La senda

Cuentan que en África, un pequeño grupo de creyentes acordó reunirse en un claro del bosque cada día a la salida del sol, antes de dedicarse a sus tareas, para orar unidos al Señor. Sucedió que, por el mucho ir todos por el mismo lugar, la hierba dejó de crecer y se formó una senda.

Pero el diablo que no duerme hizo que la buena costumbre declinara al correr de los meses y la congregación vino a perder poder. En la senda volvió a crecer la hierba…

En la Biblia encontraremos versículos que nos exhortan a vivir una vida de comunión con Dios. Por ejemplo en Efesios 6:18 dice: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (RVR1960) y en Hebreos 10: 25 habla acerca de congregarnos: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. (RVR1960)

Todos los consejos, las exhortaciones y los mandamientos  que encontramos en la Palabra de Dios, no están por casualidad, sino que nos ayudan a vivir en mayor comunión con Él, lo que nos fortalece, nos llenan de sabiduría y nos lleva a disfrutar de las bendiciones que nuestro Padre tiene para nosotros.

El problema está cuando nos sentimos tan confiados que dejamos de leer la Biblia, de orar, de congregarnos, pensando que ya superamos todos nuestros problemas, que somos tan fuertes que ya no volveremos a caer en esa adicción, a ceder ante una tentación,  que nuestra familia no será tocada, que como ya Dios nos sanó somos invencibles, que nunca más tendremos  problemas económicos, etc.

Si bien es cierto que tenemos un Dios poderoso, cuya bendición trae paz y gozo, no debemos descuidar nuestra relación con Él y no porque sea un Dios vengador que si dejas de buscarlo te castiga, sino porque es la comunión con Él la que nos trae su paz y bendición, la que nos permite conocerlo y saber los planes que tiene para nuestras vidas.

No permitas que los afanes de la vida te roben tiempo con tu creador. Si las cosas van bien ora y si van mal ora aún más como dice Efesios 6:18: “orando en todo tiempo…” No permitas que vuelva a crecer hierba en medio de tu relación con Dios, que esa senda por la que transitas diariamente permanezca libre de cualquier cosa que te aleje de tu Padre.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Creer, confiar y obedecer

Muchos tenemos una idea errónea de lo que es la fe. Conceptualmente, es la creencia y esperanza de la existencia de un ser superior y  Bíblicamente, es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Es decir que no es un simple acto de creer, va más allá.

Como hijos de Dios el primer paso que dimos fue creer en Jesucristo y Su obra en la cruz, de esta forma tenemos acceso al perdón y a la vida eterna.

“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.” Santiago 1:6 (RVR1960).

El siguiente paso es la confianza, en este punto quisiera que te formularas la siguiente pregunta: ¿sería posible confiar en alguien en quien no se cree?  Yo pienso que no, por lo mismo, ¿si crees en Dios, no deberías también confiar en Él?

No sólo debemos creer en las promesas y bendiciones que están escritas en Su Palabra, sino también tener la confianza de que, por más que no entendamos la situación en que estamos inmersos, Dios tiene el control y cumplirá todas y cada una de esas promesas.

“Y en Cristo tenemos libertad para acercarnos a Dios, con la confianza que nos da nuestra fe en él.” Efesios 3:12 (DHH).

Pero para ver cumplidas estas promesas, es necesario un ingrediente más: la obediencia; si no haces el mínimo de esfuerzo para conseguir algo, ¿crees que llegará a ti?

En la Biblia dice que si obedecemos Sus mandamientos (1 Juan 3: 24) permanecemos en comunión con el Señor y que Sus bendiciones nos alcanzarán (Deuteronomio 28:2), además de ser una actitud en la que Él se agrada (1 Samuel 15: 22).

“y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;” Romanos 1:5 (RVR1960).

Fe es sinónimo de creer, pero también implica confiar y obedecer.

Hoy te invito a llevar tu fe más allá, no creas solamente, empieza a confiar en Dios y a obedecer Su Palabra, de esta forma alcanzarás el objetivo más grande  que busca la humanidad entera: la salvación de tu alma.

“obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.” 1 Pedro 1:9 (RVR1960).

