por ejecutar determinada decisión o por no hacer algo que creemos debe hacerse, callamos y nos quedamos quietos, porque no es cuando queremos si no cuando ÉL lo dispone.  Esa es la forma en la que debemos obedecer.
Hemos visto en el ejemplo vivo de la vida de Dios como obedecer y el resultado de esa obediencia: Nuestra Salvación!!! Ahora activemos en nosotros ese anhelo de seguirle, de estar en su presencia, de obedecerle.  No dejes de pedirle a Dios que te de la capacidad y las fuerzas para cumplir su mandato.
Autor: Aleika De León de González.

Lunes 18 de Marzo – Eres Obediente?

Cuando era niña siempre me repetían que debía ser obediente.  Que tenía que obedecer a mis padres, a los adultos de mi entorno familiar y a las autoridades. Pero no siempre yo obedecía, pues en muchas ocasiones representaba hacer aquello que no me gustaba o que me causaba molestia.
Con la madurez que otorga el crecimiento, vamos desarrollando esta característica y obedecemos con  mayor facilidad, pues nuestro entorno nos lleva por ese camino. Obedecemos las leyes, las costumbres que dicta la sociedad, etc… pero siempre tenemos presente que podemos no hacer lo que nos dicen y más cuando eso nos perjudica.
Obedecer significa: cumplir la voluntad de quien manda.  Escudriñando la palabra, he palpado la vida maravillosa de Jesús y una de sus mayores cualidades fue su OBEDIENCIA A DIOS; Jesús siempre tuvo claro que debía obedecer el mandato de su Padre:
“Jesús les dijo: Mi comida es que se haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”
Jn. 4:34
Su misión era cumplir la voluntad de DIOS y esa voluntad no siempre fue placentera para Él. A lo largo de su vida podemos ver muchos momentos en los cuales él hablo y enseño sobre esta obediencia, sobre su misión (Jn. 5:30; Jn.6:38; Jn. 8:29).  Jesús aún en los momentos más difíciles de su caminar fue obediente.  Esa obediencia de Jesús lo llevo a aceptar que Él era parte del plan divino de Dios y a las consecuencias del mismo, todo por amor a Dios y a nosotros.
Esa obediencia representó una sumisión total a la voluntad del Padre, siempre atento a escuchar lo que Dios quería de Él.  Su muerte fue un acto de obediencia, el mayor acto de amor hacia nosotros y su Padre.
Seguir ese ejemplo de obediencia no es fácil, significa negarnos a nosotros mismos, como Cristo lo hizo para poner la voluntad de Dios delante de la nuestra. A eso nos llama Dios, a ser obedientes, y eso significa cumplir sus mandatos, pero también ponerlo a Él por delante nuestro, a servirle, a amarlo sin reservas y entregarle nuestra vida entera.  De allí surge la interrogante: Eres obediente?
Oremos: Padre, danos esa mansedumbre y obediencia de Jesús para vivir como Él vivió, para amar y servirte, para cumplir tu voluntad y el propósito que tú tienes en nuestras vidas.
Autor: Aleika De León de González

Martes 19 Febrero – Tiempo de quietud

“Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.”
Isaías‬ ‭30:15‬ ‭RVR1960‬‬
En ocasiones, cuando estamos en ese lugar secreto en la intimidad con el Señor debemos guardar silencio para esperar en Él, para esperar lo que Él tenga que decir o hacer por nosotros. Debemos permanecer en quietud. Y si nos dejamos llevar por este mundo acelerado donde la recompensa es inmediata y no tenemos la paciencia suficiente para esperar, para aguardar, entramos en desesperación en lugar de disfrutar de nuestro tiempo de quietud.
Pero que es la quietud? Es un período de reposo donde hay falta de movimiento.  Desde el punto de vista espiritual, la quietud es la ausencia de ruido espiritual.  Es el espacio en el que podemos disfrutar de la tranquilidad y serenidad que nos da Dios al haber entrado a ese lugar secreto donde oímos su voz.
Al permanecer quietos en silencio nuestros pensamientos pueden fluir y ordenarse, podemos oír el susurro de la voz de Dios y seguir el camino que nos señala.  En ese tiempo de quietud solo estamos Dios y yo.
Como indica Isaías en ese reposo y descanso seremos salvos. No debemos temer entrar en ese tiempo de quietud. Por el contrario debemos buscarlo, es en ese momento en que leer la Biblia será todo un deleite y la oración fluirá desde lo más íntimo de nuestro ser.
Anhelemos ese tiempo de quietud, no lo desaprovechemos y permitamos que el Espíritu Santo tome control de nuestra vida.
Oremos: Amado Padre, quita de mi toda velocidad, aminora  mis pasos, disminuye mi intensidad y permíteme permanecer sereno y quieto delante tuyo, descansar en tu regazo para así poder oírte y saber que camino seguir. Quita de mi todo temor a tu silencio y dame certeza de que en ese remanso de paz tú estás actuando.
Autor: Aleika De León de González

Jueves 14 Febrero – ¡No te dejes eclipsar!

