“Dime como manejas tu dinero y te diré quién eres”

Administrar correctamente las finanzas es una tarea un tanto complicada para muchos pues a diario debemos tomar decisiones en esta área de nuestra vida y seguramente nos hacemos la misma pegunta una y otra vez: ¿Debo comprar? ¿Lo necesito enserio?

Podemos encontrar muchos libros acerca de cómo administrar nuestros ingresos pero la Biblia es el mejor manual para manejar correctamente el dinero.

Proverbios 21:20 dice: “Riquezas y perfumes hay en la casa del sabio; en la casa del necio hay despilfarro” (NTV) la Biblia llama sabio a quién maneja correctamente sus ingresos y necio a quién no lo hace.

Estos son algunos principios bíblicos que te ayudarán en la administración correcta de tu dinero:

1.- Reconoce que Dios es dueño de todo.- Si bien el hombre puede obtener grandes riquezas debe reconocer que todo cuanto posee es gracias a Dios, Hageo 2:8 dice: “La plata es mía y el oro es mío, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales.” (NTV)

Cuando tengas que tomar decisiones en el área financiera de tu vida, siempre ten presente a Dios, respeta su ley expresada en su palabra y todo cuanto hagas será prosperado.

2.- Sé siempre agradecido.-  Proverbios 30:8-9 expresa una gran verdad: “…No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.” que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte,” (NTV)  Sin importar si hay mucho o poco siempre debemos mostrar gratitud, este principio debe regir en todas las áreas de tu vida, el ser agradecido es una virtud.

Es verdad que cuando pasamos por una estrechez financiera es difícil ser agradecido, pero también se corre el riesgo de olvidar a Dios cuando se está disfrutando de la abundancia, por ello sin importar la circunstancia es que uno debe mostrar agradecimiento porque es Dios quien nos sustenta.

Por Judith Quisbert

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un verdadero siervo

Después de lavarles los pies, Jesús se puso otra vez el manto, se sentó y preguntó:

– ¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Juan 13:12-15 (NTV)

Todos somos llamados a servir a Dios y a nuestro prójimo. Consideremos algunas particularidades que podrían caracterizar a un siervo ejemplar:

1.- Un siervo vive por fe, confiando cada día en la protección y provisión de Dios, pues sabe que los que aman y temen a Dios no tienen falta de ningún bien.

2.- Sirve a pesar de los sufrimientos e insultos, pues Dios es quien le da el valor para enfrentar cualquier situación y oposición.

3.-Sirve con un corazón sincero. Su propósito es agradar a Dios y no a las personas.

4.- Sirve para agradar únicamente a Dios, pues solamente Él conoce y examina las intenciones de su corazón.

5.- Sirve sin procurar elogios humanos, porque sabe que todo lo que hace, lo hace para el Señor.

6.- Sirve desinteresadamente a Dios por amor, gratitud y con mucha pasión.

7.- Cuida a las personas que están a su cargo como un padre trata a sus propios hijos. Ora e intercede por ellos, los hace parte de su vida, los alienta e insta a llevar una vida que agrade a Dios.

8.- Sirve sacrificándose a sí mismo, pues entendió que hizo un compromiso con Dios y no con ningún hombre.

9.- Sirve a través de su ejemplo. No es religioso sino que se esmera por dar testimonio con su propia vida.

10.- Sirve como inspiración para otros, porque vive de manera íntegra, existiendo coherencia entre lo que dice y lo que hace. Evita ser piedra de tropiezo para otros y más bien se esfuerza por ser un canal de bendición para las personas que lo rodean.

Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos. Efesios 5:1 (NTV)

Este día sería bueno que te preguntes: ¿Cuáles son los verdaderos motivos por los que le sirves a Dios?, ¿Estás usando todos los talentos y dones que me dio para glorificar su nombre?

Si por alguna razón crees que no lo has estado sirviendo como Él se merece, te animo a que le pidas perdón y empieces a hacerlo, da lo mejor de ti donde Él te permita estar y comparte de su amor con todas las personas que ponga a tu alrededor. Empieza con tu familia, amigos, vecinos, hermanos de la iglesia, compañeros de trabajo o de estudio. Verás como nuestro Padre Celestial recompensa tu fidelidad.

Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mateo 25:23

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Póstrate a sus pies

Muchas veces por los afanes diarios que tenemos, no disponemos del tiempo suficiente para hablar con Jesús. Hacemos una oración que dura menos de 10 minutos y a veces ni siquiera la hacemos de rodillas, sino en nuestra cama o mientras llegamos a nuestro trabajo, universidad o colegio.

Cuando conversamos con una autoridad importante prestamos atención a cada una de sus palabras entonces, ¿cuál es la razón por la que no le estamos dando la atención que se merece? ¿Será que hemos desviado nuestra mirada de Él y estamos más preocupados en las cosas de éste mundo?

La biblia menciona a algunas personas que reconocieron ante quien se estaban presentando y deberían ser para nosotros un ejemplo a seguir:

– La mujer que ungió los pies de Jesús con un costoso perfume. Lucas 7:38 dice: “Llorando, se arrodilló detrás de él a sus pies. Sus lágrimas cayeron sobre los pies de Jesús, y ella los secó con sus cabellos. No cesaba de besarle los pies y les ponía perfume“.

– Un padre preocupado. Lucas 8:41-42 dice: “Entonces llegó un hombre llamado Jairo, que era un alto dignatario de la sinagoga; postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrara en su casa. Su única hija, que tenía unos doce años, estaba muriendo”.

– Uno de los diez leprosos. Lucas 17:15-16 dice: “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias”.

– Cuando Lázaro murió. Juan 11:32 dice: “Cuando María llegó y vio a Jesús, cayó a sus pies y dijo: -Señor, si tan sólo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”.

Cada uno de ellos se postró ante Jesús reconociendo quién era Él y el poder que tenía para cambiar sus circunstancias. Hoy, tú también puedes tener la misma actitud y acercarte a tu Salvador para recibir de Él no sólo una sanidad física sino integral de mente, cuerpo y espíritu que te permita glorificar su nombre y dar testimonio de su amor y cuidado.

Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente. Salmos 51:17 (TLA).

Como dice una canción muy conocida, sólo a sus pies encontraremos paz, gracia, bendición, luz y dirección. No existe un mejor lugar donde podamos encontrar esperanza y fortaleza más que en la presencia de nuestro Señor.

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.