Por Cesia Serna

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Un verdadero siervo

Después de lavarles los pies, Jesús se puso otra vez el manto, se sentó y preguntó:

– ¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Juan 13:12-15 (NTV)

Todos somos llamados a servir a Dios y a nuestro prójimo. Consideremos algunas particularidades que podrían caracterizar a un siervo ejemplar:

1.- Un siervo vive por fe, confiando cada día en la protección y provisión de Dios, pues sabe que los que aman y temen a Dios no tienen falta de ningún bien.

2.- Sirve a pesar de los sufrimientos e insultos, pues Dios es quien le da el valor para enfrentar cualquier situación y oposición.

3.-Sirve con un corazón sincero. Su propósito es agradar a Dios y no a las personas.

4.- Sirve para agradar únicamente a Dios, pues solamente Él conoce y examina las intenciones de su corazón.

5.- Sirve sin procurar elogios humanos, porque sabe que todo lo que hace, lo hace para el Señor.

6.- Sirve desinteresadamente a Dios por amor, gratitud y con mucha pasión.

7.- Cuida a las personas que están a su cargo como un padre trata a sus propios hijos. Ora e intercede por ellos, los hace parte de su vida, los alienta e insta a llevar una vida que agrade a Dios.

8.- Sirve sacrificándose a sí mismo, pues entendió que hizo un compromiso con Dios y no con ningún hombre.

9.- Sirve a través de su ejemplo. No es religioso sino que se esmera por dar testimonio con su propia vida.

10.- Sirve como inspiración para otros, porque vive de manera íntegra, existiendo coherencia entre lo que dice y lo que hace. Evita ser piedra de tropiezo para otros y más bien se esfuerza por ser un canal de bendición para las personas que lo rodean.

Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos. Efesios 5:1 (NTV)

Este día sería bueno que te preguntes: ¿Cuáles son los verdaderos motivos por los que le sirves a Dios?, ¿Estás usando todos los talentos y dones que me dio para glorificar su nombre?

Si por alguna razón crees que no lo has estado sirviendo como Él se merece, te animo a que le pidas perdón y empieces a hacerlo, da lo mejor de ti donde Él te permita estar y comparte de su amor con todas las personas que ponga a tu alrededor. Empieza con tu familia, amigos, vecinos, hermanos de la iglesia, compañeros de trabajo o de estudio. Verás como nuestro Padre Celestial recompensa tu fidelidad.

Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Mateo 25:23

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Siendo Fiel

Se dice que la Fidelidad significa ser recto, fiel, de una sola línea, vertical, sin doblez, leal. Algo que Dios espera de nosotros, es que seamos fieles en todo lo que nos concierne, tanto en nuestra vida dentro una congregación como en nuestro diario vivir.

Pero, ¿Cómo demostrar fidelidad cada día?. Una de las formas es que seamos consecuentes entre lo que decimos creer y lo que hacemos. Las personas no toleran a alguien que diga creer ciertas cosas y que viva de otra manera. Cuando no hay coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, estamos siendo hipócritas. La hipocresía consiste en querer mostrar lo que no somos ni hacemos con respecto a lo que creemos.

Es tanto como decir “termina bien lo que empezaste bien”. A los que querían hacerse discípulos suyos, Jesús les decía que primero hicieran los cálculos para saber si la obra que deseaban empezar la podrían terminar (Lucas 14:28-30)

Nuestra vida de fe sólo podrá ser victoriosa según el lugar donde la tengamos puesta.  Cuando nuestra fe está sobre el fundamento de Cristo y su palabra, aunque soplen los huracanes del mundo, aunque las muchas aguas traten de apagarla, nuestra fe, en quien creemos debe permanecer,  porque nuestra fidelidad debe sobrepasar cualquier cosa en este mundo.

Que nuestros actos comiencen a ser resultado de lo que creemos, tu fidelidad no sólo se debe mostrar en palabras si no también con tus actos.

Dios desde un principio mostró su fidelidad, la misma que debe ser de mutua entrega, fiel hasta la muerte como Jesús lo hizo.

“No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida.” Apocalipsis 2:10

 

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