Un verdadero siervo

Después de lavarles los pies, Jesús se puso otra vez el manto, se sentó y preguntó:

– ¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Juan 13:12-15 (NTV)

Todos somos llamados a servir a Dios y a nuestro prójimo. Consideremos algunas particularidades que podrían caracterizar a un siervo ejemplar:

1.- Un siervo vive por fe, confiando cada día en la protección y provisión de Dios, pues sabe que los que aman y temen a Dios no tienen falta de ningún bien.

2.- Sirve a pesar de los sufrimientos e insultos, pues Dios es quien le da el valor para enfrentar cualquier situación y oposición.

3.-Sirve con un corazón sincero. Su propósito es agradar a Dios y no a las personas.

4.- Sirve para agradar únicamente a Dios, pues solamente Él conoce y examina las intenciones de su corazón.

5.- Sirve sin procurar elogios humanos, porque sabe que todo lo que hace, lo hace para el Señor.

6.- Sirve desinteresadamente a Dios por amor, gratitud y con mucha pasión.

7.- Cuida a las personas que están a su cargo como un padre trata a sus propios hijos. Ora e intercede por ellos, los hace parte de su vida, los alienta e insta a llevar una vida que agrade a Dios.

8.- Sirve sacrificándose a sí mismo, pues entendió que hizo un compromiso con Dios y no con ningún hombre.

9.- Sirve a través de su ejemplo. No es religioso sino que se esmera por dar testimonio con su propia vida.

10.- Sirve como inspiración para otros, porque vive de manera íntegra, existiendo coherencia entre lo que dice y lo que hace. Evita ser piedra de tropiezo para otros y más bien se esfuerza por ser un canal de bendición para las personas que lo rodean.

Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos. Efesios 5:1 (NTV)

Este día sería bueno que te preguntes: ¿Cuáles son los verdaderos motivos por los que le sirves a Dios?, ¿Estás usando todos los talentos y dones que me dio para glorificar su nombre?

Si por alguna razón crees que no lo has estado sirviendo como Él se merece, te animo a que le pidas perdón y empieces a hacerlo, da lo mejor de ti donde Él te permita estar y comparte de su amor con todas las personas que ponga a tu alrededor. Empieza con tu familia, amigos, vecinos, hermanos de la iglesia, compañeros de trabajo o de estudio. Verás como nuestro Padre Celestial recompensa tu fidelidad.

Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mateo 25:23

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Póstrate a sus pies

Muchas veces por los afanes diarios que tenemos, no disponemos del tiempo suficiente para hablar con Jesús. Hacemos una oración que dura menos de 10 minutos y a veces ni siquiera la hacemos de rodillas, sino en nuestra cama o mientras llegamos a nuestro trabajo, universidad o colegio.

Cuando conversamos con una autoridad importante prestamos atención a cada una de sus palabras entonces, ¿cuál es la razón por la que no le estamos dando la atención que se merece? ¿Será que hemos desviado nuestra mirada de Él y estamos más preocupados en las cosas de éste mundo?

La biblia menciona a algunas personas que reconocieron ante quien se estaban presentando y deberían ser para nosotros un ejemplo a seguir:

– La mujer que ungió los pies de Jesús con un costoso perfume. Lucas 7:38 dice: “Llorando, se arrodilló detrás de él a sus pies. Sus lágrimas cayeron sobre los pies de Jesús, y ella los secó con sus cabellos. No cesaba de besarle los pies y les ponía perfume“.

– Un padre preocupado. Lucas 8:41-42 dice: “Entonces llegó un hombre llamado Jairo, que era un alto dignatario de la sinagoga; postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrara en su casa. Su única hija, que tenía unos doce años, estaba muriendo”.

– Uno de los diez leprosos. Lucas 17:15-16 dice: “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias”.

– Cuando Lázaro murió. Juan 11:32 dice: “Cuando María llegó y vio a Jesús, cayó a sus pies y dijo: -Señor, si tan sólo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”.

Cada uno de ellos se postró ante Jesús reconociendo quién era Él y el poder que tenía para cambiar sus circunstancias. Hoy, tú también puedes tener la misma actitud y acercarte a tu Salvador para recibir de Él no sólo una sanidad física sino integral de mente, cuerpo y espíritu que te permita glorificar su nombre y dar testimonio de su amor y cuidado.

Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente. Salmos 51:17 (TLA).

Como dice una canción muy conocida, sólo a sus pies encontraremos paz, gracia, bendición, luz y dirección. No existe un mejor lugar donde podamos encontrar esperanza y fortaleza más que en la presencia de nuestro Señor.

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.