Jonás se enojó muchísimo, pues no le gustó que Dios…; Muy molesto, le dijo a Dios: ¡Ya lo decía yo, ¡mi Dios, ya lo decía yo! … Por eso quise huir lejos de ti. Yo sé que eres un Dios muy bueno; te compadeces de todos y es difícil que te enojes…  A mí me molesta eso; prefiero que me quites la vida. Si vas a ser así, mejor mátame. Jonás 4:1-3 (NTV).
El autor de estas palabras es a quien llamo “El Jonás frustrado”.  ¿Cómo no estarlo cuando tu expectativa era de destrucción, pero la realidad fue de oportunidad?
Antes de avanzar, hay un concepto que quisiera introducir: Eclipse; en un contexto general, dos de sus definiciones son:
  1. Ocultación transitoria, total o parcial, de un astro debido a la interposición de otro astro.
  2. Deslucimiento de una cosa o una persona por parte de otra que se muestra más importante, más bella, etc.
Las palabras de Jonás son el ejemplo de una persona audiovisualmente eclipsada. La frustración se interpuso y se volvió más importante que la voz y la voluntad de Dios. Aunque continuaba llamándole “mi Dios”, no podía ni quería escucharlo y le era imposible ver más allá de la mera situación que tenía en frente. Aun después de haber estado en intimidad con Dios, no era capaz de anteponer la voluntad de Dios sobre sus propias expectativas de éxito.
“Un día en el lugar secreto no garantiza que estarás listo para abandonar tus expectativas”.
“Puedes seguir llamándole “mi Dios”, y aun así mantenerte eclipsado”.
He aquí la importancia de mantenerse en el lugar secreto. El atender a nuestra cita diaria es la puerta que le abrimos a Dios para que perfeccione su obra en nosotros. Pero una puerta que se abre sólo cuando las situaciones “lo ameritan” o “lo permiten” no garantiza que estemos continuamente, siendo enteramente perfeccionados a la imagen de Cristo. Quien no esté dispuesto a abandonar la intermitencia, no estará listo para abandonar sus expectativas. Podemos seguir  llamándole “mi Dios” y seguir amándolo, pero necesitamos estar preparados para enfrentar los eclipses y eso sólo lo logramos intimando.
Te invito a reflexionar en estas preguntas: ¿qué tan frecuentemente abro a puerta del lugar secreto? ¿eso bastará para ser perfeccionado?
Toma un tiempo para abrir la puerta, entrar humildemente y preguntarle: ¿qué expectativas frustradas están eclipsándome?
Autora: Keila Alabarca

Vuelve a empezar

Joás era un niño cuando comenzó a reinar en Judá, su reinado duró 40 años. Él fue fiel a Dios y restauró el templo de Jehová, temía a Dios y lo obedecía.”E hizo Joás lo recto ante los ojos de Jehová todos los días de Joiada el sacerdote.” 2 Crónicas 24:2 (RV-1960)

Pero sucedió que después  de todo ese tiempo de fidelidad a Dios él se dejó llevar por la idolatría y provocó la ira de Dios, se alejó y perdió esa pasión por su Padre.

Al igual que Joás tal vez has dejado tu primer amor, haz comenzado a servir a Dios, obedecerlo y agradarlo en todo, pero hoy ya no es lo mismo. Puede ser por las diferentes obligaciones, por algún pecado o haz dejando que el fuego de su amor se vaya apagando.

carreraNo permitas que te suceda lo mismo que a Joás, recuerda ese primer momento cuando aceptaste a Cristo como Salvador, cuando descubriste que hay alguien que te ama sobre todas las cosas.”Y desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron a los símbolos de asera y a las imágenes esculpidas. Entonces la ira de Dios vino sobre Judá y Jerusalén por este su pecado.” 2 Crónicas 24:18 (RV-1960)

Hoy Dios te está dando una  nueva oportunidad para volver a ese primer momento, a ese primer amor.

Deja a un lado lo que hoy te aparta de Él, vuelve a sus brazos y aviva nuevamente el fuego que una vez estuvo ardiendo en tu corazón.

” Y nosotros hemos conocido y creído el amor de Dios. Dios es amor. Y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. – 1ra de Juan 4:16  (RV-1960)

Dile ahora que deseas volver a empezar con un corazón sencillo, como al principio, cuando lo conociste, recupera aquel sentir, cuando tu deseo era vivir toda una vida para Él; necesitas regresar a tu primer amor.

No es tarde para gozar de su amor y ponernos a cuentas con nuestro Padre. Empieza otra vez.

 

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.